6 de Mayo de 2026

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Comercio internacional

Seguridad marítima: cómo proteger tus envíos en tiempos de crisis

Desde el cierre de Ormuz hasta la piratería en Singapur, así pueden mitigarse los riesgos logísticos
Laura Herrera
seguridad marítima, protección de envíos, riesgos logísticos

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Mientras que en 2025 la seguridad marítima enfrentaba un repunte de criminalidad oportunista —con el Estrecho de Singapur concentrando el 58% de una piratería más violenta y armada—, este 2026 el escenario ha mutado hacia una crisis geopolítica de alto impacto en el Estrecho de Ormuz, donde ataques con misiles y drones han reemplazado a los abordajes delictivos como la principal amenaza.

Esta transición de riesgos de "robo" a riesgos de "guerra" ha transformado profundamente la protección de los envíos, pasando de requerir escoltas privadas contra los piratas a necesitar intervenciones navales internacionales para asistir a más de 20,000 marinos atrapados y evitar desastres ambientales masivos, según datos de la Organización Marítima Internacional (OMI).

Los riesgos logísticos han escalado de simples retrasos por desvíos en 2025 a una parálisis energética global en 2026, con una caída del 16% en el flujo de crudo y una fragmentación del comercio que amenaza directamente la seguridad alimentaria mundial, de acuerdo con informes del Consejo Marítimo Internacional y Báltico (BIMCO).

A las amenazas marítimas de 2025, se suma el conflicto en el Estrecho de Ormuz este 2026.

¿Cuáles son los mayores retos de seguridad marítima que enfrenta el comercio mundial?

La crisis actual de seguridad marítima tiene su punto de origen en la escalada militar que comenzó el 28 de febrero de 2026, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron la operación conjunta "Furia Épica" (Epic Fury) contra objetivos estratégicos en Irán.

Este ataque, que resultó en la muerte del líder supremo Ali Jameneí y el cierre casi inmediato del Estrecho de Ormuz, ha sumergido al comercio mundial en una era de inestabilidad sin precedentes.

A pesar de los intentos de establecer altos el fuego, el recrudecimiento de las hostilidades este mes de mayo ha convertido las rutas marítimas en campos de batalla, elevando los riesgos logísticos a niveles históricos.

Actualmente, los mayores retos identificados por organizaciones como OMI y BIMCO son:

1). Inestabilidad crítica en el Estrecho de Ormuz. El conflicto regional ha convertido a esta ruta, por donde transita el 20% del petróleo mundial, en una zona de alto riesgo donde “no existe un tránsito seguro”, según las propias palabras de Arsenio Domínguez, Secretario General de la OMI, quien el pasado 24 de abril informó de la situación en la zona a los Estados miembros y a la industria marítima.

  • Ataques directos: La Organización Marítima Internacional ha verificado 29 ataques contra buques mercantes desde el inicio del conflicto, resultando en al menos 10 muertes de marinos y graves daños materiales.
  • Amenazas tecnológicas y ocultas: Además de ataques con misiles y drones, existe una preocupación constante por la presencia de minas marinas en todo el estrecho.
  • Secuestros de buques: Se ha confirmado la captura y detención de varios barcos por parte de actores regionales en disputa.

2). Crisis humanitaria: marinos atrapados. El impacto humano es una de las mayores crisis de seguridad operativa este año.

  • Confinamiento masivo: Aproximadamente 20,000 marinos y 1,600 buques permanecen atrapados en el Golfo Pérsico sin poder salir de forma segura.
  • Escasez de suministros: Tras semanas de confinamiento, los buques enfrentan desabastecimiento de agua, comida y combustible, lo que pone en riesgo la vida de las tripulaciones.
  • Impacto psicológico: Los trabajadores del mar reportan agotamiento y problemas de salud mental, sintiéndose "invisibles" ante la geopolítica global.

3). Persistencia de la piratería y robo armado. Aunque el foco mediático está en el Medio Oriente, la delincuencia marítima sigue siendo un desafío estructural.

  • El “Punto Caliente” de Singapur: Al cierre de 2025, el Estrecho de Singapur concentró el 58% de todos los incidentes globales.
  • Aumento de la violencia: Se ha observado un incremento desproporcionado en el uso de armas de fuego en los abordajes, lo que eleva el riesgo para la seguridad de la cadena de suministro.

4). Riesgos de contaminación ambiental por ataques. La seguridad marítima en 2026 ya no solo implica proteger la carga, sino evitar desastres ecológicos.

  • Polución a gran escala: Los ataques con misiles y drones, así como los incendios en petroleros, plantean una amenaza inminente de vertidos de petróleo y sustancias químicas peligrosas en el Golfo Pérsico y aguas adyacentes.

5). Impacto económico y logístico. La inseguridad ha provocado una fragmentación de las respuestas comerciales y una caída en la eficiencia:

  • Reducción de flujos energéticos: Los envíos mundiales de crudo por vía marítima han caído un 16% desde el inicio de la guerra de Irán.
  • Amenaza a la seguridad alimentaria: Las disrupciones en Ormuz han generado temores sobre una crisis alimentaria global debido a la importancia de la ruta para el comercio de fertilizantes y granos.

