Takeaways:
- Aprende a reducir emisiones primero con rutas más eficientes, menos vacíos y mejor uso de capacidad.
- Evalúa la ubicación de tus CEDIS como palanca para reducir distancias, viajes y emisiones de reparto.
- Prioriza la electrificación en rutas urbanas definidas, densas y con posibilidades reales de recarga.
- Integra a transportistas, energía, infraestructura y regulación en una estrategia común de descarbonización.
La descarbonización logística de la industria cervecera obliga a intervenir una cadena que inicia antes de la producción y concluye con la distribución de la cerveza al punto de venta. En el caso de Heineken México, dos terceras partes de su huella de carbono se ubicó en el empaque, 41.56%, y logística, 21.84 por ciento.
Las emisiones de logística se insertan en una cadena de valor que incluye agricultura, procesamiento de materias primas, producción, empaque y refrigeración, de acuerdo con Sergio Rodríguez, Vicepresidente de Logística y Servicio al Cliente de Heineken México.
Particularmente, la huella de carbono logística considera el transporte de materias primas y materiales de empaque, operaciones energéticas en almacenes, cervecerías y centros de distribución, además del movimiento de producto terminado a clientes y puntos de venta. Es decir, actividades de suministro y de distribución.
Descarbonización: Cruzada global
En junio, Heineken México presentó su Informe de Sustentabilidad 2025. El documento da cuenta de una reducción de 30% en emisiones de Alcance 1 y 2, que comprenden las generadas directamente y las vinculadas a la energía adquirida para producción y para logística.
El desafío logístico que enfrenta la cervecera forma parte de un problema de mayor escala. La logística del transporte de carga genera alrededor de 8% de las emisiones globales de gases de efecto invernadero, según estimaciones del World Economic Forum (WEF).
La descarbonización, sin embargo, va más allá de la electrificación de la flota. Implica el diseño estratégico de una amplia red y cómo optimizar la operación “Del Campo al Bar”.
La red de 178 centros de distribución
La dimensión de la operación muestra el reto. Heineken México articula siete cervecerías, una maltera en Puebla, una fábrica de latas y 178 centros de distribución para movilizar materias primas, materiales de empaque y producto terminado mediante camiones, tractocamiones y soluciones de transporte primario y secundario.
El Vicepresidente de Logística enfatiza a TLW, que el diseño de esta red está orientado a optimizar rutas, reducir kilómetros vacíos, maximizar la capacidad de carga y fortalecer la continuidad operativa.

La huella de carbono de esa red no se genera de manera homogénea. Las emisiones por la energía en almacenes, cervecerías y centros de distribución son poco significativas. El directivo identifica el transporte primario y los movimientos de materiales y de producto terminado como el principal foco de las emisiones logísticas.
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Esa concentración añade un factor decisivo para la estrategia de descarbonización de Heineken México: parte relevante de la operación está con aliados estratégicos externos.
Alcance 3 eleva el reto
El reparto secundario se realiza con flota propia de la empresa, mientras que la logística primaria depende de transportistas especializados.
En términos operativos, el transporte primario soporta movimientos de mayor escala de materiales y producto terminado dentro de la red; el secundario conecta la distribución con clientes y puntos de venta.
“En el caso de la maltera de Puebla, el traslado de insumos hacia las plantas cerveceras se realiza mediante proveedores logísticos externos”, detalla por escrito, Sergio Rodríguez.
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El dato que define esta relación es que 83% de las emisiones logísticas corresponde a Alcance 3, asociado principalmente al transporte primario. El porcentaje incluye el movimiento de materiales y producto terminado y representa también la proporción vinculada con terceros y socios de la cadena de valor.
Aliados con objetivos compartidos
Heineken México mantiene reuniones periódicas con sus principales proveedores logísticos sobre seguridad, mejora continua, eficiencia e innovación, además de proyectos para optimizar tractocamiones y cajas e incorporar gradualmente tecnologías y combustibles alternativos.
“Alinear a los transportistas aliados con metas de descarbonización es un proceso retador, pero indispensable”, señala Rodríguez Garza.
El límite de esa colaboración rebasa la relación entre usuario y transportista. Infraestructura de recarga, disponibilidad de vehículos comerciales, suministro de energía renovable, estándares técnicos y regulación requieren participación de fabricantes, proveedores energéticos y autoridades. “La colaboración es el principal acelerador de esta transformación”, menciona el directivo.
Primer escalón, en la operación existente
La parte que depende directamente de la empresa comienza antes de incorporar nuevas tecnologías en transporte: “La descarbonización logística empieza por la eficiencia operativa”.
