México llega a este momento con seis décadas de experiencia manufacturera y con una posición de peso en las cadenas de valor de Norteamérica. Llega también con un entorno que exige más. La revisión conjunta del T-MEC abrió una etapa de mayor escrutinio: Estados Unidos no aceptó renovar el tratado por 16 años en su forma actual y planteó revisiones anuales, mientras que el Gobierno mexicano sostiene que el acuerdo permanece vigente hasta 2036.
A la incertidumbre comercial se suman los problemas internos que encarecen la operación: inseguridad en las rutas, financiamiento caro, trámites que se multiplican y reglas que todavía no terminan de definirse.
En ese escenario se mueve el Consejo Nacional de la Industria Maquiladora y Manufacturera de Exportación (Index Nacional), organismo cúpula del sector que, según su dirigencia, agrupa a más de 1,200 empresas. Alrededor del 80% son inversiones extranjeras, cerca de 27% pertenece al sector automotriz y 25% al aeroespacial, y más de 500 de ellas tienen más de 30 años operando en el país. Son compañías que llegaron para quedarse y que, de acuerdo con Salvador Maese Barraza, candidato a la presidencia de Index Nacional, siguen abriendo plantas y contratando personal.

Maese presentó ante la prensa una propuesta para crear una Ley Nacional de Inversiones que dé certidumbre a los capitales de largo plazo y que lleve la discusión al Poder Legislativo, en lugar de concentrar el esfuerzo en defender el decreto IMMEX.
"Más allá de seguir defendiendo un decreto, es mejor que nos vayamos al Poder Legislativo: a la Cámara de Senadores y de Diputados, para que realmente provoquemos una ley nacional de inversiones", planteó.
La propuesta forma parte de un plan de trabajo más amplio, pero la conversación con especialistas y medios fue más allá de él y dejó al descubierto los desafíos de fondo que condicionan a la manufactura de exportación y, con ella, a toda la logística que la sostiene.
1). Inseguridad y el costo de la logística segura
El traslado de mercancías desde los centros industriales hacia las fronteras y los puertos es el primer punto de presión. Robos, asaltos y desapariciones encarecen cada envío y hacen que las rutas dejen de ser un tema operativo para convertirse en uno estratégico.
Maese lo ubicó como el principal ingrediente de costo para las empresas del sector. "Es un costo que nuestras empresas, los corporativos internacionales, cada vez lo cuestionan más. Pero no hemos detenido la producción y las entregas", afirmó. La producción continúa, pero cada kilómetro asegurado pesa más en la estructura de costos.
2). Empleo formal: la raíz que conecta seguridad y competitividad
Para Maese, la solución a la inseguridad no se agota en las carreteras. Pasa por el mercado laboral. "¿Cómo vamos a resarcir la inseguridad en el país si no estamos provocando empleo formal?", cuestionó, y señaló que los jóvenes buscan un trabajo seguro y con prestaciones.
En su lectura, el equilibrio entre empleo formal e informalidad determina la capacidad del país para reducir la violencia, mejorar la certeza jurídica y sostener el crecimiento de la industria. Es también un desafío directo para el transporte, que enfrenta escasez de operadores en la frontera norte.
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3). Financiamiento accesible para las Pymes
La manufactura de exportación depende de grandes empresas tractoras, pero estas necesitan una red de proveedores pequeños y medianos capaces de crecer con ellas. Ahí aparece uno de los cuellos de botella más señalados.
De acuerdo con Maese, el financiamiento de los bancos mexicanos se otorga hoy con tasas de dos dígitos, un nivel que asfixia a las Pymes, responsables, según expuso, del 95% del empleo en el país. Durante la conversación también se señaló que la banca de desarrollo sigue siendo pequeña frente a la necesidad.