Estrategias de mitigación de riesgos marítimos

Para abordar este punto, consultamos el “Connecting to Compete 2025. The New Logistics Performance Indicators 2.0”, publicado este año por The World Bank; datos sobre piratería marítima publicados en el sitio web de la Cámara de Comercio Internacional (ICC, por sus siglas en inglés) este 2026; así como el Código Internacional para la Protección de los Buques y de las Instalaciones Portuarias (ISPS).

Las estrategias de mitigación de riesgos marítimos que ofrecen estas fuentes se pueden dividir en: marcos obligatorios, prácticas operativas preventivas y mejoras en la resiliencia logística.

1). Marcos normativos y cumplimiento obligatorio. El ISPS constituye la base del régimen de seguridad obligatorio.

  • Designación de Oficiales de Seguridad: Es fundamental contar con Oficiales de Protección del Buque (SSO), de la Compañía (CSO) y de la Instalación Portuaria (PFSO) encargados de evaluar amenazas y ejecutar planes de protección.
  • Evaluaciones de riesgo: Implementar metodologías de evaluación de seguridad para responder a diferentes niveles de alerta tanto en puertos como en buques.

2). Vigilancia activa y reporte de incidentes. La cooperación internacional y el intercambio de información son críticos para mitigar amenazas como la piratería y el robo armado.

  • Reporte oportuno al Centro de Denuncias de la IMB: Se insta a informar de inmediato cualquier incidente real o sospechoso al Centro de Denuncias de Piratería de la Oficina Marítima Internacional (IMB, por sus siglas en inglés), que opera las 24 horas. El reporte a tiempo permite una mejor comprensión de los riesgos y facilita medidas preventivas para otros buques.
  • Seguimiento de avisos de organismos regionales: Consultar constantemente las advertencias de las Operaciones de Comercio Marítimo del Reino Unido (UKMTO) y el Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC).

3). Medidas de protección operativa y presencia naval

  • Mejores Prácticas de Gestión (BMP): Implementar guías industriales para la seguridad marítima que incluyan el endurecimiento del buque (medidas físicas para evitar abordajes).
  • Apoyo a la presencia naval: La presencia sostenida de fuerzas navales internacionales actúa como un disuasivo efectivo contra la piratería, como se ha demostrado en la costa de Somalia.

4). Protocolos de emergencia en zonas de conflicto. Para mitigar el riesgos en áreas de inestabilidad geopolítica (como el Estrecho de Ormuz):

  • Marco de evacuación segura de la OMI: Utilizar los Esquemas de Separación de Tráfico (TSS) existentes como corredores de evacuación para buques mercantes atrapados en zonas de conflicto.
  • Garantías de No Agresión: Para que la mitigación sea efectiva, las partes en conflicto deben comprometerse a no atacar activos marítimos durante las operaciones de evacuación.

5). Mejora de la resiliencia y eficiencia logística. El informe de los Indicadores de Desempeño Logístico (LPI 2.0) sugiere intervenciones para reducir la vulnerabilidad de la cadena de suministro:

  • Digitalización y gestión de fronteras: Modernizar la gestión aduanera mediante controles basados en riesgos para reducir los tiempos de permanencia en puerto (dwell times) y la imprevisibilidad
  • Sistemas de visibilidad digital: Implementar rastreo en tiempo real para anticipar interrupciones y mitigar los costos de la falta de fiabilidad en la cadena de suministro
  • Diversificación de conexiones: Reducir la dependencia de un solo socio internacional para mejorar la capacidad de recuperación ante desastres naturales o fallas técnicas

6). Prioridad en el factor humano y debida diligencia

  • Bienestar de la gente de Mar: Proteger a la tripulación contra la criminalización y asegurar suministros esenciales (agua, comida, combustible) en situaciones de crisis. La sostenibilidad de la fuerza laboral es clave para la resiliencia operativa.
  • Debida diligencia en la cadena de suministro: Identificar las ubicaciones de los materiales y las rutas de transporte, prestando especial atención a las zonas de alto riesgo para evitar el financiamiento de conflictos o abusos a los derechos humanos.

Hacia una resiliencia marítima adaptativa

El panorama de la seguridad marítima en este 2026 nos ha recordado que el océano no es solo un espacio de tránsito, sino el termómetro de la estabilidad global.

La transición de la piratería delictiva de 2025 a los escenarios de guerra abierta en el Estrecho de Ormuz ha cambiado las reglas del juego: ya no basta con proteger una carga, hoy es imperativo salvaguardar la vida humana, la integridad ecológica y la continuidad del suministro energético mundial.

Si bien los riesgos logísticos han alcanzado niveles históricos debido a la operación "Furia Épica" y la inestabilidad en el Sudeste Asiático, la implementación rigurosa del código ISPS, la digitalización de procesos propuesta por el Banco Mundial y el fortalecimiento de la protección de envíos mediante la cooperación internacional son las únicas herramientas capaces de navegar esta incertidumbre.

La resiliencia del comercio mundial dependerá de la capacidad de las naciones y las empresas para pasar de una cultura reactiva a una de debida diligencia constante, donde el bienestar de la gente de mar y la diversificación de rutas sean la prioridad máxima.

En un mundo donde el "tránsito seguro" ya no puede darse por sentado, la preparación y la visibilidad digital son la mejor brújula para mantener las cadenas de suministro a flote.


Laura Herrera

Periodista con experiencia en sitios digitales como El Universal, Univision, Condé Nast y TecScience. Apasionada por la investigación y el storytelling.

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