La secuencia incluye planear mejor las rutas, reducir kilómetros vacíos, maximizar capacidad de carga, mejorar rendimiento de combustible y reforzar la disciplina en almacenes. Agrega a ese conjunto la sincronización de viajes y el uso de datos para identificar oportunidades.
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Así, la tecnología entra primero como herramienta de planeación y monitoreo: rendimiento de combustible, capacidad utilizada y kilómetros recorridos permiten intervenir la operación que ya existe antes de modificar los activos.
“Cada mejora en planeación, almacenes, transporte, consumo energético y colaboración con socios logísticos contribuye a reducir nuestra huella ambiental”, explica el Vicepresidente de Logística de Heineken México.
La cerveza en viaje intermodal
La siguiente palanca está en la forma de transportar la carga. Heineken México usa ferrocarril, soluciones intermodales y transporte marítimo en rutas donde estas alternativas permiten mover mayor capacidad con menor consumo de combustible por tonelada transportada.
Uno de los casos compartidos por la cervecera con The Logistics World es el de un corredor de larga distancia entre Veracruz y Baja California, para producto terminado.
La operación combina soluciones ferroviarias e intermodales y, de acuerdo con la empresa, incrementa la eficiencia y reduce emisiones frente a realizar todo el recorrido por carretera.
“No existe una solución única; cada operación requiere evaluar la tecnología más adecuada”, afirma Rodríguez Garza.
En corredores con distancia, volumen e infraestructura suficientes, el cambio modal aparece como una vía adicional para la descarbonización. El uso de ferrocarril puede sustituir hasta 300 camiones y reducir significativamente las emisiones, según la Asociación Mexicana de Ferrocarriles (AMF).
CEDIS que reducen emisiones
Los centros de distribución forman parte de esa ecuación porque definen dónde comienza buena parte de los recorridos hacia el mercado. Heineken México usa su red de 178 CEDIS para acercarse a clientes, consolidar cargas, optimizar trayectos y disminuir viajes innecesarios.
El diseño y la ubicación de nuestros centros de distribución influyen directamente en la huella de carbono del transporte
Y es que una menor distancia recorrida y un mejor aprovechamiento de la capacidad repercuten tanto en consumo de combustible como en emisiones asociadas.
La infraestructura de esos nodos también está evolucionando. La compañía incorpora eficiencia energética, energía renovable cuando resulta viable, montacargas eléctricos y preparación para rutas eléctricas.
Electrificar donde la ruta tiene sentido
La electrificación tiene un papel definido dentro de la estrategia de Heineken México, pero actualmente, no contempla convertir toda su flota a vehículos eléctricos. La razón es simple:
La viabilidad considera analizar la distancia a recorrer, la capacidad de carga, la topografía, la infraestructura energética y las condiciones de cada operación. El mayor potencial aparece en distribución urbana con rutas definidas, alta densidad de entregas y posibilidad de programar la recarga.
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En un documento liberado a prensa en julio 2023, la empresa informó sobre el inicio de la migración de su flota a vehículos 100% eléctricos. La empresa no detallaba a qué plazo lo realizará o el número de unidades totales a renovar; sin embargo, establece que serán para abastecer a los consumidores desde los centros de distribución (CEDIS).
“La decisión correcta no consiste en apostar por una sola tecnología, sino en desarrollar un portafolio de soluciones que responda a las necesidades de cada operación”, afirma el directivo tras mencionar que transitar a vehículos de menores emisiones requiere un ecosistema habilitador con regulación, infraestructura y coordinación de distintos actores.
Vía para la descarbonización de la industria
El caso de Heineken México sugiere una secuencia más útil que comenzar preguntando qué vehículo sustituir:
Primero es necesario localizar las emisiones y distinguir cuáles pertenecen a operaciones propias y cuáles dependen del Alcance 3. Después viene eliminar recorridos, consolidar carga y mejorar utilización.
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El siguiente paso es revisar la arquitectura de la red. Corredores de larga distancia pueden abrir oportunidades de transporte multimodal; la ubicación de centros de distribución puede reducir kilómetros; y determinadas rutas urbanas pueden convertirse en candidatas para adoptar vehículos eléctricos.
La lección final es que descarbonizar una cadena de suministro requiere administrar varias palancas al mismo tiempo. Medir, optimizar, cambiar modos de transporte, rediseñar nodos, seleccionar tecnologías por caso de uso y comprometer a los aliados logísticos ofrece una ruta más completa que concentrar la estrategia en la renovación de la flota.
Te invitamos a revisar una anterior participación de Heineken México en The Logistics World Summit & Expo:












