1 de Septiembre de 2026

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Comercio internacional

Menos importaciones de China no significan menos dependencia: el reto que viene con el T-MEC

Las empresas deberán evaluar proveedores, costos y origen para adaptarse al nuevo escenario.
Gabriela Espinosa
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  • Las importaciones chinas sujetas a nuevos aranceles cayeron 28.4% entre enero y mayo, pero sustituir esa proveeduría no será inmediato.
  • China conserva ventajas de escala, costos y especialización que dificultan que las cadenas mexicanas reduzcan su exposición rápidamente.
  • La revisión del T-MEC puede llevar la discusión del volumen de importaciones al origen de los componentes y al nivel de integración regional.

México está importando menos productos chinos, pero esa reducción no necesariamente significa que las empresas mexicanas estén dejando atrás su dependencia de la proveeduría asiática.

Entre enero y mayo de 2026, las importaciones provenientes de China correspondientes a las fracciones arancelarias afectadas por el nuevo paquete de medidas disminuyeron 28.4% frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con cifras presentadas por el secretario de Economía, Marcelo Ebrard.

En el conjunto de los países afectados por los nuevos aranceles, la caída fue de 23.2%.

Las medidas, que entraron en vigor el 1 de enero de 2026, modificaron los aranceles de 1,463 fracciones correspondientes a 17 sectores industriales, con tasas de hasta 50% para mercancías provenientes de países con los que México no tiene tratados comerciales, entre ellos China.

El gobierno mexicano ha defendido la estrategia como una vía para sustituir importaciones, elevar el contenido nacional y recuperar capacidad productiva en sectores como automotriz, calzado, textil, vestido y electrodomésticos.

Pero la caída de las importaciones abre una pregunta distinta para las cadenas de suministro: ¿qué ocurre cuando el proveedor que se busca sustituir ofrece costos, escala o especialización que todavía no existen en México?

Menos importaciones no significan sustitución inmediata

Una hipótesis es que la reducción de los flujos comerciales sea apenas una parte de una reconfiguración mayor de las cadenas de suministro.

Que un producto deje de entrar desde China no significa necesariamente que haya sido sustituido por uno fabricado en México. Puede haber cambios de proveedor, de origen, de rutas de abastecimiento o de composición del producto, mientras las empresas siguen dependiendo de componentes asiáticos.

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Esta diferencia es especialmente relevante porque una parte de la manufactura que se ha instalado en México mantiene vínculos con proveedores chinos.

Durante un análisis sobre los retos que plantea la revisión del T-MEC, organizado por el CSCMP México, Marco Kuljacha, presidente de Prodensa, puso como ejemplo a empresas chinas que ya instalaron plantas productivas en México, pero que continúan importando componentes desde China porque resulta más barato hacerlo de esa manera.

El caso muestra una de las tensiones centrales de la regionalización: trasladar una planta no equivale necesariamente a trasladar toda su cadena de suministro.

El reto aumenta cuando la comparación deja de ser únicamente entre países y pasa a ser entre ecosistemas industriales.

Kuljacha señaló que no observa una salida rápida de China de las cadenas productivas y planteó que las empresas necesitan trabajar con distintos escenarios, elevar su productividad y avanzar en paralelo en el desarrollo de proveedores. La razón es que desarrollar una alternativa local no siempre resulta costo-efectivo.

“Desarrollar local” puede ser una solución desde el punto de vista de integración regional, pero no necesariamente desde el de competitividad si el proveedor mexicano todavía tiene costos significativamente mayores o carece de la escala necesaria.

El ejecutivo también destacó la dificultad de competir con industrias chinas que cuentan con fuertes apoyos y estructuras productivas consolidadas.

Por ello, la sustitución no puede reducirse a una decisión arancelaria. Requiere determinar qué capacidades pueden desarrollarse en México, cuánto tiempo tomaría hacerlo y si el resultado seguiría siendo competitivo.

Te puede interesar: ¿Qué deben revisar las empresas en sus cadenas de suministro antes de que cambien las condiciones del T-MEC?

El problema cambia cuando entra el T-MEC

Aquí es donde la discusión sobre China adquiere otra dimensión. La revisión del T-MEC puede llevar el foco desde el valor de las importaciones hacia el origen de los componentes que forman parte de los productos fabricados en México.

Durante el webinar, Diego Desentis, socio y asesor estratégico de Kearney, señaló que el tema de regulación y origen se encuentra entre las variables más sensibles para las empresas que evalúan sus operaciones en Norteamérica. Explicó que, dependiendo de la categoría del producto, puede existir un mayor escrutinio de las autoridades y una aplicación más restrictiva del tratamiento preferencial.

