El sector de la logística se ha ocupado de llevar a la perfección la actividad de llevar insumos a las fábricas y productos al mercado. Hasta ahora, mide su éxito en entregas oportunas, inventarios disponibles y costos competitivos. Sin embargo, la mayoría de las empresas sólo han considerado la mitad del camino de los productos.
La Ley General de Economía Circular está a punto de hacer obligatorio para las empresas reconocer la otra parte: el postconsumo. La situación plantea retos y también oportunidades de negocio a las empresas de logística.
Dimensionando el reto
El tamaño y capacidad del sector logístico en México es innegable. Según el Programa Sectorial de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes, en 2024 se movilizaron 981.6 millones de toneladas de carga en México. De ellos, 572 (58.3%) se movilizaron por carretera. El resto se llevó por transporte marítimo (27.8%), por ferrocarril (13.8%) y por vía aérea (1.3%).
Una parte importante de toda la carga se dirige al consumidor a través de las más de 55,000 tiendas de ANTAD reportadas en 2025 (1,700 más que el año anterior) o a las más de 655,000 tiendas de abarrotes, ultramarinos y misceláneas que se reportaron en el Censo Económico de 2024.
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La cuestión es que ahora los materiales que componen estos productos de consumo o sus empaques deberán ser idealmente seguidos en su ruta posterior al consumo. Desde el momento en que pasan por el usuario, son recopilados y llevados a un centro de reúso o reciclaje y se vuelven nuevamente un producto de consumo.
La oportunidad de la logística inversa
La logística inversa tiene algunos antecedentes; por ejemplo, con envases retornables, tarimas, devoluciones y productos reparables. Sin embargo, compartir un trayecto no significa que cualquier residuo pueda transportarse con mercancía.
Un vehículo de reparto podría recoger determinados retornos, pero esa posibilidad exige evaluar compatibilidad sanitaria, capacidad, seguridad y costos.
En el postconsumo se trata frecuentemente de materiales cuyo valor depende de estar separados, limpios y correctamente identificados. Lo más probable es que ello implique una flotilla separada de vehículos especializados en este tipo de transporte, una flotilla que además debe ser inteligente. Este es el punto donde se abren todo tipo de oportunidades de negocio.
Cada transferencia con evidencia
La Ley General de Economía Circular vuelve obligatorio mover información junto con los materiales. Registrar origen, tipo, peso, receptor y destino permite vincular cada transferencia con una evidencia.
Cuando los materiales se agrupan, clasifican o transforman, hacen falta balances que expliquen cuánto se recuperó y cuánto se descartó. No siempre será necesario seguir cada envase individualmente: pueden funcionar lotes y registros agregados, conforme a las reglas aplicables. Lo indispensable es mantener continuidad documental.
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La nueva Ley de Economía Circular coloca esa continuidad en la agenda empresarial. Define la trazabilidad mediante información de la cadena de manejo y prevé que toda esta información se incorpore en una sola plataforma: el Sistema Nacional de Información Pública de Economía Circular.
Los requisitos concretos de cada material dependerán de los acuerdos de responsabilidad extendida de los productores, mismos que deberán cumplir metas y elaborar reportes. Ya no bastará con entregar el material a un recolector para dar por demostrado el reaprovechamiento del residuo.
El eslabón desconocido: el servicio de limpia
Ciertamente, las oportunidades que puedan abrirse en el sector de la logística con el postconsumo tienen el gran reto de la recolección convencional de lo que hasta hace poco llamábamos “basura”. La función sanitaria del servicio municipal es indispensable, pero recoger residuos mezclados sin registros suficientes dificulta reconstruir su recorrido.
La Semarnat reconoció en un reciente diagnóstico la falta de sistemas homologados de información, trazabilidad y registro. Una empresa puede conocer perfectamente sus embarques y, aun así, perder visibilidad sobre sus materiales cuando entran al circuito de residuos.
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Resolverlo requiere infraestructura compartida. Municipios, concesionarios, transportistas, comercios y recicladores necesitan acordar registros compatibles y responsabilidades claras. Debemos empezar con datos sencillos, pesajes verificables y comprobantes vinculados entre sí. Las herramientas digitales pueden facilitarlo, siempre que respondan a operaciones reales.
Un código electrónico aporta poco cuando nadie pesa la carga o verifica su destino. La inversión tecnológica debe acompañar separación, capacitación y capacidad de aprovechamiento.
Incentivar la recuperación
También habrá que distribuir costos e incentivos. Los materiales voluminosos y de bajo valor difícilmente financiarán por sí solos viajes largos. Centros regionales de consolidación, contratos estables y esquemas sectoriales pueden mejorar su viabilidad.
Las personas recicladoras de base, nuestros pepenadores, deben participar con herramientas accesibles y remuneración justa. Excluirlas por falta de documentación podría romper redes de recuperación existentes, precisamente cuando necesitamos integrarlas y hacer visible su contribución.
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Ese cambio exige revisar indicadores: además de entregas y kilómetros recorridos, medir recuperación, rechazo, costos y calidad de los datos. Solo así podremos distinguir una operación circular de otra que simplemente cambia residuos de lugar.
Del acopio a los datos
Las empresas del sector de la logística tienen una oportunidad comercial con la Ley de Economía Circular: ofrecer recuperación y evidencia verificable como parte del servicio.
Para sus clientes, eso podría reducir incertidumbre y facilitar cumplimiento. Para México, permitiría aprovechar redes existentes sin suponer que ya están preparadas. La competitividad futura también dependerá de conservar materiales útiles.
Una logística circular debe demostrar que lo recogido llegó al destino adecuado y tuvo el aprovechamiento declarado. Transportar residuos será apenas el comienzo; cerrar su recorrido con información confiable es la verdadera medida del éxito.













