El valor de la industria de dispositivos médicos en México ronda 8,500 millones de dólares. Gran parte de su riqueza la debe a la integración comercial y de manufactura que ha desarrollado en Norteamérica.
No es gratuito que de cara a la revisión del T-MEC, la industria quiera mantener “intacto” el trato preferencial que le permite exportar con tasa cero a Estados Unidos, a donde envía 97% de sus ventas globales.
En paralelo, impulsa ligeros ajustes en materia de comercio exterior con los cuales, pretende estimular la competitividad de la muy integrada cadena de valor regional.
Gracias a la importación temporal, un dispositivo médico puede cruzar la frontera de 2 a 5 veces hasta alcanzar su categoría de producto final. Algunos llegan a cruzar una última vez antes de su comercialización, para proceso de esterilización.
“Queremos que el T-MEC se mantenga con ligeros cambios de mejora. Como está ahora, nos funciona muy bien; las cadenas de valor están muy implementadas”, afirma Ana Riquelme, directora ejecutiva de la Asociación Mexicana Industrias Innovadoras de Dispositivos Médicos (AMID).
Logística, activo clave
La logística es parte clave de la integración regional que ha alcanzado la industria de dispositivos médicos. Para robustecer este activo en el T-MEC, el sector colabora estrechamente con la Dirección de Logística de la Secretaría de Economía.
El objetivo es mapear cuellos de botella que resulten de eventuales modificaciones a cláusulas del acuerdo trilateral.
Las empresas del sector de Canadá a través de Medtech, y de Estados Unidos vía AdvaMed (Advanced Medical Techonology Association), hacen lo propio con sus respectivos gobiernos.
El posicionamiento es uno solo: consolidar las condiciones que les han permitido ser competitivos ante otras regiones, particularmente, el sureste asiático.
De la facilitación comercial al suministro
Dentro del proceso de revisión del T-MEC, la industria de dispositivos médicos en la región pide afinar la normatividad, procesos aduanales y fracciones arancelarias, con miras a producir más rápido y con la misma calidad.
Con la autoridad aduanera, el objetivo es “que la materia prima o producto pueda entrar o salir (del país) tantas veces sea necesario, sin problema”.
Ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris), en tanto, la tarea es lograr autorizaciones sanitarias en menor tiempo, con el fin de agilizar el ingreso de materia prima o laliberación del producto terminado a otros mercados.
Eso le estamos pidiendo a las autoridades en términos de certeza en los procesos; mayor rapidez y facilitación comercial
Ana Riquelme, directora ejecutiva de la AMID
Logística ¿Héroe o villano?
Como parte del trabajo coordinado con las autoridades, el sector colabora para fortalecer la proveeduría local en la industria de dispositivos médicos; en línea con lo establecido en el Plan México.
Uno de los objetivos relevantes de la estrategia federal es la sustitución de importaciones de productos o insumos en sectores clave de la economía. Aumentar 15% la fabricación de insumos es una de las metas específicas hacia 2030, para el sector de farmacéutica y de dispositivos médicos.
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El reto es más profundo. Actualmente, dice Riquelme, no hay proveedores de materia prima en México para dispositivos médicos. No es casual.
Durante décadas, las empresas que integran clusters han desarrollado economía de escala para realizar pedidos a una sola región que les provee de materia prima.
Gracias a la creación de finas redes logísticas y cadenas de suministro a prueba de errores, las empresas han abatido costos. El reto que esconde esta realidad es el desarrollo de proveedores a nivel local.
Fortalecer la proveeduría local
Para lograrlo, la AMID junto con el Clúster de Productos Médicos de Baja California, en Tijuana, trabajan con el gobierno federal en el mapeo de proveedores de materias primas de otros sectores, que podrían migrar al sector.
La transición no es de facto. Las empresas que eventualmente migrarán, según Riquelme, deberán cumplir tres condiciones:
- Obtener el certificado ISO 13485:2016 que establece los requisitos para un sistema de gestión de la calidad específico para la industria de dispositivos médicos.
- Tener liquidez suficiente para fondear sus operaciones. Para ello, el sector trabaja con Nacional Financiera (Nafin) para acercar a los fondos de inversión.
- Demostrar que tienen la capacidad para insertarse en una red de producción global, no regional.
El reto a tres años
Desarrollar una cadena de proveedores no es de la noche a la mañana. Menos cuando mucha de la materia prima del sector a nivel global se encuentra en el sureste asiático.
Incluso, los biopolímeros que se originaron en Alemania migraron al sudeste asiático hace una década, para escalar la producción.
“Hemos hecho un mapeo; pero para eso necesitamos que trascurran entre 3 y 5 años”, augura la directora ejecutiva de la AMID.
El plazo incluye el desarrollo del proveedor, pero también las autorizaciones y certificaciones que se tienen en la región T-MEC. Si el destino final de un producto es Estados Unidos, dice Riquelme, la FDA lo tiene que certificar.
De textiles a biopolímeros
La expectativa es positiva en el entendido de que la industria en Norteamérica quiere depender lo menos posible de proveeduría asiática.
“Vamos a iniciar por materias primas que, por volumen y por la industria ya establecida en México, puedan cambiar de sector para dedicarse a la industria. Actualmente, no tenemos contemplado poder iniciar en el corto plazo”, admite.
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En la mira se encuentran textiles, biopolímeros y acero -por mencionar algunos- para “convertirlos a materia prima Hecho en México” de la industria de dispositivos médicos.
Le reconversión considera también el desarrollo de proveedores para procesos que son críticos como la esterilización. Gracias a este paso un dispositivo tiene el grado médico.
En Tijuana existen empresas del sector que ya pusieron sus propias plantas de esterilización, en concordancia con el Plan México. Este paso, añadiría a los productos un mayor grado de contenido nacional.
Arancel cero a productos
La otra carta sobre la mesa que el sector quiere jugar está en el borde arancelario. La AMID y sus contrapartes en Canadá y Estados Unidos impulsan que en la revisión del T-MEC se mantenga el arancel cero para productos terminados en la región.
Es decir, que sea posible importar y exportar libremente. La lógica dice que es viable considerando que 80% del sistema de salud de Estados Unidos está respaldado por productos desarrollados en México.
“Medicare y otros sistemas de salud públicos están acompañados con nuestra tecnología”, afirma Riquelme al recordar que, para la región, México es el principal productor.
Aranceles a insumos
La industria de dispositivos médicos no está exenta de los aranceles que Estados Unidos impuso a insumos transversales como el acero y aluminio.
Al ser materia prima, dice la líder de la AMID, cada empresa lo ha solventado como ha podido: absorbiendo el costo.
La preocupación real está en el arancel a productos terminados. Si termina por imponerse, puede no favorecer al abastecimiento oportuno de la región.
Incluso, alerta, la industria tendrá que tomar decisiones de negocio que pueden afectar 30% de la producción establecida en México.
“No hay duda sobre la permanencia de la industria en el país… Las inversiones se quedan, pero 30% del valor de producción en México se vería afectada por un arancel (a producto terminado)”, concluye.













