Highlights
- Alberto Espinosa Desigaud encabezará ICC México durante el periodo 2026-2028.
- La organización prepara una Agenda para la Competitividad Internacional de México durante sus primeros 100 días.
- El nuevo presidente plantea fortalecer la integración de América del Norte, pero también diversificar los vínculos comerciales de México.
- La revisión anual del T-MEC añade presión para mejorar las condiciones que determinan la inversión y la competitividad.
Alberto Espinosa Desigaud asumió la presidencia de la International Chamber of Commerce México (ICC México) para el periodo 2026-2028, en un momento en que la competitividad del país depende cada vez más de factores que van más allá del acceso preferencial a los mercados.
Durante la Asamblea General de Asociados, el nuevo presidente planteó como prioridades recuperar la confianza, fortalecer el Estado de Derecho, así como atender variables estructurales como seguridad, infraestructura, energía y desarrollo de talento
La definición resulta relevante para las cadenas de suministro. La posición geográfica de México y su integración productiva con Estados Unidos y Canadá le han permitido consolidarse como una plataforma estratégica para la manufactura y el comercio regional, pero las ventajas logísticas y arancelarias por sí solas no garantizan que nuevas inversiones lleguen al país.
De hecho, la incertidumbre alrededor del T-MEC ya forma parte de las decisiones empresariales. Aunque el tratado permanece vigente hasta 2036, México, Estados Unidos y Canadá acordaron entrar en un esquema de revisiones anuales.
En este escenario, la agenda planteada por ICC México busca llevar la discusión desde la defensa del comercio internacional hacia las condiciones internas que permiten aprovecharlo.
Una agenda de competitividad con impacto en las cadenas de suministro
Una de las primeras acciones anunciadas por Espinosa Desigaud será impulsar una Agenda para la Competitividad Internacional de México, con la participación de empresarios, especialistas, académicos y las distintas comisiones de ICC México.
Los temas previstos incluyen:
- Estado de Derecho y seguridad.
- Energía e infraestructura.
- Facilitación del comercio.
- Digitalización e inteligencia artificial.
- Sostenibilidad.
- Financiamiento.
- Desarrollo de talento.
Para las empresas logísticas y manufactureras, varios de estos factores tienen una relación directa con los costos y la capacidad de operación.
La disponibilidad y confiabilidad energética, por ejemplo, condiciona la instalación y expansión de plantas industriales; la infraestructura determina la conectividad entre centros productivos, puertos, fronteras y mercados; mientras que la seguridad incide directamente en los costos y riesgos asociados al movimiento de mercancías.

A esto se suma la digitalización de los procesos de comercio exterior. La competitividad ya no depende únicamente de mover mercancías con rapidez, sino también de reducir tiempos administrativos, intercambiar información de manera eficiente y dar mayor visibilidad a las operaciones.
En ese sentido, el reto para ICC México será convertir las prioridades identificadas en propuestas capaces de incidir en las condiciones que enfrentan las empresas para producir, importar, exportar e invertir.
Norteamérica seguirá siendo el eje, pero México busca ampliar su alcance
Otro de los planteamientos de Espinosa Desigaud es mantener y fortalecer la integración económica con Estados Unidos y Canadá, al tiempo que México amplía sus relaciones comerciales hacia Europa, Asia, Corea, Japón, India, China, América Latina y Medio Oriente.
La estrategia responde a una tensión que enfrentan actualmente muchas cadenas de suministro: aprovechar la regionalización sin depender de un solo mercado.
México tiene una posición privilegiada dentro de Norteamérica, pero la diversificación puede ofrecer a las empresas nuevas alternativas para abastecimiento, inversión, exportación y desarrollo de proveedores.
La propia agenda de ICC México contempla utilizar su red internacional para acercar mejores prácticas y oportunidades a las empresas mexicanas. Esto podría ser particularmente relevante para compañías que buscan integrarse a cadenas globales, identificar nuevos mercados o desarrollar capacidades para competir fuera de América del Norte.
El desafío, sin embargo, será transformar los acuerdos comerciales y las relaciones institucionales en resultados concretos para las empresas.
De los acuerdos comerciales a la capacidad de ejecución
Al asumir el cargo, Espinosa Desigaud planteó una premisa que resume el desafío de su administración: los acuerdos comerciales deben traducirse en exportaciones, inversión, empleos, tecnología y desarrollo empresarial.
El planteamiento adquiere especial relevancia en un momento en que México ya cuenta con una posición importante dentro del comercio norteamericano, pero enfrenta el reto de convertir esa ventaja en mayor valor agregado y nuevas capacidades productivas.

La competitividad, en este contexto, no se define únicamente en la frontera. También se construye en carreteras, puertos, aduanas, parques industriales, redes energéticas, sistemas digitales, talento y condiciones de seguridad.
La nueva presidencia de ICC México buscará colocar estos temas en la agenda empresarial y de política pública durante los próximos dos años.














