La inestabilidad comercial en Norteamérica está obligando a las empresas a revisar algo más que sus costos de importación.
La reciente fricción arancelaria entre Estados Unidos y Canadá muestra cómo una decisión de política comercial puede modificar en poco tiempo abastecimiento, inventarios, rutas y demanda. Algo que, sin duda, importa para compañías mexicanas que operan bajo el T-MEC.
Estados Unidos aplicó en agosto nuevos aranceles a bienes canadienses y Canadá anunció contramedidas sobre productos estadounidenses, con afectaciones en sectores como acero, lácteos, maquinaria agrícola, electrónicos y papel.
La doble presión que genera los aranceles
Frank Kenney, vicepresidente de GTM Strategy & Enablement de Cleo, plantea que el reto no termina en recalcular el costo de suministro.
Las empresas ahora gestionan dos retos simultáneos: “la economía de suministrar un producto y la demanda por él”; de acuerdo con el directivo de la firma de software B2B especializada en integración de datos y orquestación de la cadena de suministro.
Esa doble presión obliga a observar proveedores, pedidos, inventario y comportamiento del cliente.
El efecto en las decisiones de inventario
Una revisión de transcripciones de reportes financieros de 100 empresas públicas que conforman el índice Russell 2000, que sigue el rendimiento de 2,000 firmas estadounidenses de pequeña capitalización, encontró menciones a aranceles en 68% de los documentos analizados, inventarios en 65% y manufactura en 50 por ciento.

La coincidencia revela hasta qué punto la política comercial impacta en decisiones de abastecimiento, producción y planeación. Responder a un arancel puede implicar cambiar de proveedor, redirigir mercancías o reposicionar inventario.
El problema surge cuando esas decisiones se ejecutan mientras también cambia la demanda, porque órdenes de compra y programas de producción pueden haber quedado comprometidos bajo supuestos que dejaron de ser válidos.
Canadá, el referente inmediato
Canadá ofrece una señal concreta. El Banco de Canadá detectó que los hogares desplazaron parte de su gasto en alimentos desde productos estadounidenses hacia alternativas canadienses durante 2025.
En marzo, la participación del gasto en productos canadienses aumentó alrededor de dos puntos porcentuales frente a enero y la de productos estadounidenses cayó en proporción similar.
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Para las cadenas de suministro regionales, el riesgo comercial ya no debe medirse sólo por el arancel aplicable a un producto. También debe evaluarse cómo una disputa puede modificar preferencias de compra, volúmenes previstos y velocidad de rotación en distintos mercados de Norteamérica.
Visibilidad pierde valor si no se responde
La dificultad operativa aparece cuando la empresa identifica el cambio después de emitir órdenes de compra, asignar capacidad de producción o poner mercancía en tránsito. En ese momento, la visibilidad por sí sola no evita sobreinventarios, faltantes, costos extraordinarios de transporte o ajustes tardíos en la red.
“La visibilidad da a las empresas un punto de partida importante, pero la resiliencia depende de lo que hagan después”, plantea Frank Kenney, en un análisis.
La idea marca una diferencia entre observar la cadena de suministro y orquestarla. La primera capacidad permite detectar qué ocurrió; la segunda conecta esa señal con compras, producción, logística, inventarios y atención al cliente.
Para importadores y exportadores mexicanos, esa coordinación puede traducirse en revisar con mayor frecuencia escenarios de costo total, exposición arancelaria indirecta y alternativas de abastecimiento.
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También supone identificar qué inventario ya está comprometido, qué embarques pueden redirigirse y qué clientes podrían modificar sus patrones de compra.
La lógica es especialmente relevante bajo el T-MEC, donde componentes y mercancías pueden cruzar fronteras varias veces antes de convertirse en producto terminado.
Una medida aplicada entre dos socios puede generar efectos secundarios para proveedores, transportistas y fabricantes del tercero, aun cuando éste no sea el objetivo directo.













