Cuando escuchamos "economía circular" pensamos en reciclaje; una asociación que si bien no es del todo errónea tampoco es cercana a ser del todo correcta.
La Ley General de Economía Circular aprobada en diciembre por el Senado de la República, no es sobre separar basura; es sobre rediseñar la lógica económica de cómo producimos, distribuimos y recuperamos valor en este país.
Hoy, México genera 127,000 toneladas de residuos diarios y recupera menos de 10%. Tiene más de 2,250 sitios de disposición final, de los cuales el 90% son tiraderos a cielo abierto.
Pero el problema no es la basura, es el sistema que la produce; uno donde quien diseña no paga el costo del fin de vida y donde las cadenas de suministro operan de forma lineal: extraer, producir, desechar.
Para líderes de logística, eso significa costos ocultos en empaques irrecuperables, dependencia de materiales vírgenes y nula visibilidad sobre el destino de lo que mueven.
Ley que cambia el paradigma
La Ley General de Economía Circular cambia este paradigma. La Responsabilidad Extendida del Productor (REP), considerada en la legislación, traslada el costo del fin de vida al origen: quien produce o importa, paga.
Pero pagar no es el punto. El punto es que cuando pagas por el problema, empiezas a diseñar para evitarlo; productos que duran más, empaques que se reintegran, materiales que tienen un segundo ciclo. Ahí empieza la circularidad real, no en la planta de reciclaje, sino en la mesa de diseño.
La Ley de Economía Circular también crea infraestructura institucional que no existía:
- Un Sistema Nacional de Economía Circular que coordina política pública entre Federación, estados y municipios,hoy fragmentada y desarticulada.
- Una Plataforma Nacional de Información que obligará a mapear flujos de materiales—datos que las cadenas de suministro necesitarán para demostrar cumplimiento y optimizar sus operaciones de retorno.
- Un Sello Nacional de Economía Circular que premia con acceso preferente a compras públicas a quienes demuestren circularidad en sus procesos.
- Polos de Desarrollo de Economía Circular para el Bienestar (PODECIBI), que ofrecen incentivos fiscales reales para quien desee invertir en esta transición.
¿Qué cambia para quien opera cadenas de suministro?
Todo. Se está creando un mercado donde la trazabilidad deja de ser opcional.La Ley General de Economía Circular genera demanda para servicios de trazabilidad, logística inversa y recuperación de materiales.
Estos servicios que hoy son voluntarios mañana serán requisito para operar con empresas que necesitan demostrar cumplimiento.
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El operador logístico que lo entienda no va a ver esto como carga regulatoria, lo verá como la oportunidad de construir la infraestructura que México necesita y que alguien tiene que proveer.
Hora de actuar primero
La Ley de Economía Circular no es un tema ambiental con impacto económico. Es un tema económico con beneficio ambiental. Esta Ley finalmente lo reconoce y formaliza lo que el mercado ya está exigiendo.
Para el líder de logística en México, esto se traduce en tres conversaciones que ya debería estar teniendo: con finanzas sobre el presupuesto para flujos de retorno, con operaciones sobre capacidad de rastreo, y con dirección general sobre por qué esto ya no es tema de sustentabilidad sino de acceso a mercado. La pregunta ya no es si actuar, sino quién lo hará primero.













