Diseñar empaques reciclables es apenas el primer paso hacia la plenitud de la economía circular. Para empresas como Colgate-Palmolive, el desafío más complejo comienza cuando el producto deja el anaquel. “El reto principal está en campañas de postconsumo”, explica Tehicú Valenzuela, Sr. Manager Package Sustainability Innovation en Colgate-Palmolive, al reconocer que la recuperación de materiales es hoy el punto crítico de la operación.
En otras palabras, la sustentabilidad ha dejado de ser un tema de innovación en materiales para convertirse en un reto logístico integral.
De empaque a cadena de suministro: el verdadero cambio
La economía circular redefine el rol del packaging dentro de la supply chain. Lo que antes terminaba en el consumidor hoy se convierte en un flujo adicional que debe ser recuperado, clasificado y reinsertado en procesos productivos.
Desde la perspectiva de Colgate-Palmolive, este cambio implica gestionar el ciclo completo del producto, desde el diseño hasta su fin de vida. “El análisis de ciclo de vida nos permite cuantificar el impacto desde la fórmula, la producción, la distribución, el uso y la disposición final”, señala Valenzuela.
Este enfoque obliga a las compañías a pensar en términos de redes logísticas extendidas, donde cada producto vendido también representa una posible unidad de retorno.
Trazabilidad: el nuevo eje de la operación
En este nuevo modelo, la trazabilidad deja de ser una función asociada únicamente al tracking de mercancías para convertirse en una herramienta crítica de gestión ambiental y regulatoria.
Colgate-Palmolive ya trabaja con sistemas que permiten seguir el rastro del material a lo largo de toda la cadena de valor. “Tenemos un dashboard en donde, a través de la cadena de valor, nuestros proveedores nos permiten dar seguimiento al plástico desde su origen hasta su reincorporación”, detalla Valenzuela.
El reto, sin embargo, no está dentro de la planta ni en los procesos industriales. Hoy, la compañía lo está planteando a partir de un programa piloto donde hay centros de acopio (en escuelas y en un Fresko de Valle de Bravo), para analizar el comportamiento del acopio y las ventajas de recuperarlo antes de que se vaya a un vertedero. Esto es importante, ya que mientras mejor conservada esté la pieza, dará una mejor calidad en el reciclaje.
En total, Colgate-Palmolive hoy cuenta con 30 centros de acopio de este tipo y al cerrar el año podría llegar a 80 el número. Por cierto, del scrap resultante del acopio de envases de tubos de pasta de dientes –el primero en su tipo en todo el mercado—hoy están fabricando los envases de la crema para peinar de Caprice.
“El gap que teníamos es cuando el consumidor lo tira y hasta que el recolector lo acopia”, reconoce.
Esa desconexión representa el punto más complejo para la supply chain, porque rompe la visibilidad y el control operativo.

Logística inversa: el cuello de botella de la circularidad
La fase postconsumo es donde el modelo actual enfrenta mayores dificultades. A diferencia de la distribución tradicional, que opera con flujos consolidados, previsibles y optimizados, la recuperación de materiales depende de múltiples variables externas.
“Desde la parte logística es lo más complejo y lo que muchas veces lo hace económicamente inviable”, admite Valenzuela.
Esto implica trabajar con volúmenes fragmentados, redes informales de recolección, baja densidad de carga, costos elevados de consolidación.
En este contexto, la logística inversa no es solo un complemento, sino el factor que determinará la viabilidad de la economía circular en escala.
Regulación: el factor que acelerará el cambio
La presión regulatoria será el catalizador que transforme estos modelos piloto en operaciones obligatorias.
México se prepara para la implementación de la Ley General de Economía Circular, lo que implicará mayores exigencias en trazabilidad, medición de impacto y recuperación de materiales. “Estamos en espera del reglamento… donde ya hablaremos de métricas y procedimientos para cumplir con la ley”, explica Valenzuela.
Esto marca un punto de inflexión: las empresas ya no solo deberán demostrar que sus empaques son reciclables, sino que efectivamente están siendo reciclados y reincorporados.
Eficiencia logística y sostenibilidad: un punto de convergencia
Más allá de la presión regulatoria, la sustentabilidad empieza a alinearse con la eficiencia operativa.
Colgate ha implementado estrategias como el backhaul para evitar viajes vacíos y reducir emisiones. “Colaboramos con algunos clientes para hacer backhaul y no transportar cajas sin producto”, señala Valenzuela.
Además, el rediseño de productos hacia formatos concentrados permite disminuir volumen transportado, lo que impacta directamente en costos logísticos.
Este cruce entre sostenibilidad y eficiencia es clave para la adopción en el entorno B2B, donde cada decisión debe traducirse en beneficios operativos medibles.
“El reto es lograr esa reciclabilidad a nivel postconsumo”, puntualiza Valenzuela. En este sentido, la innovación resuelve la compatibilidad técnica, pero no garantiza la operación logística necesaria para cerrar el ciclo.
La compañía ha desarrollado pilotos con retailers, escuelas y comunidades para fomentar el acopio, pero estos esquemas funcionan principalmente como mecanismos de validación. Su tecnología de reciclaje está abierta a toda la industria, para que otros fabricantes la conozcan y puedan contribuir a establecer una cadena de suministro basada en la sostenibilidad.
Es importante considerar que la economía circular no solo se integra por el diseño del empaque, sino por la capacidad logística de recuperarlo.













