Una movilización internacional de trabajadores portuarios y marítimos alcanzó hasta este viernes 30 de octubre a 113 puertos de 22 países, con interrupciones en operaciones de carga, descarga y transporte de pasajeros.
La protesta, respaldada por más de 25 organizaciones sindicales, busca impedir que la infraestructura portuaria civil sea utilizada para transportar armamento hacia zonas de conflicto, además de exigir mejores condiciones laborales y medidas de seguridad para los trabajadores del sector.
La jornada, denominada International Day of Action of Dockworkers and Port Workers, se extendió por Europa, Asia, África y América. Entre los puertos contemplados en la convocatoria se encuentran Hamburgo, Valencia, Le Havre, Algeciras, El Pireo, Génova, Tánger Med y Nhava Sheva, en India.
Los sindicatos organizadores advirtieron que la movilización podría afectar más de 40% del tráfico de contenedores del Mediterráneo y generar retrasos en mercancías cuyo valor supera los 2,000 millones de dólares. Sin embargo, estas cifras corresponden a estimaciones de los convocantes y no representan el volumen de carga efectivamente detenido.
La jornada ya dejó interrupciones documentadas en Grecia, donde trabajadores portuarios y marítimos suspendieron actividades, mientras que en otros puntos la participación se concentró en paros parciales y manifestaciones.
Qué hay detrás de la huelga de trabajadores portuarios
La movilización fue impulsada por organizaciones sindicales de Italia, Francia, Grecia, País Vasco en España, Turquía y Marruecos, a las que posteriormente se sumaron agrupaciones de otros países.
Uno de sus principales antecedentes es la Declaración de Estambul, acordada en mayo de 2026 durante un encuentro internacional de sindicatos portuarios. En ella, las organizaciones participantes plantearon coordinar acciones contra el uso de puertos comerciales para el traslado de armamento y equipo militar hacia zonas de conflicto.
Los trabajadores argumentan que la infraestructura portuaria civil no debe participar en operaciones que contribuyan a la prolongación de las guerras y que las tripulaciones marítimas están expuestas a riesgos crecientes cuando navegan por regiones afectadas por enfrentamientos.
Las exigencias también tienen un componente laboral. Entre las demandas planteadas figuran:
- Incrementos salariales mediante contratos colectivos.
- Mejores condiciones de trabajo y medidas de seguridad.
- Reducción de jornadas laborales.
- Protección para las tripulaciones que atraviesan zonas de conflicto.
- Presencia de personal médico a bordo de embarcaciones que navegan por regiones de riesgo.
En Grecia, por ejemplo, los sindicatos solicitaron un incremento salarial de 12%, una jornada laboral de siete horas y la incorporación obligatoria de personal médico en determinadas embarcaciones.
La seguridad marítima es uno de los argumentos centrales de la protesta. Organizaciones sindicales griegas reportaron 28 ataques contra embarcaciones en el golfo Pérsico durante los primeros 21 días de octubre y 570 ataques confirmados en el mar Negro durante 2026. Estas cifras fueron difundidas por los propios representantes sindicales.
La protesta, por tanto, no responde únicamente a una controversia sobre el transporte de mercancías militares: también refleja la preocupación de los trabajadores por las condiciones en las que se desarrolla actualmente el transporte marítimo internacional.
Los puertos y las operaciones que ya resienten la movilización
La convocatoria contempla diferentes modalidades de participación. Mientras algunos sindicatos llamaron a paros de 24 horas, otros anunciaron interrupciones de hasta dos horas o manifestaciones sin suspensión completa de actividades.
Esta diferencia es importante para dimensionar el impacto: la adhesión de un puerto a la jornada internacional no implica necesariamente que todas sus terminales hayan detenido operaciones.
Uno de los casos con afectaciones más claras se registró en Grecia.
- El Pireo, Grecia. Cerca de 3,000 trabajadores portuarios y marítimos participaron en la movilización, lo que provocó la suspensión de actividades de carga y de servicios de ferry. La huelga marítima también alcanzó otros seis puertos griegos: Rafina, Lavrio, Patras, Igoumenitsa, Elefsina y Rio-Antirrio.
- Génova, Italia. El puerto formó parte de la convocatoria internacional, en un contexto de huelga nacional de trabajadores portuarios promovida por la organización USB. Sin embargo, antes de la jornada, representantes de la autoridad portuaria anticiparon afectaciones limitadas en sus operaciones.
- Hamburgo, Alemania. Trabajadores vinculados a la organización sindical ver.di respaldaron la movilización. El puerto es uno de los principales nodos de comercio marítimo del norte de Europa, por lo que su participación resulta relevante para las conexiones comerciales de la región.
- Valencia, Algeciras y Le Havre. Estos puertos también estuvieron contemplados en la jornada. Su importancia radica en su participación dentro de las rutas que conectan Europa con el Mediterráneo, el norte de África y otros mercados internacionales.
- Tánger Med, Marruecos. Su inclusión merece especial atención por su papel como centro de transbordo entre servicios marítimos que conectan Europa, África, Asia y América.
- Nhava Sheva, India. La movilización también alcanzó el continente asiático. Organizaciones sindicales de trabajadores del transporte marítimo de India respaldaron la jornada y reportaron participación en distintos puertos del país.
De acuerdo con la Federación Internacional de los Trabajadores del Transporte (ITF), la acción tuvo presencia en más de 100 puertos de 17 países. La cifra difiere de los 113 puertos de 22 países comunicados por los organizadores, debido a que ambas organizaciones manejan distintos criterios de participación y representación.














