En el marco de Interpack 2026, una de las ferias globales más relevantes para las industrias de envase, embalaje y procesamiento, celebrada en Düsseldorf, Alemania, las conferencias técnicas pusieron sobre la mesa un problema cada vez más visible para la supply chain: el packaging no puede analizarse solo como un insumo de protección o presentación, sino como una variable que impacta en costos, abastecimiento, logística inversa y cumplimiento regulatorio.
La presión sobre materiales tradicionales —particularmente en la transición del plástico hacia el papel y el cartón— está acelerando la búsqueda de nuevas soluciones, se señaló durante el evento que se celebra cada tres años y este 2026 tiene lugar entre el 7 y el 13 de mayo.
Durante las conferencias, se hizo hincapié en que el avance de grandes jugadores de e-commerce está presionando el uso de empaques de cartón, que pueden elevar la demanda de madera, reducir la disponibilidad de materia prima y elevar los precios, lo que cuestiona la idea de que el corrugado pueda funcionar como sustituto universal del plástico.

Para solucionar esta presión sobre el cartón, en la Expo se presentaron opciones de nuevos plásticos con un menor impacto ambiental que se reincorporan a la cadena de suministro a través del reciclaje; asimismo, surgieron propuestas de materias primas alternas y cambios en los procesos logísticos que se incorporan a las nuevas legislaciones de economía circular.
Recordemos que, en México, el pasado 19 de enero se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la Ley General de Economía Circular —que ya se encuentra vigente—, la cual plantea transitar de un modelo lineal enfocado en “producir-usar-desechar” hacia uno que extienda la vida útil de productos, minimice residuos y reincorpore materiales como insumos productivos.
Del desecho al activo: el nuevo rol del packaging
Uno de los cambios más relevantes observados en Interpack es la transformación del packaging en un activo logístico; en lugar de ser un costo de un solo uso, el envase se integra como parte de la operación, con ciclos de vida extendidos.
Un caso presentado en las conferencias ilustra este cambio: la empresa escandinava de telecomunicaciones, Telia, sustituyó cajas de un solo uso por empaques reutilizables para servicios de leasing, intercambio, recompra y logística inversa de teléfonos móviles.
De acuerdo con los datos presentados en Interpack, la compañía lleva dos años utilizando este modelo y ha logrado una reducción anual de 60% en costos de packaging, su huella de CO₂ es 4.5 veces menor frente a las cajas de un solo uso que utilizaban anteriormente, y el punto de equilibrio se alcanza en el tercer uso del empaque.

Este caso es destacable porque muestra que la circularidad no se limita a reciclar materiales al final de su vida útil, sino que pueden encontrarse nuevas formas de incorporar procesos sustentables en la cadena de suministro.
Asimismo, en términos logísticos, convierte el empaque en un activo retornable, que debe ser gestionado, rastreado, recuperado y reutilizado dentro de la red.
De residuo textil a material logístico
Otra tendencia presentada en Interpack fue el desarrollo de materiales de packaging a partir de residuos textiles, especialmente mezclas con poliéster difíciles de reciclar.
En este caso, los responsables del proyecto mencionaron que, cerca de 60% de los residuos textiles son sintéticos, con abundancia de mezclas de poliéster que carecen de aplicaciones suficientes.
Sin embargo, al procesarlos, el material resultante puede transformarse en tableros rígidos, resistentes, durables y compatibles con maquinaria existente, como troquelado, termoformado e impresión. Además, al tratarse de un proceso mecánico, no utiliza agua ni químicos adicionales, y registra una huella de carbono 82% menor frente al cartón.

¿Por qué las opciones de packaging circular son tan relevantes?
El cambio climático, la contaminación de los océanos y un mayor acceso a la información por parte de los consumidores, han impulsado el avance de legislaciones que buscan cadenas de suministro circulares.
Dichos cambios regulatorios, no solo tienen implicaciones ambientales; por ejemplo, en el caso de México, la Ley General de Economía Circular introduce obligaciones para las empresas que impactan en sus flujos físicos, contratos logísticos, trazabilidad, costos operativos e incluso en el diseño de producto.
Esto se debe a que, la nueva ley incluye Responsabilidad Extendida del Productor (REP), que obliga a fabricantes, importadores y distribuidores a organizar y financiar la recuperación y valorización de productos al final de su vida útil.
Además, contempla la gestión circular, el registro de procesos, los indicadores y diseño de productos duraderos, reparables y reciclables cuando sea viable técnica y económicamente.
Desde la supply chain, esto implica que la cadena ya no termina en el punto de venta o consumo, sino que se extiende hacia nuevos flujos inversos donde la recolección, clasificación, almacenamiento, transporte y valorización se vuelven procesos permanentes, medibles y auditables.

Circularidad como estrategia de resiliencia
Lo observado en Interpack 2026 confirma que la economía circular en packaging está avanzando por una combinación de factores: presión regulatoria, volatilidad de materiales, costos crecientes y necesidad de eficiencia operativa.
En este escenario, los empaques reutilizables y los materiales alternativos no solo responden a objetivos ambientales, también pueden reducir exposición a insumos vírgenes, estabilizar costos, mejorar la trazabilidad y abrir nuevos modelos logísticos basados en recuperación de valor.
La pregunta para la supply chain ya no es únicamente qué material sustituye al plástico, sino cómo diseñar redes capaces de mantener los materiales en circulación durante más tiempo.
*Con información de Pablo Silva.














