Highlights
- La transformación aduanera está llevando el cumplimiento hacia una lógica basada en evidencia y trazabilidad.
- Para las empresas aeronáuticas, demostrar la materialidad de una operación puede ser tan importante como documentarla.
- IMMEX, Anexo 24, certificaciones y mecanismos como el Capítulo 98 requieren mayor coordinación interna.
- La digitalización y la inteligencia artificial comienzan a ser herramientas para sostener el cumplimiento, no solo para ganar eficiencia.
Tener los documentos necesarios para demostrar que una operación se realizó correctamente. Esto es lo que por muchos años era parte del proceso aduanero. Sin embargo, la transformación aduanera está cambiando esta regla. Ahora la exigencia va más allá.
Para la industria aeronáutica, donde una misma operación puede involucrar componentes, servicios, proveedores, transportistas y movimientos internacionales, la autoridad necesita encontrar una historia coherente detrás de cada transacción. De dónde salió la mercancía, quién la transportó, quién pagó, dónde estuvo, cómo se registró y qué documento permite demostrarlo.
Ese cambio está obligando a las empresas a mirar el cumplimiento aduanero de una manera distinta. Durante un webinar organizado por la Federación Mexicana de la Industria Aeroespacial (FEMIA), Beatriz Ramos, founding partner del área de Aduanas de Van Beuren & Hamilton, explicó que uno de los principales retos para el sector está precisamente en poder acreditar la materialidad y trazabilidad de las operaciones.
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Ya no basta con que la operación exista
Uno de los ejemplos compartidos durante la sesión muestra por qué el problema puede aparecer lejos del departamento de comercio exterior.
Ramos explicó el caso de una empresa que no podía demostrar la materialidad de un servicio de transporte porque quien aparecía como proveedor, quien facturaba y quien recibía el pago no coincidían.
La operación había ocurrido, pero la documentación no permitía construir una evidencia suficientemente clara para acreditarla ante la autoridad. El caso revela algo importante: la trazabilidad aduanera ya no se construye solamente desde aduanas.
Compras puede contratar al transportista. Finanzas puede procesar el pago. Logística puede recibir la mercancía. Producción puede incorporarla al inventario. Comercio exterior puede integrar el expediente. Si esos procesos no están conectados, la empresa puede terminar con información fragmentada.
Antes La nueva exigencia Documentar la operación Demostrar su materialidad Cumplir desde comercio exterior Coordinar varias áreas Controlar documentos Mantener trazabilidad de principio a fin Revisar después de la operación Detectar inconsistencias durante el proceso Digitalizar para agilizar Digitalizar para generar evidencia
IMMEX 4.0: el cumplimiento se vuelve transversal
Ahora, la discusión sobre IMMEX 4.0 forma parte de esta transformación. El sector aeronáutico, por su parte, ha participado en mesas de trabajo para plantear ajustes que consideren las características particulares de su operación.
Una de las preocupaciones es que los requerimientos generales no necesariamente reflejan la complejidad de una industria con ciclos largos, componentes especializados y cadenas de suministro altamente reguladas.
Pero mientras continúa esa discusión, las empresas tienen que trabajar sobre lo que ya pueden controlar. Entre los puntos que adquieren mayor peso están:
- Anexo 24: mantener controles que permitan conocer los movimientos de mercancías y cumplir con los plazos establecidos.
- Materialidad: contar con evidencia de que las operaciones realmente ocurrieron.
- Trazabilidad: poder reconstruir el recorrido de mercancías, servicios e información.
- Expedientes: conservar la documentación necesaria para acreditar el cumplimiento.
- Certificaciones: mantener las condiciones que permiten conservar beneficios y facilidades.
- Coordinación interna: involucrar a compras, logística, finanzas y otras áreas, no solo a comercio exterior.
En el caso específico del Anexo 24, la experta vinculó el cumplimiento de plazos con la continuidad de la circulación de mercancías dentro de las operaciones IMMEX.
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¿Cuál es el costo de no tener la información conectada?
El problema es que una inconsistencia puede permanecer invisible durante meses y aparecer hasta que una autoridad solicita demostrar una operación.
Para una empresa aeronáutica, esto puede adquirir una dimensión mayor por la cantidad de componentes y movimientos que intervienen en su cadena.
Además, Ramos señaló que los cambios en las disposiciones pueden ocurrir con rapidez, lo que obliga a las compañías a mantener actualizados sus procesos y controles. Durante la sesión advirtió sobre la velocidad con la que puede cambiar el entorno regulatorio:“Lo que valía el viernes, hoy ya no vale.”
Más allá de la expresión coloquial, el punto que plantea es operativo: las empresas necesitan mecanismos para actualizar sus procesos conforme cambian las disposiciones y evitar que un procedimiento que funcionaba bajo una regla anterior termine generando incumplimientos.
La consecuencia es que el cumplimiento deja de ser una revisión al final de la cadena. Se convierte en una capacidad operativa permanente.
Capítulo 98: un mecanismo que el sector busca preservar
En medio de los cambios regulatorios, la industria aeronáutica también busca conservar mecanismos que considera relevantes para facilitar sus operaciones de comercio exterior.
Uno de ellos es el Capítulo 98 de la Tarifa de la Ley de los Impuestos Generales de Importación y de Exportación (TIGIE), que agrupa fracciones arancelarias para determinadas operaciones especiales.
Para el sector aeronáutico existen, entre otras, fracciones específicas para mercancías destinadas a la reparación o mantenimiento de naves aéreas y aeropartes, así como para insumos, partes y componentes destinados al ensamble, montaje o producción de aeronaves y aeropartes.

El acceso a estos mecanismos no significa que cualquier empresa pueda utilizarlos automáticamente. Dependiendo de la fracción y del tipo de operación, pueden requerirse aprobaciones o condiciones específicas.
Por ejemplo, la fracción 9806.00.06 contempla mercancías para la producción de aeronaves o aeropartes cuando las empresas cuentan con la aprobación de producción correspondiente emitida por la autoridad aeronáutica.
Por eso la experta apunta a la importancia de que las empresas del sector puedan acceder y conservar los mecanismos y beneficios asociados a las fracciones que les corresponden, cumpliendo las condiciones aplicables.
Durante el webinar fue enfática: “Para mí el más importante, la autorización del Capítulo 98”, al referirse a los instrumentos que el sector considera necesario preservar frente a los cambios regulatorios.
Digitalización: de la eficiencia a la evidencia
En este escenario, la tecnología adquiere otra función. La digitalización y la inteligencia artificial pueden ayudar a identificar inconsistencias, conectar información y construir expedientes capaces de demostrar ante la autoridad cómo ocurrió una operación.
Ramos planteó que el sector tendrá que apoyarse cada vez más en herramientas de alta tecnología para acreditar su trazabilidad y materialidad. Pero la tecnología por sí sola no resuelve el problema.
También se necesita talento capaz de interpretar la información y detectar errores antes de que lleguen a una revisión. La especialista señaló que muchas veces el personal está concentrado en resolver la operación cotidiana, dejando poco espacio para revisar de manera integral los controles de cumplimiento.
Por eso, una de las transformaciones más relevantes puede ocurrir dentro de las propias organizaciones: comercio exterior ya no puede trabajar aislado. La trazabilidad termina siendo, así, un trabajo colectivo.
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