La diferencia es importante. Una empresa puede haber reducido sus compras directas desde China y, aun así, mantener una exposición considerable a ese país si los componentes de sus proveedores continúan teniendo origen chino.

Por eso, la pregunta que tendrán que responder las cadenas de suministro no será solamente ¿cuánto importamos de China? sino también ¿cuánto contenido chino permanece dentro de lo que fabricamos en México?

Ese cambio de perspectiva coloca a la trazabilidad y al cumplimiento en el centro de la discusión.

Los especialistas señalaron durante la conversación que el origen de los insumos se está convirtiendo en una variable cada vez más relevante para el acceso al mercado norteamericano. Kuljacha explicó que las empresas están enfrentando auditorías y que funcionarios de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos, CBP, están realizando revisiones en México relacionadas, entre otros aspectos, con valores declarados y contenido de origen chino.

Esto significa que la empresa no solo tendrá que conocer a sus proveedores directos. También necesitará mayor visibilidad sobre qué hay detrás de los componentes que compra y qué evidencia puede presentar para demostrar su origen.

La trazabilidad se convierte así en una herramienta para gestionar el riesgo comercial, no solamente en un requisito documental.

La exposición a China no es igual para todas las industrias

La dependencia también cambia de acuerdo con el sector. Paulina Contreras, directora de Planeación de la Secretaría de Desarrollo Económico de Jalisco, explicó que algunas industrias tienen una exposición particularmente fuerte a Asia y China, mientras que otras todavía encuentran ventajas en mantener proveedores chinos porque, incluso con las restricciones existentes, sus costos siguen siendo competitivos.

Por eso, la respuesta tampoco puede ser idéntica para todas las empresas. En algunos sectores puede tener sentido atraer inversiones desde China hacia México; en otros, desarrollar proveedores nacionales; y en otros más, buscar nuevos mercados o generar mecanismos para competir con productos chinos.

La propia Contreras planteó que existen factores locales que México sí puede modificar —desde gestiones regulatorias hasta condiciones que afectan la competitividad de las empresas— y que pueden ayudar a compensar parte de las presiones provenientes de Asia.

El desafío también pasa por identificar en qué industrias México puede construir capacidades propias y dónde la brecha con China sigue siendo demasiado amplia.

Desentis planteó que no conviene analizar a China como un bloque homogéneo, pues existen diferentes niveles de madurez y especialización entre regiones y ciudades. En industrias como semiconductores y electrónicos, señaló, existen ventajas tecnológicas y de escala que hacen difícil competir directamente en el corto plazo.

Por eso, una estrategia de regionalización puede ser selectiva.

El propio especialista explicó que algunas empresas están evaluando llevar a México determinados procesos de transformación o actividades de mayor valor agregado, aprovechando el acceso al mercado norteamericano y las capacidades existentes en el país.

La oportunidad, entonces, no necesariamente está en sustituir cada componente chino por uno mexicano. Está en determinar qué partes de la cadena conviene regionalizar para ganar resiliencia y acceso al mercado norteamericano sin destruir la competitividad de la operación.

Sigue leyendo: 3 transformaciones logísticas que están moviendo producción de China a México

El reto no es importar menos, sino construir alternativas

¿Conclusión? La caída de 28.4% en las importaciones chinas afectadas por los nuevos aranceles confirma que la política comercial ya está modificando determinados flujos hacia México. Pero para las cadenas de suministro, el resultado final dependerá de lo que ocurra después.

Si un componente deja de llegar desde China, la pregunta será si México puede producirlo con costos, calidad, escala y tiempos de entrega competitivos. Si no existe esa capacidad, la empresa tendrá que evaluar otros orígenes, modificar su producto o absorber mayores costos.

Ahí es donde la revisión del T-MEC puede acelerar una transformación más profunda. En esta segunda parte del webinar, los especialistas coincidieron en que la regionalización no puede construirse únicamente mediante restricciones comerciales: requiere productividad, desarrollo de proveedores, trazabilidad y una evaluación diferenciada por industria.

El reto para México será, por tanto, encontrar el equilibrio entre reducir dependencias estratégicas de China y conservar la competitividad de las cadenas que ya operan en el país.

Porque importar menos de China puede ser un indicador de sustitución, pero también puede ser simplemente el inicio de una reconfiguración.

La verdadera prueba llegará cuando las empresas tengan que demostrar cuánto de lo que fabrican está realmente integrado en Norteamérica y, sobre todo, si existen alternativas competitivas para reemplazar aquello que todavía depende de China.


Gabriela Espinosa

Reportera multidisciplinaria con trayectoria en la producción de contenidos para medios digitales e impresos. Su área de especialización abarca temas científicos, logística, inmobiliaria, tecnología, hard news, política y salud.

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