La seguridad patrimonial y la seguridad vial del transporte de carga están vinculadas a las decisiones que toma el operador detrás del volante. Un incidente vial puede derivar en pérdidas de mercancía, interrupciones logísticas, incumplimientos de nivel de servicio y afectaciones a toda la cadena de suministro.
En ocasiones, las decisiones del transportista reflejan la presión constante que tienen las empresas de logística por mejorar sus indicadores de productividad.
Entregar rápido, optimizar rutas y aprovechar mejor los recursos disponibles son parte de una exigencia cada vez mayor en mercados donde los tiempos de respuesta se han convertido en una ventaja competitiva.
Para los operadores, esa necesidad de cumplir ventanas de entrega o promesas de servicio puede derivar en conductas de riesgo, como exceder los límites de velocidad, hacer maniobras agresivas o conducir con distracciones que comprometen la seguridad de la carga.
Se trata de una paradoja recurrente en el autotransporte: intentar ser más eficiente adoptando prácticas que aumentan el riesgo de accidentes, pérdidas económicas y disrupciones operativas. Lejos de impulsar la productividad, una imprudencia puede convertirse en uno de sus principales obstáculos.
Apostar al exceso de velocidad
Seis de cada diez conductores usan el teléfono celular mientras maneja y uno de cada cuatro, 25%, admite exceder regularmente los límites de velocidad para completar su trabajo a tiempo.
Los datos se desprenden Reporte de Seguridad Vial 2025 elaborado por Geotab entre más de 300 profesionales del transporte en México, Colombia, Chile y Argentina, el cual muestra cómo el estrés, la sobrecarga de trabajo y las condiciones de infraestructura influyen directamente en la seguridad y el desempeño de los transportistas.
Entre otras cosas, revela que 43% afirmó sentir presión para priorizar la productividad sobre la seguridad. Las cifras evidencian un entorno donde los desafíos de eficiencia operativa y seguridad están profundamente vinculados.
El autotransportista como factor decisivo
Sin duda, la tecnología y la implementación de procesos han contribuido a elevar la seguridad de las operaciones logísticas, pero de nada sirve tener los mejores sistemas, las mejores herramientas o el vehículo más nuevo, si el operador no pone atención al manejar.
Jonathan Solís, director de Nuevos Negocios para América Latina de Geotab resume así una realidad reconocida por los administradores de flotas.
La digitalización permite monitorear activos, rastrear unidades y optimizar recorridos, pero el desempeño del operador continúa siendo uno de los factores más relevantes para la seguridad patrimonial de la carga.
El peso del estrés en la conducción
El Reporte de Geotab también revela que 90% de los conductores y operadores considera que el estrés incrementa los riesgos al conducir, y un 53% reconoce que el estrés laboral afecta negativamente su desempeño en carretera.
Lejos de ser de una cuestión individual, los indicadores muestran un fenómeno operativo que impacta directamente a las cadenas de suministro. Un operador fatigado, distraído o sometido a presión tiene mayores probabilidades de cometer errores que comprometan la continuidad de las operaciones.
Por ello, las empresas comienzan a incorporar indicadores de comportamiento, bienestar y desempeño dentro de sus estrategias de gestión de flotas, entendiendo que la productividad sostenible depende también de condiciones de trabajo más seguras.
La lección que comparten seguridad y sustentabilidad
Para Jonathan Solís, la tensión entre productividad y seguridad es similar a otro debate que atraviesa el transporte de carga: la adopción de tecnologías sustentables frente a los costos iniciales de inversión.
Con frecuencia, las empresas cuestionan si vale la pena incorporar vehículos híbridos o eléctricos debido a su mayor costo de adquisición.
Sin embargo, el análisis de datos realizado por Geotab muestra que, considerando inversión inicial, combustible y mantenimiento, la curva de costo total de propiedad suele invertirse entre los años seis y siete, momento en el que las tecnologías limpias comienzan a resultar más rentables.
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La lógica es similar en materia de seguridad vial. Apostar por una operación segura puede implicar inversiones adicionales en capacitación, monitoreo o tecnología, pero los beneficios se reflejan en menores incidentes, menos interrupciones y mayor continuidad operativa.
No se trata de elegir entre productividad o seguridad, ni entre rentabilidad o sustentabilidad. La tendencia apunta a entender que ambos objetivos son complementarios cuando se analizan desde una perspectiva de largo plazo.
IA y telemática protegen la operación
El avance de la telemática y la inteligencia artificial está transformando la manera en que las empresas gestionan tanto la seguridad patrimonial como la eficiencia operativa.
Hoy es posible monitorear hábitos de conducción, consumo de combustible, ralentí, rutas, aceleraciones bruscas y eventos de riesgo prácticamente en tiempo real.
Solís cita el caso de Mercado Libre, donde la adopción de soluciones de Geotab, dice, permitió reducir 42% los incidentes totales de la flota y disminuir 37% el kilometraje ocioso a nivel regional.
También se registraron reducciones significativas en maniobras bruscas y eventos de aceleración repentina.
La evolución tecnológica ya no se limita al GPS. Actualmente incluye videotelemática, analítica avanzada y sistemas basados en IA capaces de identificar distracciones, uso de celular, distancia insuficiente respecto al vehículo delantero o incumplimiento del cinturón de seguridad.
El reto sigue siendo cultural
A pesar de las innovaciones, uno de los mayores desafíos está en la adopción de la tecnología. “Que la empresa que va a adoptar la tecnología se dé la oportunidad de probarla”, señala Jonathan Solís, quien observa que muchas organizaciones modifican su percepción después de realizar pruebas de concepto y comprobar resultados tangibles.
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La resistencia a la adopción de tecnología también suele asociarse a la antigüedad de las unidades. En México, la edad promedio de flota del transporte de carga ronda entre los 19 y 20 años según datos de la Dirección General de Autotransporte Federal.
Sin embargo, la incorporación de las tecnologías no depende exclusivamente de contar con tractocamiones de última generación y alta conectividad, según Solís.
Entre la longevidad y la competitividad
En unidades de 10 o 15 años de antigüedad es posible instalar dispositivos conectados a la alimentación eléctrica básica del vehículo para generar información sobre aceleraciones, frenados bruscos, velocidad y comportamiento de conducción.
Cuando esa información se complementa con cámaras de video con inteligencia artificial, las empresas obtienen una visión mucho más precisa sobre lo que ocurre en la cabina. Ya no sólo saben qué evento ocurrió, sino también cómo y por qué ocurrió.
En un entorno donde la competitividad logística depende cada vez más de la resiliencia operativa, la tecnología deja de ser únicamente una herramienta de control para convertirse en un aliado de la seguridad, la eficiencia y la continuidad de las cadenas de suministro.













