Históricamente, los humanos consumíamos los alimentos e insumos que se producían cerca de nuestro lugar de origen debido a que no existían las condiciones para transportarlos de forma masiva; sin embargo, la evolución de las rutas globales, la logística y el packaging ha permitido acercar al mundo a través del comercio. En esta transición, el empaque ha pasado de ser una herramienta operativa de soporte a un elemento fundamental de trazabilidad.
Hoy, la visibilidad, la seguridad, la sostenibilidad y la autenticidad de un producto son elementos críticos que cada vez cobran mayor relevancia ante la globalización y el crecimiento del e-commerce. Por ello, las soluciones aplicadas al embalaje comienzan a integrarse como herramientas capaces de monitorear rutas, validar productos y reforzar la gestión en los canales de distribución.
Este cambio de enfoque fue abordado durante la ponencia “Trazabilidad y protección de marca: el nuevo rol del empaque”, presentada por Pablo Gálvez, Gerente de Ingeniería de Ventas en Koenig & Bauer, en el marco de la Reunión de Industriales 2026, celebrada el 26 de marzo en el Club de Industriales de la Ciudad de México.
A partir de su experiencia en la industria gráfica y de manufactura, el especialista expuso cómo la evolución del empaque responde tanto a presiones del mercado como a riesgos crecientes en la operación logística:
Primero el empaque tenía como objetivo mover el producto, ahora la experiencia de compra en punto de venta se ha convertido en un tema muy importante y el packaging bonito puede influir en una mejor distribución".
Frente a este panorama, la trazabilidad deja de depender exclusivamente de sistemas externos y comienza a integrarse directamente en el propio empaque, abriendo la puerta a nuevas capacidades de control, desde la detección de productos apócrifos hasta la identificación de desvíos en la cadena de suministro.

De contenedor a nodo de datos en la supply chain
Como menciona Galvéz, la evolución del empaque no solo responde a una lógica estética o comercial, sino a la necesidad operativa de incorporar información en tiempo real dentro de la cadena de suministro.
En este contexto, el packaging comienza a funcionar como un nodo de datos que permite a las empresas conocer el recorrido, la autenticidad y el comportamiento del producto una vez que sale de la planta.
Dicho cambio, además de las ventas en retail, está ligado al crecimiento del comercio electrónico, donde la pérdida de control sobre el producto en tránsito se incrementa, así como a la fragmentación de los canales de distribución.
De acuerdo con el experto, esta transformación también responde a una nueva exigencia del mercado:
Las marcas ya no solamente piden que el producto sea sustentable, sino quieren ver la manera de demostrar que realmente lo es y, además, buscan tener retroalimentación de cómo se comporta su producto en el mercado".
Esto vuelve al empaque un vehículo de información que conecta la operación logística con el punto de venta e incluso con el consumidor final.
Piratería y falsificación: el riesgo que reconfigura la operación
Otro punto neurálgico que ha puesto a las marcas en jaque, con relación a la trazabilidad, es el crecimiento de la piratería y la falsificación de productos, un fenómeno que impacta directamente en la rentabilidad y en la reputación de las marcas.
Según datos referidos durante la ponencia, las pérdidas globales por piratería superan los 420,000 millones de dólares, afectando sectores como la salud, los electrónicos, los cosméticos y los alimentos.
Tal impacto no se limita a la venta perdida; en términos operativos, implica:
- Incremento en inspecciones en punto de venta
- Costos adicionales de auditoría y verificación
- Riesgos legales por afectaciones al consumidor
- Pérdida de control sobre el canal de distribución
“Una marca puede enfrentar demandas si un producto pirata genera un problema al consumidor, por lo que necesita demostrar que no fue producido por ella”, explicó Gálvez.
Esto convierte al empaque en una herramienta clave no solo para identificar productos auténticos, sino para proteger a la empresa frente a riesgos legales y sanitarios.

