Durante años, la ciberseguridad industrial se concentró en blindar el perímetro de las plantas de producción. Sin embargo, la digitalización de los procesos, la adopción de servicios en la nube, el mantenimiento remoto y la creciente dependencia de proveedores especializados han ampliado la superficie de ataque mucho más allá de las instalaciones físicas.
Hoy, una organización puede contar con controles robustos dentro de su operación y, aun así, verse comprometida a través de un tercero que participa en su cadena de suministro.
El riesgo ya no reside únicamente en los sistemas propios, sino también en las conexiones, aplicaciones, dispositivos y personas que interactúan con ellos. Esa fue una de las principales conclusiones compartidas por Carlo Peña, Operational Technology Business Development Manager (OT-BDM), y Juan Carlos Saavedra, Business Development Engineer de Ciberseguridad OT de Fortinet, durante un webinar sobre protección de la cadena de suministro industrial.
A partir de este panorama, los especialistas identificaron seis escenarios que hoy representan algunas de las principales vías de ingreso para los ataques contra entornos industriales.
1. Credenciales de proveedores comprometidas
El primer punto de vulnerabilidad no necesariamente es un firewall mal configurado o un servidor expuesto. En muchos casos, el atacante obtiene acceso utilizando las credenciales legítimas de un proveedor, contratista o empresa de soporte que ya cuenta con permisos para ingresar al entorno industrial.
Este tipo de accesos representan un desafío porque, desde la perspectiva de los sistemas, la conexión parece completamente autorizada. Una identidad comprometida puede abrir la puerta para moverse dentro de la red, recopilar información sobre la operación o preparar ataques posteriores sin generar sospechas inmediatas.

Por ello, los especialistas señalaron que el modelo basado únicamente en la confianza hacia terceros ha dejado de ser suficiente y debe evolucionar hacia mecanismos de verificación continua.
2. Accesos remotos sin supervisión
El soporte remoto se ha convertido en una práctica habitual para fabricantes de maquinaria, integradores y especialistas que brindan mantenimiento a distancia. Sin embargo, cuando estas conexiones permanecen abiertas de forma permanente, utilizan cuentas compartidas o carecen de monitoreo, también pueden convertirse en un punto de entrada para los atacantes.
Durante el webinar, el acceso remoto fue identificado por los propios asistentes como la principal preocupación en materia de ciberseguridad OT, por encima incluso de las actualizaciones de software y los servicios conectados a la nube.
El desafío consiste en garantizar que cada conexión sea temporal, trazable y validada antes de otorgar acceso a los sistemas críticos.
3. Software y actualizaciones comprometidas
Las organizaciones suelen confiar en que las actualizaciones de software, firmware o archivos de configuración provienen de fuentes seguras.
Sin embargo, si alguno de estos componentes incorpora una vulnerabilidad o ha sido alterado antes de llegar a la planta, puede convertirse en un vehículo para comprometer la operación.
De acuerdo con los especialistas, además de instalar parches, las empresas necesitan procesos que permitan verificar la procedencia e integridad de las actualizaciones antes de incorporarlas a sus entornos industriales.
4. Equipos con configuraciones inseguras
No todas las amenazas provienen del exterior. En ocasiones, el riesgo permanece dentro de la propia infraestructura debido a configuraciones básicas que nunca fueron modificadas.

Contraseñas predeterminadas, servicios innecesarios habilitados o configuraciones heredadas continúan presentes en algunos equipos industriales, facilitando el trabajo de un atacante que logra acceder a la red.
Los expertos advirtieron que estas prácticas siguen observándose durante la puesta en marcha de nuevos activos y pueden incrementar considerablemente la exposición de la operación.
5. Dispositivos de contratistas sin controles de seguridad
Ingenieros externos, proveedores de mantenimiento y especialistas suelen conectar sus propios equipos para realizar diagnósticos, actualizaciones o configuraciones sobre maquinaria industrial.
El problema aparece cuando esos dispositivos no son administrados por la empresa ni existe certeza sobre su estado de seguridad. Un equipo comprometido puede introducir malware o servir como punto de acceso hacia sistemas críticos, aun cuando el trabajo realizado sea completamente legítimo.
Para los especialistas, conocer la postura de seguridad de estos dispositivos antes de permitir su conexión es un paso cada vez más importante dentro de la gestión de riesgos OT.
6. Dependencias ocultas dentro de la cadena de suministro
El último escenario no involucra directamente una vulnerabilidad técnica, sino la falta de visibilidad sobre las relaciones existentes entre proveedores.
Muchas organizaciones desconocen qué otros terceros participan en la prestación de un servicio, el desarrollo de un software o el soporte de un equipo. Esa falta de documentación puede dificultar la respuesta durante un incidente o ampliar el impacto cuando uno de esos actores resulta comprometido.

Por ello, Carlo Peña planteó una pregunta adicional que las empresas deberían incorporar en la evaluación de sus proveedores: ¿quiénes son los proveedores de mis proveedores? Comprender esa cadena de dependencias permite identificar riesgos que normalmente permanecen fuera del radar de las organizaciones.













