Un embarque de aguacate puede estar listo para salir de la empacadora, con la fruta seleccionada, embalada y preparada para su traslado a Estados Unidos.
Sin embargo, para completar la exportación, el expediente también debe cumplir con un requisito que no se resuelve en la línea de empaque: acreditar las condiciones laborales establecidas por las autoridades mexicanas.
Esta es una de las principales implicaciones del Certificado Laboral para la Agroexportación (CLA), obligatorio para las exportaciones de aguacate mexicano desde el 1 de octubre de 2026. El documento, emitido por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) a través de la plataforma VELAGRO, debe declararse en el pedimento aduanero.
Su alcance va más allá de añadir un documento a los trámites de comercio exterior. El esquema busca verificar el cumplimiento de obligaciones laborales y de seguridad social de los participantes de la cadena de valor agrícola. Aunque el exportador es responsable de tramitar el certificado, necesita gestionar información relacionada con otros eslabones, entre ellos productores, huertos y empresas de corte y empaque.
Para las empresas, esto implica conectar dos procesos que suelen administrarse desde áreas distintas: la verificación de obligaciones laborales y la preparación de los embarques. La disponibilidad del certificado, su vigencia y la información necesaria para obtenerlo deben incorporarse a la planeación de las exportaciones.
El reto consiste en que esa coordinación funcione en una cadena marcada por la estacionalidad, la diversidad de proveedores y la rotación de trabajadores, sin esperar a que la mercancía esté lista para despacho para detectar documentación pendiente.
¿Qué factores considera la autoridad para evaluar el certificado laboral del aguacate?
El Gobierno federal utiliza la plataforma para evaluar el cumplimiento de obligaciones laborales y de seguridad social de los participantes de la cadena de valor agrícola. Para ello, considera información del exportador y de los productores, huertos, empresas de corte y empacadoras vinculados con la operación.
Entre los principales factores se encuentran:
- Cumplimiento laboral y de seguridad social. La autoridad evalúa las obligaciones aplicables a los participantes de la cadena.
- Registro patronal ante el IMSS. Permite identificar a los patrones y contrastar información relacionada con la seguridad social, conforme a las etapas de implementación del programa.
- Información de los participantes. Se solicitan datos como razón social, RFC, domicilio, actividad, número de trabajadores y, según corresponda, registro patronal, folio REPSE, identificación del huerto, superficie y volumen producido o comercializado.
- Factor técnico de mano de obra. Relaciona la cantidad de trabajadores necesaria en las distintas fases productivas con el volumen de bienes producidos. Su aplicación depende de los criterios técnicos y las etapas previstas para el aguacate.
- Nivel de cumplimiento. La evaluación determina la categoría del certificado y su vigencia, de acuerdo con los lineamientos aplicables.
Los lineamientos generales contemplan cuatro categorías, de acuerdo con el porcentaje de cumplimiento obtenido:
| Tipo de certificado | Nivel de cumplimiento | Vigencia prevista |
|---|---|---|
| A | 90–100% | 4 meses |
| B | 80–89% | 3 meses |
| C | 70–79% | 1 mes |
| D | 60–69% | 1 mes |
Si el solicitante no alcanza el nivel mínimo requerido, la autoridad no expide el certificado hasta que se regularicen las obligaciones correspondientes.
El exportador responde por el trámite, pero necesita información de toda la cadena
La Secretaría del Trabajo mexicana ha precisado que la obligación de solicitar el CLA corresponde al exportador. Los productores no tienen que tramitarlo individualmente, aunque los participantes de la cadena deben cumplir las obligaciones laborales y de seguridad social que les correspondan.
Esta distinción importa porque la empresa exportadora concentra la gestión del documento, pero no necesariamente controla todos los procesos que generan la información requerida.

Una operación puede involucrar a productores independientes, huertos de distintos tamaños, cuadrillas de corte y empacadoras. Cada participante tiene una estructura administrativa y una capacidad diferente para mantener actualizados sus registros.
En ese escenario, el exportador necesita identificar quiénes intervienen en su cadena, determinar qué información debe reunir y establecer cómo la solicitará y validará. También requiere un mecanismo para actualizar los datos cuando cambian los proveedores o los participantes de una operación.
La complejidad aumenta durante las temporadas de mayor actividad agrícola, cuando la demanda de mano de obra puede variar y las cuadrillas cambian de acuerdo con las necesidades de cosecha.
La STPS ha reconocido estos desafíos al presentar los primeros certificados del programa. La diversidad de productores, la estacionalidad y la rotación de trabajadores son factores que complican la implementación de un sistema de verificación en una cadena con numerosos participantes.
Por ello, la gestión de proveedores adquiere una dimensión adicional.
Sigue leyendo: ¿Cómo puede el aguacate transformar la industria del empaque?
Qué deben preparar los exportadores ante las siguientes etapas de VELAGRO
El calendario de implementación establece una transición gradual. Durante noviembre de 2026 está prevista una fase de incorporación de información sobre los participantes de la cadena de valor. A partir de enero de 2027 comenzará la incorporación progresiva de registros patronales ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).
Las etapas posteriores contemplan la aplicación escalonada de parámetros técnicos relacionados con la mano de obra y los trabajadores registrados, antes de avanzar hacia el régimen permanente previsto para 2028.
Para los exportadores, estos plazos representan una oportunidad para revisar los procesos antes de que aumenten las exigencias de verificación. Las prioridades operativas son concretas:
- Mapear la cadena de proveedores. Identificar huertos, productores, empresas de corte y empacadoras que participan en las operaciones.
- Ordenar la información laboral. Definir qué datos necesita aportar cada participante y cómo se comprobará que estén completos y actualizados.
- Asignar responsabilidades internas. Coordinar a las áreas de cumplimiento, recursos humanos, compras, operaciones y comercio exterior.
- Integrar el certificado a la planeación de los embarques. Verificar su vigencia y disponibilidad antes de preparar el despacho aduanero.
- Dar seguimiento al calendario regulatorio. Ajustar los procedimientos a las nuevas fases y a los criterios que publiquen las autoridades.
Estas medidas no eliminan todos los riesgos, pero permiten evitar que la recopilación de información se convierta en una gestión de última hora.