La trampa del commodity: por qué el valor ya no está en imprimir
Paralelamente, la industria del empaque enfrenta una tensión estructural: la competencia basada exclusivamente en precio. Galvez la describe como la “trampa del commodity”, que limita la capacidad de diferenciación de los proveedores y presiona los márgenes a niveles críticos.
“Como impresor, estás entre marcas que controlan el precio, proveedores que controlan las materias primas y múltiples competidores haciendo lo mismo”, señaló el especialista.
Ante este escenario, la integración de soluciones de trazabilidad y seguridad representa una oportunidad para reposicionar el rol del proveedor dentro de la cadena de valor, pasando de un ejecutor operativo a un asesor estratégico en temas de:
- Protección de marca
- Seguridad del producto
- Integración de datos en el empaque
Dicho cambio también impacta en las decisiones de procurement, donde la evaluación deja de centrarse únicamente en costo unitario y comienza a considerar capacidades tecnológicas y valor agregado.
Tecnologías de trazabilidad: entre visibilidad, costo y viabilidad
El ponente señaló que la implementación de trazabilidad en el empaque no es homogénea; existen distintos niveles de sofisticación, cada uno con implicaciones operativas y económicas específicas.
De forma general, las soluciones pueden clasificarse en tres grandes categorías:
- Detectables por el usuario final (elementos visibles)
- Verificables con apoyo de herramientas (luz UV, apps, dispositivos)
- Detectables por máquina (sistemas automatizados)

Entre las principales tecnologías se encuentran:
- Códigos QR y sistemas de trazabilidad estándar
- Tintas invisibles y marcas verificables con luz ultravioleta
- Microtextos y patrones ocultos en diseño
- Etiquetas RFID y NFC
- Elementos integrados en materiales o barnices
Sin embargo, no todas son viables para todas las industrias; en particular, en segmentos como el cartón corrugado o productos de bajo margen, el costo unitario se convierte en un factor determinante.
“Tecnologías como RFID o NFC ofrecen alta seguridad, pero implican costos elevados por producto, lo que limita su adopción en mercados masivos”, explicó Gálvez.
Seguridad sin fricción: la ruta viable para productos de alto volumen
Ante estas limitaciones, la industria comienza a apostar por soluciones no invasivas, es decir, aquellas que no requieren modificar de forma significativa los procesos productivos ni elevar de forma considerable los costos.
Entre las alternativas más viables destacan:
- Aplicación de barnices con información oculta
- Marcas de agua invisibles integradas en impresión
- Patrones detectables mediante aplicaciones móviles
- Códigos integrados en diseño gráfico
Dichas soluciones pueden implementarse en procesos existentes, como la flexografía, lo que facilita su escalabilidad en industrias de alto volumen.
“Se puede integrar información invisible en el empaque que posteriormente se valida con una aplicación en un celular, sin cambiar significativamente el proceso productivo”, mencionó el ponente.
Este enfoque permite equilibrar seguridad y costo, un factor crítico en mercados donde el precio sigue siendo el principal driver de compra.

Del control logístico a la interacción con el consumidor
Más allá de la operación, la integración de trazabilidad en el empaque abre nuevas posibilidades en la relación con el consumidor.
Al vincular el empaque con plataformas digitales, las marcas pueden:
- Obtener retroalimentación sobre el comportamiento del producto
- Ofrecer información adicional (origen, uso, recetas)
- Implementar estrategias de inclusión (por ejemplo, contenido accesible para personas con discapacidad visual)
Esto convierte al empaque en una interfaz entre la operación logística y la experiencia del usuario, generando un flujo bidireccional de información.
El reto estructural: seguridad en un mercado sensible a precio
A pesar de los avances tecnológicos, el principal desafío sigue siendo el mismo: el costo. En mercados como el mexicano, donde el crecimiento de canales de hard discount y productos de bajo precio es acelerado, la adopción de soluciones de trazabilidad enfrenta una barrera estructural.
El propio debate durante la ponencia lo evidenció: el consumidor prioriza precio sobre atributos como innovación o sustentabilidad, lo que obliga a las empresas a encontrar soluciones que sean funcionales sin encarecer el producto.
Frente a esta disyuntiva, Gálvez menciona que el futuro de la trazabilidad en el empaque no dependerá únicamente de la tecnología disponible, sino de la capacidad de la industria para desarrollar soluciones:
- Escalables
- Asequibles
- Integrables en procesos existentes

Empaque como nuevo punto de control en la supply chain
La evolución del empaque refleja un cambio más profundo en la cadena de suministro: la necesidad de incorporar visibilidad, seguridad y control en cada punto del flujo operativo.
Lejos de ser un elemento final, el embalaje se posiciona como una capa estratégica que permite:
- Validar autenticidad
- Monitorear rutas
- Detectar desvíos
- Proteger la marca
En un entorno donde la complejidad de la supply chain continúa creciendo, el empaque emerge como un nuevo punto de control que conecta producción, distribución y consumo en un mismo sistema de información.













