La logística ha dejado de ser un área operativa de las empresas para convertirse en una ventaja competitiva para el negocio, si se lleva a cabo con eficacia. La expansión del ecommerce, la omnicanalidad, así como afrontar disrupciones como la volatilidad arancelaria y la interrupción de rutas por las guerras ha puesto a esta área en el eje central de las empresas y de las economías.
También vemos que, frente a este reposicionamiento de la logística, el principal apoyo para su gestión proviene de la tecnología: la inteligencia artificial para un análisis más profundo, para una prospección y diseño de alternativas, más rápida, ante disrupciones.
En el marco de Cello Square 2026, Edward Lee, vicepresidente de Samsung SDS México, planteó este cambio de paradigma.
“Tradicionalmente, la logística era una industria de bajo nivel para servir al negocio. Hoy, considerando los incidentes globales, se ha convertido en una parte central para el éxito empresarial”, afirmó Edward Lee durante su intervención en Cello Square 2026.
Este reposicionamiento responde a una realidad tangible: las empresas que gestionan mejor su operación logística —particularmente en contextos de incertidumbre— son las que logran sostener su competitividad, proteger márgenes y garantizar continuidad operativa.
La volatilidad como nuevo estándar
Uno de los elementos que Lee destacó para explicar este cambio es la creciente incapacidad del sistema logístico tradicional para absorber fluctuaciones. Si antes los eventos disruptivos eran excepcionales y se compensaban con relativa rapidez, el entorno posterior a la pandemia ha consolidado una dinámica mucho más inestable.
El comportamiento del Shanghai Container Freight Index (SCFI), utilizado por Lee como referencia, ilustra esta tendencia: antes de la pandemia, las disrupciones eran absorbidas gradualmente; después, la volatilidad se mantiene sin capacidad de estabilización inmediata.
Esto obliga a repensar la logística no como una función reactiva, sino como un sistema anticipatorio. Es decir, capaz de prever riesgos, simular escenarios y ejecutar decisiones en tiempo real.
Inteligencia artificial: el punto de quiebre
El eje que habilita esta transformación es la inteligencia artificial. Pero no en su versión más básica de automatización de tareas, sino en un modelo mucho más avanzado que Lee define como un ecosistema de decisiones autónomas.
En este esquema, la logística evoluciona hacia lo que denomina “agentic AI logistics”: un entorno donde múltiples agentes de inteligencia artificial operan de manera coordinada, analizan datos, identifican riesgos y ejecutan acciones, todo bajo la supervisión de un sistema orquestador.
“La evolución va de la automatización a la inteligencia logística autónoma. Estamos avanzando hacia un ecosistema que puede analizar, decidir y ejecutar”, explicó.
Este cambio implica que la toma de decisiones ya no depende exclusivamente de equipos humanos ni de estructuras jerárquicas tradicionales. Se vuelve más horizontal, más rápida y, sobre todo, basada en datos.

El dato como nuevo activo estratégico
En este nuevo paradigma, el control del dato logístico se convierte en un factor competitivo crítico. Lee subrayó un punto clave que pocas veces aparece en la conversación pública: el 80% de los datos logísticos sigue siendo no estructurado, proveniente de correos electrónicos, mensajes, documentos o comunicaciones informales.
Esto significa que la mayor parte de la información que podría generar valor estratégico permanece fuera de los sistemas. La capacidad de capturar, estructurar y analizar ese volumen de datos define el nivel de madurez digital de una organización.
“Una vez que aseguramos el dato dentro del sistema, la inteligencia artificial puede analizarlo y apoyar la toma de decisiones al más alto nivel”, señaló Lee.
De la visibilidad a la toma de decisiones predictiva
Otro de los pilares de esta transformación es la evolución de la visibilidad logística. Si en el pasado bastaba con saber dónde estaba la mercancía, hoy eso resulta insuficiente.
El verdadero valor radica en la capacidad de anticipar eventos, estimar impactos y, sobre todo, proponer acciones correctivas antes de que ocurra una disrupción.
“Los clientes ya no solo necesitan dashboards. Necesitan datos predictivos y soluciones prescriptivas que les permitan actuar de manera proactiva”, explicó Lee.
En este sentido, los centros de control logístico —o control towers— están evolucionando hacia sistemas inteligentes que no solo monitorean, sino que intervienen activamente en la operación.
México en el centro del rediseño global
Este reposicionamiento de la logística también tiene implicaciones geográficas claras. Lee destacó que el contexto actual, marcado por políticas arancelarias y estrategias de nearshoring, ha colocado a México en una posición estratégica dentro de las cadenas de suministro globales.
“El nearshoring ha demostrado ser costo-efectivo, especialmente en el marco del USMCA. México tiene un gran potencial como hub logístico y productivo”, afirmó.
Sin embargo, esta oportunidad también implica una mayor complejidad operativa. Rediseñar redes, optimizar rutas y gestionar riesgos exige capacidades logísticas mucho más sofisticadas que en el pasado.
Un cambio estructural, no tecnológico
Más allá de la tecnología, lo que subyace en el planteamiento de Samsung SDS es un cambio estructural en la concepción misma de la logística. No se trata únicamente de digitalizar procesos, sino de transformar la manera en que las empresas toman decisiones, asignan recursos y gestionan la incertidumbre.
“Vamos a asegurar la precisión de los datos, adoptar un ecosistema de inteligencia artificial y apoyar decisiones basadas en el costo real”, concluyó Lee.