Maese relató que ha presentado a directivos bancarios proyectos ligados a una oportunidad de inversión de 100 mil millones de dólares, con la petición de que el crédito se ofrezca con tasas de un dígito. Recordó que la presidenta Claudia Sheinbaum ha convocado a la banca a sumarse al Plan México y resumió la fórmula en dos verbos: "ceder y sumar". Su diagnóstico sobre el ritmo del proceso fue tajante: "Ya dialogamos dos años, ya no es tiempo, ya sabemos qué hacer".
4). Certidumbre jurídica y Estado de Derecho
Asimismo, se planteó que la fortaleza del Estado de Derecho es una de las condiciones que más pesan en la decisión de invertir, y que las decisiones jurídicas percibidas como políticas ahuyentan capital. Maese retomó el punto desde la perspectiva del inversionista:
"Nadie, ningún extranjero, le va a meter dinero a un país donde no tiene reglas claras, donde no sabe si su inversión va a estar cuidada y transparente", sostuvo. Para Maese, el país vive una ventana de observación particularmente importante, precisamente porque coincide con la primera revisión del tratado comercial.
5). T-MEC: reglas de origen y aranceles
La negociación comercial concentra buena parte de la atención del sector. Maese explicó que, aunque el T-MEC es trilateral, el diálogo ocurre en los hechos de manera bilateral entre México y Estados Unidos. El tema más sensible son las reglas de origen: el contenido regional exigido es hoy de 75% y existe el riesgo de que suba a 85%.
La complejidad de las cadenas de suministro explica la preocupación. "Para construir un auto van y vienen los insumos, ya sean los frenos o los switches o las vestiduras, siete u ocho veces para llegar ya al producto final", describió. Por ello, la posición de la industria es mantener el techo actual de 75%, un porcentaje que, subrayó, ya representa un contenido regional muy relevante. A esto se agregan los aranceles, que inciden de manera directa en los costos de las cadenas.
Index participa en estas negociaciones desde antes de 1994, mantiene oficina en Washington y trabaja con la Secretaría de Economía aportando información sobre manufactura, empleo, medio ambiente e inversiones. Parte de las conversaciones está sujeta a confidencialidad por tratarse de una relación bilateral. "Necesitamos que se defina cuáles son las reglas de ese nuevo Monopoly, de ese juego, para empezar a comprar más fichas", indicó.

6). Regionalización y dependencia de Asia
La pandemia dejó una lección que las armadoras no olvidan: la falta de un solo chip o de una pieza de freno bastó para detener líneas de producción en México. De ahí el interés en regionalizar proveeduría dentro de Norteamérica. Maese advirtió, sin embargo, que la meta debe construirse sobre la realidad productiva.
"No se trata de soñar sobre algo que en México no se puede construir", dijo, al referirse a insumos como las aleaciones de acero para satélites o para marcapasos, o las telas especiales para trajes de bomberos, que según afirmó no se fabrican ni en México, Estados Unidos, Canadá, ni en el resto de Latinoamérica. La ruta que describió es gradual, con un horizonte de 2030 a 2050: "Hay cosas que no se hacen de la noche a la mañana", observó.
7). Semiconductores y la brecha de velocidad tecnológica
"México no está preparado para producir semiconductores. Es una tecnología que cuesta dinero y que el país no tiene", afirmó Maese. Lo que sí existe es capacidad en el corte, la adaptación y la aplicación del chip para sectores como aeroespacial, automotriz y ciencias de la vida, con polos en Jalisco, Mexicali y Tijuana.
Como ejemplo, mencionó que componentes de memoria de los teléfonos celulares se producen en Mexicali. El dirigente citó además el caso de una planta en construcción en Phoenix, con cuatro años de avance y sin producir todavía, para dimensionar plazos y costos.
La brecha tecnológica tiene otra cara. Maese señaló que Asia Pacífico avanza con mayor velocidad en transferencia tecnológica que América. Ejemplificó el caso de China, que, según relató, aprendió del modelo maquilador mexicano y lo acompañó con infraestructura educativa, carreteras, puertos, aeropuertos y desarrollo de talento. Su conclusión apuntó a la integración regional: más allá de compartir producción y logística, Norteamérica debería compartir capacidades de manufactura "sin fronteras".
