Takeaways:
- Comprende cómo los datos anticipados permiten a la ANAM focalizar las revisiones de mayor riesgo.
- Identifica los tres componentes que sostienen el nuevo modelo inteligente de gestión aduanera en México.
- Analiza por qué la digitalización reduce omisiones y fortalece la recaudación del comercio exterior.
Las aduanas mexicanas avanzan hacia una operación donde documentos electrónicos, escaneos e intercambios de información se convierten en señales de riesgo. O al menos eso es lo que plantea la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) con miras a revisar mejor sin afectar el dinamismo del comercio exterior.
Este viraje combina trazabilidad y modelos analíticos para anticipar cuáles son los contenedores y cargamentos que ameritan una revisión adicional por motivos de seguridad nacional. Contar con información digitalizada y de forma anticipada, permitirá evaluar operadores, mercancías y rutas con mayor precisión.
Al fortalecer la capacidad para administrar los riesgos asociados al comercio exterior y optimizar el uso de recursos disponibles se transita a un “modelo inteligente donde el objetivo ya no es realizar más operaciones, sino revisar mejor”, según César Alejandro Hernández, jefe de Oficina del Titular de la ANAM, ante expertos convocados por la AMTI.
Las metas de la gestión aduanera
Ese fortalecimiento forma parte de una estrategia integral que atiende a tres objetivos: agilizar el comercio internacional, incrementar la recaudación y fortalecer la seguridad nacional al combatir el contrabando y detectar mercancías ilícitas.
Para alcanzarlos, la ANAM coordina su transformación con la Agencia de Transformación Digital y Telecomunicaciones (ATDT), también responsable de la nueva Ventanilla Única de Trámites de Comercio Exterior (VUTCE), antes VUCEM.
La intención es superar sistemas dispersos y construir servicios aduaneros interoperables. Por ello, el primer pilar incorpora transmisión electrónica, expedientes digitales y automatización para reducir tiempos, duplicidades y costos.
Datos para la gestión de riesgos
Los datos que agilizan el despacho alimentarán el pilar de seguridad. Por ello, la digitalización ha dejado de ser sólo un canal documental para convertirse en infraestructura para seleccionar operaciones y anticipar incumplimientos.
“La digitalización y la transformación tecnológica nos permitirán implementar un modelo de gestión inteligente de riesgos”, afirmó Hernández.
El modelo tiene tres componentes: El semáforo aduanero cuya información permite generar perfiles de riesgo; los equipos no intrusivos revisan carga y transportes; y los modelos analíticos integrados ponderan operador, mercancía, ruta, origen, destino y antecedentes comerciales.
Capacidades que amplían la detección
Ese análisis se complementa con capacidades físicas como el Laboratorio Central de Aduanas, el cual verifica la composición de mercancías sospechosas, mientras laboratorios móviles apoyan la detección relacionada con hidrocarburos.
A ello se suma la Unidad Canina Central, con 267 ejemplare, de los cuales 168 están desplegados en las 50 aduanas y 99 permanecen en la unidad o atraviesan procesos de cría, adiestramiento y atención.
La ANAM consolida hallazgos de mercancías ilícitas en bases estadísticas. Esta memoria permitirá reconocer tendencias, métodos de ocultamiento y vulnerabilidades, de modo que cada aseguramiento mejore la detección posterior.
Cerrar brechas recaudatorias
La transformación tecnológica también sostiene la recaudación. Al mejorar la consistencia documental, los controles electrónicos permiten identificar omisiones, cerrar espacios para operaciones irregulares y combatir la competencia desleal sin interrumpir las cadenas productivas.
Julio de 2026 registró más de 131,000 millones de pesos, la mayor recaudación del año en el sistema aduanero mexicano. La cifra superó en 8.7% a la de junio y en 5.4% a la de julio de 2025, pese a un tipo de cambio 6% menor.
"Entre enero y julio, la ANAM ha invertido 25 centavos de cada 100 pesos recaudados, alrededor de 2,008 millones de pesos para ingresar 790,000 millones; evidencia de una gestión eficiente y sostenida en los recursos públicos”, resaltó Hernández tras mencionar que los modelos predictivos de recaudación cerraron 2025 con un margen de error de 0.03%.
El busca de la interoperabilidad
El directivo de Aduanas mencionó que la Agencia sigue trabajando para lograr una interoperabilidad internacional con distintas autoridades aduaneras de otros países, lo que permitirá, dijo, que los datos acompañen la mercancía desde su salida.
Con ello, la ANAM podrá adelantar validaciones e identificar contenedores que requieran revisión antes de llegar.
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México, según el funcionario, tiene 25 acuerdos de cooperación aduanera y negocia otros diez. Para los operadores, esa conectividad puede generar despachos previsibles; para la autoridad, revisiones más precisas sin relajar controles.
Los expedientes electrónicos y la Manifestación de Valor Electrónica (MVE) completan esta arquitectura. Al concentrar información estructurada, fortalecen la trazabilidad y permiten comparar documentos, pedimentos, antecedentes del operador y evidencias de valoración.
La agenda operativa de la AMTI
Durante el reciente encuentro de la AMTI, su directora, Yolanda Esquivel, resaltó el acercamiento de la asociación con autoridades de gobierno que lo mismo abordan el tema de regulación sanitaria, seguridad logística y comercio exterior, entre otros.
Enfatizó que la Asociación buscó cancelar el Anexo 29, requerido en operaciones ferroviarias pero la propuesta no prosperó y que continuarán las pruebas para digitalizarlo. “Seguimos en este camino junto con la ANAM; todavía no hemos tenido un punto final”, mencionó.
Otro frente son los tránsitos internos desde los puertos hacia terminales intermodal como la de Ferrovalle en Pantaco, en Azcapotzalco en CDMX. Agilizarlos ayudaría a desahogar terminales congestionadas, trasladar carga por ferrocarril al interior y evitar que los contenedores permanezcan detenidos en recintos marítimos.
La agenda de la AMTI, según Esquivel considera despachos ferroviarios en frontera que eviten detener los trenes y permitan inspecciones en destino, bajo un esquema semejante al del sector automotriz. La meta es traducir la modernización en operaciones intermodales más fluidas.














