La industria farmacéutica sabe bien que la continuidad del abasto de medicamentos depende no solo de tener una alta producción. Requiere de blindar la proveeduría y una ubicación que permita atender con agilidad los cambios en la demanda y, sobre todo, cualquier disrupción global.
Esa lógica está detrás de la nueva línea de producción de Enterogermina que Opella recién puso en marcha en Ocoyoacac, en el Estado de México. Implicó una inversión de 1,200 millones de pesos con la cual pretende convertir capacidad local en una póliza operativa frente a choques globales.
Previamente, el medicamento de venta libre que ayuda a restaurar la flora intestinal se producía solo en las instalaciones de Opella en Origgio, Italia. Después aprobaciones regulatorias, la planta mexiquense escalará gradualmente a abastecer Brasil en 2027 y a otros países de América Latina en 2028.
EdoMex, en el dualsourcing de Opella
La decisión de invertir en el Estado de México surgió años atrás cuando Opella formaba parte de Sanofi Consumer Healthcare (CHC). Hoy es una compañía independiente que está cambiando el diseño de su red de abastecimiento global antes que sustituir importaciones.
De acuerdo con Rafik Amrane, Director Global de Cadena de Suministro de Opella, con esta planta, México deja de ser un mercado de consumo para convertirse en una segunda fuente productiva capaz de respaldar el abasto de un producto estratégico.

“Es muy importante tener varios puntos y fortalecer lo que llamamos dual sourcing”, comparte a The Logistics World. La lógica es sencilla: si una marca depende de una sola planta y ese sitio se detiene, el riesgo deja de ser local y se vuelve global.
El nuevo papel de Ocoyoacac
La planta mexiquense tiene más de tres décadas de operación y funciona también como plataforma logística, con un centro de distribución para México y eventualmente, para otros países.
El sitio da empleo a 280 personas y fabrica o empaca 6.69 mil millones de unidades al año de marcas como Allegra, Histiacil, Aderogyl y Buscapina. La línea de Enterogermina ocupa 3,000 m2 reconvertidos e integra tecnología Blow-Fill-Seal.
Forma parte de un plan de 2,300 millones de pesos para ampliar capacidades industriales en México. “Con la planta ganamos tiempo y ganamos velocidad y agilidad para responder a variaciones en la demanda”, apunta el líder de cadena de suministro de Opella.
Su razonamiento coincide con lo expuesto en un informe del Foro Económico Mundial (WEF) en donde apunta que dos tercios de los líderes manufactureros se inclina por adoptar esquemas de abastecimiento distribuidos en dos regiones. Europa y América, para el caso de la farmacéutica francesa.
Menos exposición geopolítica
Reducir la distancia entre producción y consumo puede bajar tiempos y costos, pero Amrane insiste en que el beneficio principal es la estabilidad en el abasto y la capacidad de reacción.
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“Si estamos más cerca, podemos extraer de la ecuación estos elementos geopolíticos y tener estabilidad”, afirma al referirse a episodios como los bloqueos durante el COVID y las interrupciones en corredores estratégicos como el Estrecho de Ormuz.

El caso de Ocoyoacac muestra una respuesta concreta a ese entorno. Y si bien no elimina la interdependencia global, reduce el riesgo de tener la producción en una sola planta, acorta la cadena para América.
Además, crea una alternativa cuando transporte, regulación o geopolítica alteran el flujo normal y lo resiente la cadena de suministro. “Es en momentos de variabilidad por cambios políticos cuando los costos son muy altos”, señala Rafik Amrane.
Localizar proveedores sin sacrificar calidad
El segundo frente de resiliencia que Opella quiere construir en México está en la proveeduría. Parte de los insumos seguirá llegando inicialmente de Italia y Europa, pero la estrategia es sustituirlos cuando sea viable.
“Todo lo que se pueda suministrar localmente, lo haremos”, dice Amrane. Papel y cartón para empaque están entre los componentes que la compañía busca adquirir con proveedores mexicanos.
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La transición no es inmediata. En industria farmacéutica, localizar un insumo implica validaciones, pruebas de calidad y cumplimiento regulatorio. Además, cada país mantiene diferencias en moléculas autorizadas, información de empaque y pruebas exigidas, lo que convierte la regionalización en un proceso industrial y regulatorio, no simplemente en una negociación de compras.
De Opella para la industria
Ahí aparece una lección transferible a consumo masivo, alimentos o dispositivos médicos: el dual sourcing sólo agrega resiliencia si la segunda fuente está calificada, puede escalar y opera con estándares equivalentes.
La redundancia en papel no basta si un proveedor alterno no puede entrar en producción durante una disrupción. “El tiempo industrial es muy largo y lo que estamos haciendo hoy no es para dos o cinco años, es para 30, 40, 50 años”, resume Amrane.
La producción de Enterogermina en Ocoyoacac lejos de querer resolver la próxima contingencia cuando ocurra; busca que la red de abasto llegue preparada con más opciones, menor dependencia y capacidad de respuesta ya instalada.
¿Cómo se produce la Enterogermina en EdoMex?
Enterogermina contiene como principio activo esporas Bacillus clausii. La bacteria en forma de bacilo seguirá llegando de la planta Opella en Italia, aunque no de forma recurrente:
“Tiene mucha reproducción, pero de vez en cuando se necesitará el bacilo original”, apunta el director de Cadena de Suministro.
Su traslado a Ocoyoacac se dará en cadena de frío. Ahí permanecerá en congelación hasta que inicie la producción. Esta comienza con la fermentación; es decir, cultivando las bacterias en caldos de nutrientes que favorecen la multiplicación.

El concentrado de la bacteria Bacillus clausi se multiplica unas 100 veces y posteriormente pasa a esporulación: formación de esporas. Aquí, las bacterias adquieren un aspecto redondo y una mayor resistencia a temperaturas y a condiciones ácidas.
¿Cómo se envasa la Enterogermina?
Con esta forma, la bacteria se mantiene durante la producción y es como se encuentra en el producto terminado. Gracias al proceso de esporulación, el principio activo puede pasar por el estómago y llegar al intestino para su acción terapéutica.
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Luego viene un proceso de centrifugación en donde se separa el desecho líquido del caldo de nutrientes y la parte sólida: las esporas. El concentrado sólido es almacenado en contenedores refrigerados en espera de que inicie la producción.
Tan pronto inicia la producción y envasado, la solución pasa a cilindros de hasta 6,000 litros, que alimentarán las líneas de llenado. Esta cantidad redundará en una producción de alrededor un millón 200,000 ampolletas.
Automatización detrás de cada ampolleta
Enterogermina es un producto con base líquida por lo requiere un envase plástico práctico, seguro y que permita conservar su eficacia.
Gracias a un proceso de termoformado, Opella transforma pellets de plástico en una extensa tira de ampolletas que, a lo largo del proceso completamente automatizado, se irán inflando, llenando del concentrado del producto y sellando.

El proceso dura solo unos minutos y genera tiras de 20 ampolletas de Enterogermina. El sistema las separa en paquetes de 10 y las pasa al área de acondicionamiento en donde se empacarán en presentaciones de 5, 10 o 20 unidades.
El producto final no requiere refrigeración y puede permanecer a temperatura ambiente hasta 24 meses. La producción es de 24 horas los siete días a la semana.