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8). Aduanas inteligentes y digitalización
Hoy el comercio es digital y requiere una frontera que lo acompañe. Maese habló de aduanas inteligentes, de eliminar pedimentos y cartas porte en papel, y de que el operador pueda llevar toda la información desde un teléfono celular. También mencionó el uso de inteligencia artificial y sensores para acelerar los cruces sin detenciones.
La nueva ley aduanera sigue en discusión en el Poder Legislativo y aún hay criterios por definir. La realidad es que "Todos los días hay fallas de sistema, bloqueos de las aduanas y falta de choferes", y a los operadores se les retiran visas. Por esa razón, el plan del dirigente contempla un responsable de operación aduanera para toda la frontera norte.
9). Trazabilidad y confiabilidad de la cadena de suministro
El cumplimiento aduanero está ligado a la trazabilidad. Saber de dónde viene cada insumo y quién lo provee es condición para evitar contrabando y operaciones irregulares, y para que la industria conserve la confianza de sus socios comerciales. Maese pidió una verificación más rigurosa de inversionistas y proveedores:
"Necesitamos que sean empresas confiables, que sean formales", expuso, y descartó negocios con finanzas de dudosa procedencia. Su planteamiento fue amplio: "Tenemos que fortalecer toda la cadena, nacional e internacional", porque la industria produce bienes de consumo de muy largo plazo y depende de la solidez de cada eslabón.

10). Modernización regulatoria y coordinación para atraer inversión
El último desafío reúne a los anteriores: simplificar el marco regulatorio y alinear a los tres órdenes de gobierno. La actualización del decreto, conocida como IMMEX 4.0, incluye una ventanilla única, vigente desde mayo, que integra trámites federales, estatales y municipales.
La propuesta de una Ley Nacional de Inversiones busca dar permanencia legal a ese esfuerzo y reemplazar la dependencia de un decreto. México conserva argumentos de peso para captar capital: la cercanía con Estados Unidos, el talento disponible y la estabilidad, con casos como los centros de datos en Guadalajara. Pero requiere incentivos coordinados entre Federación y estados, y una promoción internacional más articulada entre embajadas y sectores empresariales.
Lo que estos desafíos enseñan a la industria logística
La competitividad de la manufactura de exportación no se decide en un solo frente. Se define en la suma de seguridad en ruta, financiamiento, reglas comerciales, aduanas ágiles y marco jurídico estable. Para el sector logístico, el mensaje es:
- Por un lado, la logística segura se consolidó como un componente del costo país que los corporativos internacionales vigilan de cerca.
- Por el otro, la agenda de la manufactura abre una oportunidad para los operadores que puedan ofrecer trazabilidad, cumplimiento y eficiencia en frontera.
Los aprendizajes que se desprenden de la conversación son:
- La digitalización documental, desde la carta porte hasta el pedimento, dejó de ser aspiración para volverse condición de competitividad.
- La regionalización de proveeduría y las reglas de origen aumentarán la exigencia de documentar el contenido regional y el flujo de insumos que cruzan varias veces la frontera.
- La verificación de proveedores y socios comerciales pasa a ser un criterio de selección y no solo de cumplimiento.
- La disponibilidad de operadores, los retrasos en cruces y las fallas de sistemas aduaneros son riesgos operativos que ya se enfrentan a diario y que requieren planeación.
Sin embargo, el principal aprendizaje es de ritmo. Maese lo resumió con una exhortación que también atañe a la cadena logística: "Tenemos que mover esta locomotora". El diagnóstico está hecho y los temas son conocidos. Las empresas que anticipen los cambios regulatorios inviertan en tecnología aduanera y fortalezcan la seguridad y la trazabilidad de sus operaciones estarán mejor posicionadas cuando se definan las nuevas reglas del juego.













