México alberga una cuantiosa producción de rastrillos de BIC y de Gillette, propiedad de P&G. La primera en Ramos Arizpe, en Coahuila; la segunda en Irapuato, en Guanajuato. Se trata de dos marcas icónicas que sin duda contribuyen al crecimiento del mercado de cuidado personal para hombres.
Hacia 2033, el mercado mexicano de productos para el cuidado masculino alcanzará un valor de 2,488 millones de dólares, desde 1,761 millones que anotó en 2024, según estimaciones de Deep Market Insights.
De hecho, no extraña que hoy sea uno de los segmentos que, previsiblemente, se verá favorecido por la demanda que la industria de cosméticos y de cuidado personal espera debido a la celebración del Mundial de Futbol en México.
El efecto del Mundial de futbol en el cuidado personal
La celebración del Mundial de futbol en México atraerá a más de 5 millones de visitantes; de los cuales 280,000 serán turistas extranjeros y 556,000 nacionales, según el informe Prepárate para el Mundial, publicado por Deloitte a inicios de febrero.
El resto, 4.2 millones, serán visitantes a fan fests que se realizarán en las tres ciudades sede del país: CDMX, Guadalajara y Monterrey.
Se prevé que cada turista que venga a México para disfrutar el Mundial se traducirá en una derrama de 33,000 pesos. "De esos 33,000 calculamos que unos 500 pesos se pueden destinar a nuestro sector", aseguró Rosa María Sánchez, directora general de la Cámara Nacional de Productos Cosméticos (Canipec).

Durante el periodo mundialista el sector prevé una derrama económica de 2.8% adicional en México, impulsada por el consumo de productos relacionados con la higiene como desodorante, protector solar, productos para la ducha, el cuidado oral y los rastrillos.
Detrás de la producción siempre hay cadena de suministro
De acuerdo con Rosa María Sánchez la expectativa de crecimiento descansa en que muchos visitantes prefieren consumir en el país de destino a comprar en sus lugares de origen y tener que documentar o subirlos a la cabina del avión en presentaciones pequeñas.
Este fenómeno se refleja en decisiones de negocio orientadas a tener suficiente inventario que apuntale la producción local; una tarea complicada en medio de un entorno comercial presionado por disrupciones globales, conflictos bélicos y una política arancelaria de Estados Unidos que se niega a desaparecer de la escena internacional y que impulsa a otras naciones a tomar medidas similares.
Desde enero de 2026, México aumentó los aranceles a más de 1,400 fracciones arancelarias de productos provenientes de países con los que no tiene un acuerdo comercial, como China o Corea del Sur.
El camino de los 2 mdd en mangos para rastrillos
La propuesta de aumento en aranceles fue incluida en el Paquete Económico 2026 que el gobierno federal envió en septiembre al Congreso de la Unión. Si bien fue aprobada a finales del año, el periodo de análisis y discusión legislativa permitió a varias empresas, anticiparse a lo peor.
Tan es así que, en diciembre, México importó desde China, mangos de plástico para maquinillas de afeitar por un valor superior a 2 millones 114,500 dólares; casi el doble de lo importado al cierre de 2024, según datos del Banco de México.
Los mangos para rastrillo tienen un arancel de 7% por cada kilogramo de producto, según el decreto publicado el 29 de diciembre en el Diario Oficial de la Federación, por el que se dieron a conocer las reformas a las tarifas en la Ley de los Impuestos Generales de Importación y Exportación.
El monto de las importaciones de diciembre representa la tercera parte (31.5%) de todas las importaciones de mangos de plástico para afeitar que el país hizo en 2025 desde China.
Incluso, la cantidad representa todo lo importado por el país entre junio y noviembre del año pasado: dos millones 334,000 dólares.
Sobreinventario, ¿la estrategia infalible?
Carlos Berzunza, presidente ejecutivo de la Canipec, no descarta que este tipo de compras obedezcan a decisiones corporativas con miras a blindar las operaciones productivas en México.
“México tiene una de las fábricas más grandes de rastrillos del mundo… Esa infraestructura tiene que seguir operando”, cuenta a The Logistics World.
“Son parte de las decisiones corporativas sobre el lugar en donde fabrican sus productos… La temporalidad de sus compras tiene que ver con la demanda que están buscando atender de sus clientes, pero no pueden arriesgar la producción”, asegura.

De acuerdo con Berzunza es claro que, ante panoramas inciertos, existen empresas que prefieren sobreinventariarse con tal de tener certeza y claridad sobre las condiciones en que adquieren insumos que son críticos para su operación y, eventualmente, sus ingresos.
Entre la sustitución de importaciones y los aranceles
Desde que se dio a conocer la propuesta de la medida arancelaria en México, la Canipec aseguró que los ajustes traerían retos mayúsculos para una cadena de suministro que depende de la importación de insumos específicos y en ocasiones, insustituibles.
Los miembros del organismo empresarial que representa a productores de cosméticos y de bienes para el cuidado personal, así como de productos de higiene doméstica; coinciden en que reconfigurar la base de proveeduría local bajo presión arancelaria no es un proceso inmediato ni exento de riesgos.
Una cadena que sí puede/tiene que esperar
Carlos Berzunza reconoce que el desarrollo de proveedores que, eventualmente, permitirá sustituir importaciones de productos con arancel, va a paso lento. No es algo gratuito.
Algunas empresas desean saber cómo terminará el proceso de revisión del T-MEC en temas como reglas de origen, antes de anunciar alguna inversión productiva en el país: “dependiendo el resultado que se tenga, se abrirán ventanas de oportunidad”.
“Esperamos que así como el año previo tuvo varias incertidumbres; este 2026 sea de definiciones y, que al menos, haya reglas claras con base en las cuales van a tomarse decisiones”, concluye.













