Los robots humanoides empiezan a ocupar un lugar concreto dentro de la automatización logística. Un reciente análisis de Capgemini muestra que hay una industria interesada en su capacidad para operar en espacios construidos para personas, pero también cautelosa ante costos, fiabilidad, seguridad e integración.
Si bien, los robots humanoides todavía están lejos de desplazar a tecnologías maduras como los AMR, cobots o brazos industriales; el reporte da cuenta de la transformación que se avecina en almacenamiento y los centros de distribución.
El 58% de los ejecutivos de almacenaje y logística consultados, considera que los humanoides tendrán un papel transformador en su industria, por debajo del promedio global de 67 por ciento.
Aun así, 38% prevé desplegarlos junto con trabajadores humanos hacia 2030 y 49% espera llegar a una adopción a escala en los próximos cinco años. El dato debe leerse dentro del avance más amplio de la inteligencia artificial física en logística a nivel global reportado en el estudio de Cagemini.
Ventaja en instalaciones diseñadas para personas
El informe IA Física, Llevar la colaboración entre humanos y robots al siguiente nivel, contó con la participación de 1,678 altos ejecutivos de 15 industrias entre enero y febrero de 2026 y sumó entrevistas con fabricantes de robots, startups, proveedores tecnológicos, inversionistas y académicos.
El ejercicio, que no incluye datos de México, refiere que para 75% de los ejecutivos consultados, la ventaja está en poder trabajar al interior de instalaciones actuales diseñadas para humanos. Otro 72% destaca su utilidad general en tareas humanas y un 55% su capacidad para usar herramientas concebidas para operadores.

La característica es relevante para logística dado que reduce la necesidad de rediseñar por completo una estación de trabajo, un pasillo o un proceso antes de automatizarlo.
Un robot con manos, brazos y movilidad compatibles con el entorno puede, en teoría, manipular cajas, accionar mecanismos o participar en tareas de surtido y movimiento de materiales utilizando infraestructura existente.
“Los entornos industriales están hoy día adaptados principalmente a los humanos”, explicó Luis Hernández, Engineering Unit Manager y líder de la Capability de Product & Systems Engineering de Capgemini durante una presentación virtual.
La oportunidad está en integrar sistemas capaces de interactuar con ese entorno y colaborar con la fuerza laboral sin reconstruir toda la operación.
La brecha entre IA física y robots humanoides
El ritmo de adopción de humanoides todavía es menor que el de la IA física en logística. Como contexto, 65% de los ejecutivos de almacenaje y logística consultados por Capgemini reportó que sus organizaciones ya exploran aplicaciones de IA en robótica mediante pilotos o pruebas de concepto; además, 73% espera escalar la IA física en los siguientes cinco años.
Los humanoides representan una apuesta más específica dentro de ese universo. Su promesa de flexibilidad convive con una madurez tecnológica todavía desigual.
Capgemini identifica como principales barreras la inmadurez tecnológica, mencionada por 72% de los encuestados; el alto costo inicial, por 63%; un ROI o caso de negocio poco claro, por 62%; los retos de entrenamiento, por 58%; y las preocupaciones de seguridad, por 54 por ciento.

Para un director de logística la primera recomendación es evitar automatizar por novedad y comparar primero si una tarea puede resolverse mejor con un AMR, un cobot, automatización fija o un robot de propósito general.
¿Cómo prepararse para robots humanoides en logística?
Capgemini propone comenzar por construir entendimiento sobre lo que la IA física puede y no puede hacer, además de definir necesidadesde datos, infraestructura y seguridad.
Después, recomienda seleccionar tareas factibles, repetitivas, monótonas, sucias o peligrosas donde sea posible medir productividad, calidad, disponibilidad y reducción de exposición del personal. “Empezar con casos que generen confianza”, resumió Armando Pineda, VP y Head del Capgemini Global Delivery Center México.
El siguiente paso consiste en rediseñar flujos de trabajo para definir transferencias entre personas y robots, niveles de supervisión, protocolos de seguridad y mecanismos de escalamiento antes de ampliar el despliegue.
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La escala tampoco debería plantearse robot por robot. Pineda recomendó “crear una arquitectura escalable para habilidades robóticas reutilizables y una orquestación a nivel de la flota”.
Para almacenes y cadenas de suministro, esa lógica implica pensar desde el piloto en interoperabilidad, datos, gobernanza, mantenimiento y ciberseguridad.
El avance de los robots humanoides, en consecuencia, parece menos una sustitución inmediata de la automatización existente que una nueva capa de flexibilidad para operaciones todavía dependientes de tareas humanas. Su adopción logística será gradual y selectiva, y el criterio decisivo no será qué tan sofisticado sea el robot, sino si resuelve una tarea concreta con seguridad, retorno m













