La logística B2B comprende todos los pasos involucrados en el movimiento de mercancías entre proveedores, fabricantes, distribuidores y minoristas. Incluye almacenamiento, gestión de inventario, gestión de pedidos, embalaje, distribución y transporte.
Gracias a la digitalización y la adopción gradual de tecnología, ha dejado de ser vista solo como una secuencia lineal de procesos para traslado de mercancías. También desplaza pedidos, rutas, control de inventarios, facturas y evidencias de entrega entre múltiples sistemas.
Esa red digital mejora la coordinación entre proveedores, transportistas y clientes, pero multiplica los accesos y dependencias que una empresa debe identificar antes de que se conviertan en una brecha.
El riesgo no surge por digitalizar la cadena de suministro, sino por hacerlo sin saber qué datos circulan, quién puede consultarlos, qué privilegios conserva y desde dónde entra a los sistemas.
“Toda esa información está en movimiento”, advierte Cecilia Hermida, Country Manager Mexico & Spanish South America de Infor. “Viaja data sensible de tus clientes, viajan tus pedidos y viajan tus rutas… Si llegas a tener un hackeo, el riesgo es gigantesco”.
Así, la seguridad digital debe acompañar el flujo operativo con la misma precisión que se exige al inventario o al transporte.
La visibilidad define la capacidad de respuesta
La principal debilidad no siempre es una falla tecnológica visible. Muchas organizaciones operan sin una lectura completa de sus conexiones, usuarios y proveedores.
“Uno de los mayores riesgos es que no veas qué está pasando”, resume Luis Adrián Ochoa, director de la práctica Cloud, Infraestructura de TI y Ciberseguridad Norte de Latam en Capgemini.
Solo 9% de las empresas ubicadas en México y Sudamérica tiene un buen manejo de visibilidad End to End en su cadena de suministro, de acuerdo con Ochoa.
El dato revela una brecha operativa mayor: 91% todavía tiene espacio para fortalecer el monitoreo de movimientos, accesos y dependencias tecnológicas a lo largo de su red.
Los terceros requieren permisos proporcionales
Proveedores, operadores logísticos, transportistas y almacenes externos forman parte del ecosistema digital que sostiene la logística B2B.
Esa colaboración exige compartir información, pero los expertos consultados reconocen que eso no justifica accesos abiertos ni permanentes.
La gestión de riesgos de terceros debe comenzar antes de habilitar un usuario y continuar durante toda la relación.
Cada empresa necesita definir qué datos comparte, por qué canal, con qué vigencia, quién autoriza cambios y cómo se cancelan los permisos cuando termina un contrato o cambia el personal asignado.
Tenemos que ser rígidos, sin impactar temas operativos
Luis Adrián Ochoa, de Capgemini.
La advertencia apunta a un equilibrio crítico: una política que frena la operación suele ser evadida, pero una operación sin reglas multiplica los puntos ciegos. El control de acceso debe permitir trabajar sin convertir cada interacción en una exposición innecesaria.
En este Ebook Hermida y Ochoa comparten información clave sobre por qué una cadena más conectada no tiene por qué ser más frágil y hacen hincapié en que la diferencia está en conocer los sistemas que sostienen la operación, los datos que circulan y los terceros que intervienen, además de identificar las prácticas nocivas que ponen en riesgo la operación.
Además, encontrarás una lista detallada de los aspectos a cuidar durante el proceso de selección del aliado tecnológico en temas de ciberseguridad para logística B2B.













