La logística es una industria marcada por la presión, la incertidumbre y la necesidad de responder cada vez más rápido. Al mismo tiempo, la tecnología está dejando de ser un diferenciador para convertirse en un requisito, mientras que atraer, desarrollar y retener talento sigue siendo uno de los grandes retos para las organizaciones.
En este contexto, la pregunta no es únicamente cómo operar de manera eficiente, sino qué capacidades permiten a una empresa logística mantenerse competitiva cuando las reglas del mercado cambian constantemente.
En este nuevo episodio de The Logistics World® Podcast, Simón Cohe, presidente de Henco Global y miembro de la edición 2024 de Hall of Fame, comparte su perspectiva sobre los factores que pueden definir el desempeño de una organización: desde la calidad del talento y la cultura empresarial hasta el uso estratégico de la tecnología y la capacidad de responder ante escenarios que escapan al control de las empresas.
1. Un mercado amplio y personas capaces de hacerlo crecer
Para Cohen, el potencial de un negocio parte de dos elementos: las personas que están detrás de la empresa y el tamaño del mercado en el que participa.
En su visión, el primer filtro tiene que ver con el factor humano. Más allá de la idea de negocio, considera importante rodearse de personas con valores, disposición para trabajar y capacidad para hacer crecer a quienes están a su alrededor.
El segundo elemento es la dimensión de la industria. Un mercado suficientemente grande permite que una empresa pueda construir un negocio exitoso incluso sin tener una participación dominante.
En logística, este punto cobra especial relevancia. La magnitud de la industria abre oportunidades para nuevos modelos de negocio, tecnologías y servicios, pero el tamaño del mercado por sí solo no garantiza el éxito: también es necesario contar con las personas capaces de aprovechar esa oportunidad.
2. Convertir el talento en una ventaja competitiva
Una de las ideas centrales de Cohen es distinguir entre aquello que representa un “ticket to play” y lo que realmente puede convertirse en un “ticket to win”.
El primero corresponde a las capacidades que una empresa necesita simplemente para estar dentro del mercado. Son condiciones básicas de operación que, por sí mismas, ya no generan una ventaja frente a los competidores.
El segundo está relacionado con aquello que permite diferenciarse. En este punto, el talento adquiere un papel importante.
Cohen habla de identificar a las personas con un desempeño sobresaliente y generar dentro de la organización espacios para que puedan desarrollarse y asumir nuevas responsabilidades.
La lógica cambia: en lugar de considerar que todo talento es sustituible, se trata de reconocer qué personas pueden generar capacidades difíciles de replicar y construir oportunidades para que permanezcan dentro de la organización.

3. Hacer de la tecnología un habilitador, no un sustituto del talento
La inteligencia artificial aparece en la conversación como una tecnología que ya no puede analizarse únicamente desde la perspectiva de la innovación.
Para Cohen, la IA llegó para quedarse y representa un cambio comparable con otras grandes transiciones tecnológicas que modificaron la manera de trabajar. Por eso, la discusión ya no debería centrarse únicamente en si una empresa la utilizará, sino en cómo incorporarla para generar eficiencias.
Su planteamiento también introduce una distinción relevante: la tecnología puede convertirse en un requisito básico para competir. En logística, contar con capacidades como sistemas adecuados de tracking o herramientas para gestionar documentación ya forma parte de las condiciones necesarias para operar en el mercado.
Pero eso no significa que la tecnología sustituya al talento. Cohen plantea precisamente la combinación de ambos como una condición para generar mejores resultados: talento y tecnología tienen que funcionar juntos.
4. Controlar la respuesta cuando el entorno no se puede controlar
La logística está expuesta a variables que ninguna empresa puede controlar por completo: fenómenos meteorológicos, movimientos de los mercados, problemas en puertos o interrupciones en las cadenas de suministro.
Ante estos escenarios, Cohen propone separar lo que está dentro del ámbito de decisión de aquello que no puede modificarse.
Un barco que no consigue atracar, por ejemplo, no necesariamente es responsabilidad de la empresa. Lo que sí está bajo su control es la manera en que responde ante el problema: cómo comunica la situación al cliente, qué alternativas propone y con qué rapidez actúa.
El principio puede parecer sencillo, pero tiene una implicación importante para el liderazgo: los problemas no desaparecen por ignorarlos. Cohen plantea que enfrentarlos cuando todavía son pequeños permite que la solución también sea pequeña; dejarlos crecer aumenta la complejidad de la respuesta necesaria.
5. Sostener el alto rendimiento como un maratón
El último desafío conecta dos variables que con frecuencia se presentan como opuestas: alto desempeño y bienestar de las personas.
Cohen plantea que la industria logística debe entenderse como un maratón y no como un sprint. La presión y la velocidad forman parte de la operación, pero eso no significa mantener permanentemente el mismo ritmo. También es necesario detenerse, revisar la estrategia, reagrupar al equipo y volver a avanzar.
Esta visión se relaciona con su concepto de “High Performance Happy People”: una organización puede buscar que sus colaboradores trabajen con satisfacción, pero eso no significa renunciar al desempeño. Por el contrario, ambas condiciones deben coexistir.
En esta lógica también aparece la retención. Cohen identifica la falta de fidelidad como uno de los problemas que enfrenta la industria y plantea la necesidad de construir relaciones suficientemente sólidas para que las personas encuentren razones para permanecer en una organización.












