En redes sociales, las “tiny houses” se han convertido en una tendencia que muestra cómo organizar nuestros hogares en un espacio menor a 30 metros cuadrados; pero, más allá de las ideas de decoración, estos videos revelan uno de los mayores problemas que enfrentan las grandes ciudades alrededor del mundo: el encarecimiento de la vivienda. En México, este fenómeno ha impactado a la logística debido a que, al reducirse el tamaño de los inmuebles, surgen necesidades alternas como el uso de electrodomésticos más pequeños.
Pero, ¿por qué las viviendas tienen menos metros cuadrados? Según el análisis “La vivienda en México, 1990-2020" de la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (SEDATU), durante ese periodo se construyeron millones de unidades en suelos periféricos de bajo costo, lo que obligó a los desarrolladores a estandarizar dimensiones mínimas —a menudo entre 38 y 42 metros cuadrados— para mantener la rentabilidad.
Dicha estrategia, priorizó la cantidad de viviendas sobre la calidad espacial, resultando en que, para 2020, el 14.2% de los hogares mexicanos contara con apenas uno o dos cuartos. Datos del Registro Único de Vivienda (RUV) señalan que, en 2025, cerca de la mitad de las viviendas construidas y registradas en el país cuentan con menos de 60 metros cuadrados.
“A nivel nacional, el costo promedio de una propiedad es de 1.86 millones de pesos, según el Índice SHF (Sociedad Hipotecaria Federal) de Precios de la Vivienda en México 2025. Para comprarla a crédito una persona necesita comprobar ingresos mensuales por al menos 32,140 pesos. El tema se complica más si la persona desea comprar una casa en CDMX, donde necesita ganar al menos 67,855 pesos al mes”, menciona una nota publicada el 26 de enero en el diario El Economista.
Las cifras son muy superiores a los ingresos promedio de la población mexicana: “La gente gana entre uno y cinco salarios mínimos, lo que significa que tienen acceso a créditos de entre 600 mil y un millón de pesos”, menciona Antonio Baranda, coordinador de Expansión Política, en el podcast Cuéntame de economía.
Ante la brecha entre los precios de la vivienda y los ingresos promedio, en las grandes ciudades mexicanas el encarecimiento ha impulsado el desarrollo de inmuebles de entre 25 y 35 metros cuadrados, que además de aumentar las ganancias de los constructores, permiten que los departamentos sean más accesibles para una mayor cantidad de personas.

De la vivienda al producto: cómo cambia la demanda
Este ajuste en el tamaño de los hogares no solo transforma la forma de habitarlos, también impacta directamente en el tipo de productos que entran a ellos. De acuerdo con el estudio “Evolución del consumo de Tech & Durables México 2025” de NielsenIQ, el mercado de tecnología y electrodomésticos en México creció 9.5% durante 2025, incluso en un entorno de desaceleración económica.
Sin embargo, más allá del crecimiento, el dato clave está en la transformación de la demanda. En la Ciudad de México, por ejemplo, el tamaño promedio de nuevas viviendas pasó de 78 m² en 2010 a 60 m² en 2025, lo que está impulsando una preferencia cada vez mayor por electrodomésticos más pequeños.
No se trata solo de una tendencia de diseño o conveniencia, sino a una necesidad operativa: menos espacio disponible obliga a elegir productos multifuncionales, de menor tamaño y mayor eficiencia. Para la industria, esto implica replantear portafolios completos, desde refrigeradores más estrechos hasta soluciones modulares o apilables.
Inventarios más pequeños, pero más complejos
Un menor tamaño, no necesariamente hace más económicos a los electrodomésticos; por ejemplo, un centro de lavado en torre mide aproximadamente 1.85 metros de alto, su precio varía, pero los de tecnología que incluyen IA y secado eléctrico (en vez de gas) cuestan alrededor de 40 mil pesos (con capacidad para 22 kilogramos) en una famosa cadena con logo blanco y rosa.
La opción más pequeña, una torre que mide 1.65 metros e incluye la misma tecnología, con capacidad para 14 kilos de ropa, es ideal para departamentos pequeños y puede instalarse en la cocina porque al ser eléctrica no requiere salida de gas, pero su precio es el mismo que el de la versión tradicional.

Aunque el costo no cambia para los consumidores, sus diferencias sí impactan en la operación logística, donde los productos compactos incrementan la cantidad de SKU y la frecuencia de reposición.
En términos logísticos, esto se traduce en:
- Mayor densidad de inventario en centros de distribución
- Incremento en operaciones de picking y surtido unitario
- Necesidad de layouts más flexibles y dinámicos
La complejidad no está en el tamaño del producto, sino en la variedad y velocidad con la que se mueve, se trata de un cambio de paradigma: de manejar volumen a gestionar diversidad.
El e-commerce transforma la distribución
A este fenómeno se suma el crecimiento del canal digital; durante 2025, el comercio electrónico registró un incremento del 16% en valor y del 22% en unidades dentro del sector de tecnología y electrodomésticos, consolidándose como el principal motor del mercado.
En contraste, el canal físico apenas creció 0.8% en valor y cayó -0.7% en unidades, lo que confirma un desplazamiento estructural hacia modelos de compra online.
Tal cambio tiene implicaciones profundas para la logística:
- Mayor fragmentación de pedidos
- Incremento en entregas de última milla
- Necesidad de visibilidad en tiempo real
- Presión sobre tiempos de entrega
El e-commerce no solo amplía el acceso a productos, también exige una ejecución logística mucho más precisa y flexible.

Dos lógicas operativas en un mismo mercado
El crecimiento del sector no es homogéneo, las categorías de Electrodomésticos Grandes (+17%) y Electrodomésticos Pequeños (+16%) lideraron el crecimiento en valor, pero con dinámicas logísticas distintas.
Mientras los productos grandes continúan requiriendo:
- Transporte especializado
- Entregas programadas
- Manejo cuidadoso en última milla
Los electrodomésticos pequeños permiten:
- Mayor integración con modelos de e-commerce
- Optimización de rutas de distribución
- Consolidación de pedidos
Esto, está llevando a las empresas a operar con dos estrategias logísticas paralelas dentro del mismo portafolio.
“A pesar de la presión sobre el ingreso laboral y la confianza económica, la tecnología y los electrodomésticos siguen siendo fundamentales para el bienestar en el hogar”, señaló Enrique Espinosa de los Monteros, Director de Tech & Durables Latinoamérica en NielsenIQ.
Dicho comportamiento refleja una constante: el consumidor no deja de comprar, pero sí cambia cómo y qué compra. Las promociones, el acceso digital y la búsqueda de valor están impactando en las decisiones de consumo.
Para la logística, esto implica adaptarse a una demanda más sensible al precio, más digital y más fragmentada.

El espacio cambia a la cadena de suministro
Para el mercado de electrodomésticos en México, el tamaño de la vivienda se está convirtiendo en una variable estratégica, pues, menos metros cuadrados en casa significan:
- Productos más compactos
- Inventarios más diversos
- Distribución más intensiva
En este contexto, la ventaja competitiva ya no está únicamente en el producto, sino en la capacidad de moverlo de forma eficiente.
Esta tendencia muestra que, a medida que el espacio se reduce, la complejidad logística aumenta y en esa ecuación, una cadena de suministro eficiente se convierte en el verdadero diferenciador del mercado.














