Que un vehículo esté disponible en una agencia automotriz implica un proceso que un conductor pocas veces dimensiona cuando acude a recoger su auto nuevo. Lograrlo implica que el distribuidor planificó la demanda, solicitó las unidades a la armadora y aseguró la logística y el espacio que requerirán en el almacén.
Esa coordinación acompaña un mercado que vendió un millón287,268 vehículos ligeros entre enero y octubre de 2026, 4.8% más que un año antes; según cifras preliminares del INEGI difundidas por AMDA y AMIA. Nissan encabeza las ventas acumuladas con 221,592 unidades, un 17% del total.
La distribución de vehículos nuevos en Guanajuato permite observar cómo ese volumen comercial toma forma en pedidos y movimientos que conectan a Nissan Mexicana con concesionarias como Nissan Vegusa.
Jorge Aguilar, gerente general de zona de Nissan Vegusa, describe una red de seis agencias distribuidas en Silao, Guanajuato capital, Salamanca y San Miguel de Allende, además de dos en Irapuato.
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Cada una recibe y almacena los vehículos solicitados y transportados por Nissan en México. La concesionaria no interviene en la logística de importación, sino que recibe los vehículos directamente en cada agencia, donde organiza su almacenamiento y entrega al comprador.
Planificación de ventas por agencia
Decidir qué vehículos solicitar requiere un conocimiento de las necesidades entre las ciudades. Aguilar relaciona la actividad turística de San Miguel de Allende y la movilidad familiar con la demanda de SUVs como Kicks y X-Trail. El corredor industrial plantea otras necesidades:
En Silao e Irapuato, la actividad industrial y agroindustrial favorece la búsqueda de vehículos para trabajar, como NP300 y Frontier. Esa lectura orienta una mezcla que también incluye automóviles como March, Versa y Sentra, en lugar de concentrar el abastecimiento en un solo modelo.
La cantidad se calcula con base en las ventas de vehículos de igual periodo del año previo, la expectativa de crecimiento y el desempeño acumulado de la industria. Esa previsión debe adelantarse al suministro nacional e importado, cuyos tiempos de pedido son distintos.

“El pedido de las unidades nacionales lo hacemos tres meses antes y para las importadas, seis meses antes”, comenta Aguilar a The Logistics World.
Esa anticipación obliga a considerar la estacionalidad desde el origen para evitar sobreinventario cuando se avizora un mes bajo en ventas como septiembre, donde la actividad baja por las fechas patrias y los puentes.
En este periodo, los vehículos nuevos pueden permanecer más tiempo en almacén y comprometer recursos: “Que se ralentice el mercado significa tener coches almacenados y eso significa dinero”, afirma Aguilar.
Conectar el inventario
Gracias a una plataforma digital de Nissan Mexicana conectada con el DMS, el sistema de gestión de Vegusa, es posible planear las ventas y contrastarla con las existencias antes de levantar un pedido.
Al levantar una orden, el sistema muestra las unidades disponibles y advierte si la solicitud puede generar sobreinventario frente al historial de ventas.
La sugerencia de ajustar cantidades permite “no pedir unidades que posiblemente no se desplacen” antes de comprometer más espacio y dinero.
Del pedido al seguimiento
Una vez que Nissan asigna las unidades, la previsión se convierte en vehículos identificados. El sistema muestra el número de identificación del vehículo o VIN, el número de motor y los datos de cada unidad, que Vegusa incorpora a su inventario digital en espera de que la unidad llegue a la agencia.
El traslado de las unidades se realiza en madrinas automotrices de Nissan Mexicana. Desde su salida de planta o patio, la plataforma digital permite seguir el envío y, cuando hace falta precisar su avance, contactar al área logística o al operador.
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Esa comunicación es útil en fechas que coinciden con un puente no laboral, por ejemplo. Conocer la ubicación y la hora estimada de llegada ayuda a organizar al personal de recepción y evitar que la madrina permanezca afuera de la agencia hasta el siguiente día o más tiempo, esperando quién la reciba.
Recibir para conservar y localizar
Cuando la madrina llega, la coordinación da paso a la descarga y a la inspección de los vehículos. El personal de Nissan Vegusa revisa daños, funcionamiento, modo transporte y accesorios, incluidos los que viajan en la cajuela, antes de ingresar las unidades al almacén.
La recepción también exige validar las medidas de seguridad del transportista con la Carta Porte. Después se asigna una ubicación y se abre el folder viajero, un expediente digital que incorpora las calcas de los números de serie y motor, junto con el kilometraje registrado al llegar.
El expediente acompaña revisiones de voltaje de batería, presión de llantas y pruebas electrónicas. En Silao, los vehículos nuevos quedan en un almacén techado, con piso firme y capacidad para cerca de 80 automóviles, donde permanecen resguardadas del clima y el polvo.

Ese espacio forma parte de una capacidad conjunta para 800 vehículos, distribuida entre almacenes de dimensiones distintas. Para conservar la visibilidad del grupo, normalmente cada ocho días se realiza un inventario mediante el escaneo del código de barras que acompaña a cada automóvil.
La información se sincroniza con el DMS de Nissan Vegusa, de modo que todas las personas involucradas saben lo que hay en el inventario del Grupo.
Esto facilita para que cuando una agencia requiera una unidad disponible en otra, pueda gestionar su traslado y atender al comprador con existencias de la misma red.
Cuidar las unidades durante el recorrido
Mantener esa disponibilidad también exige prevenir daños en carretera, durante la descarga y en los movimientos entre puntos. Aunque Aguilar sitúa el conocimiento de cada mercado entre sus prioridades, reconoce que la seguridad del traslado requiere atención.
El transporte coordinado por Nissan aporta los protocolos de la marca, mientras Vegusa aplica bajas velocidades durante el almacenamiento, listas de revisión y un seguro interno para sus movimientos.

Si ocurre un roce durante la descarga, Nissan Mexicana brinda soporte según el daño de la unidad. La inspección busca impedir que el problema llegue al comprador, y el distribuidor mantiene procedimientos internos con el mismo propósito, desde que recibe el vehículo hasta que lo entrega.
El respaldo también alcanza al suministro importado. Si surge una incidencia, Nissan informa al distribuidor y puede cambiar la unidad solicitada.
Flotillas que amplían la distribución
La misma coordinación sostiene el negocio B2B que Nissan Vegusa tiene en dos de sus agencias. La atención de empresas que compran flotillas extiende la operación logística hacia los lugares donde sus clientes necesitan poner a trabajar los vehículos.
La agencia de Silao atiende, por ejemplo, a una empresa con sucursales en otros puntos del país, para la cual ha realizado entregas en Oaxaca, Puebla, Veracruz, Tabasco, Monterrey y Saltillo. Atenderla exige que la negociación comercial incorpore desde el pedido una distribución por destinos.
Vegusa carga esa necesidad en la plataforma y la coordina con logística de Nissan. El ejemplo de Aguilar reparte diez V-Drive a Saltillo, cinco a Oaxaca y tres a Puebla, de modo que la salida de planta o patio de Nissan en México ya responde a las ubicaciones del comprador.
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El distribuidor no manda rodando las unidades. En este esquema, las madrinas a cargo del proveedor llevan los vehículos nuevos hacia su destino sin que pasen por la agencia que realizó la venta, evitando sumar recorrido en carretera antes de incorporarlos a la operación empresarial.
Así, Nissan Vegusa conserva la negociación y la gestión comercial, mientras Nissan Mexicana organiza el soporte logístico conforme al reparto solicitado.













