- 48% de las empresas mexicanas ya adoptó IA, pero 63% todavía se concentra en aplicaciones básicas.
- Solo 13% alcanzó una etapa avanzada de adopción, mientras 46% no cuenta con una forma confiable de medir el ROI.
- La próxima frontera para las empresas será combinar IA, datos, talento e infraestructura para llevar la tecnología a procesos críticos.
La inteligencia artificial ya dejó de ser una tecnología experimental para convertirse en una capacidad empresarial en México. Sin embargo, el siguiente reto no será simplemente aumentar el número de compañías que utilizan IA, sino conseguir que esa adopción trascienda los pilotos, las herramientas de productividad y los casos aislados para integrarse de manera efectiva en la operación.
El estudio Desbloqueando el potencial de la IA en México 2026 de Amazon Web Services muestra que 48% de las empresas mexicanas ya adoptó inteligencia artificial, frente a 38% un año antes. Esto equivale a más de 2.5 millones de empresas y a unas 550,000 nuevas organizaciones que comenzaron a utilizarla durante el último año.
El avance, sin embargo, es desigual. Mientras la adopción crece, la madurez con la que las organizaciones utilizan la tecnología todavía presenta una brecha importante.
Para las cadenas de suministro, esta diferencia resulta particularmente relevante. La IA puede intervenir en procesos que dependen de grandes volúmenes de datos y decisiones continuas —desde la planeación hasta la gestión de inventarios, transporte o servicio al cliente—, pero su valor no depende únicamente del algoritmo.
También requiere que los sistemas, datos, personas y procesos estén preparados para trabajar de manera integrada.
La adopción crece, pero la transformación todavía es limitada
El estudio identifica tres niveles de madurez. 63% de las empresas que utilizan IA permanece en una etapa básica, enfocada principalmente en eficiencia y optimización de procesos. Otro 24% se encuentra en una fase intermedia, en la que la tecnología comienza a integrarse en múltiples funciones, mientras que solo 13% alcanzó una adopción avanzada.
La diferencia es importante: adoptar una herramienta de IA para resolver una tarea específica no significa necesariamente haber construido una capacidad de inteligencia artificial dentro de la organización.
De hecho, apenas 18% de las empresas que ya adoptaron IA afirma haber lanzado un nuevo producto o servicio impulsado por esta tecnología. Al mismo tiempo, 78% espera aumentar su utilización durante los próximos 12 meses y 70% considera que la IA transformará su industria en los siguientes cinco años.
La expectativa, por tanto, avanza más rápido que la capacidad de transformación.
Esto plantea una cuestión particularmente relevante para las operaciones logísticas: ¿qué ocurre cuando una empresa quiere llevar la IA de una herramienta aislada a una red de procesos conectados? La respuesta pasa por algo más amplio que adquirir tecnología.
La siguiente frontera: preparar la operación para la IA agéntica
Una de las señales más claras de este cambio es el avance de la IA agéntica. Estas tecnologías tienen el potencial de automatizar tareas más complejas, coordinar flujos de trabajo y respaldar decisiones de mayor valor.
Pero la distancia entre conocer esta tecnología y estar preparado para implementarla todavía es amplia.
Solo 37% de las empresas mexicanas afirma haber escuchado hablar de IA agéntica. Entre quienes conocen la tecnología, apenas 6% dice haberla implementado completamente, mientras 28% se encuentra experimentando o realizando pruebas piloto.

La preparación organizacional también es limitada: solo 22% de las empresas se considera completamente o muy preparada para adoptar tecnologías de IA de próxima generación. Entre quienes ya utilizan IA agéntica, los principales beneficios reportados son una toma de decisiones y ejecución más rápidas, mayor eficiencia y productividad y una mejor capacidad para escalar operaciones.
Para una cadena de suministro, el cambio potencial es relevante. Una IA capaz de coordinar tareas y flujos de trabajo podría pasar de informar que existe una desviación en una operación a participar en la respuesta ante esa desviación, siempre dentro de los niveles de autonomía y control definidos por la organización.
Pero llegar a ese punto exige mucho más que incorporar un nuevo software.
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5 capacidades detrás de una IA escalable
El estudio identifica cinco bases que determinarán la capacidad de las organizaciones para avanzar hacia una adopción más madura: preparación para la próxima generación de IA, capacidad del personal, medición del valor comercial, liderazgo y preparación organizacional, y flexibilidad para elegir tecnologías, proveedores e infraestructura.
En logística, estas capacidades pueden traducirse en una pregunta concreta: ¿la organización tiene las condiciones necesarias para que la IA opere sobre procesos reales y no solamente sobre demostraciones o pilotos?
1. Datos e infraestructura
Una IA operativa necesita información disponible, confiable y conectada. El estudio señala que 36% de las empresas identifica desafíos técnicos o relacionados con los datos como una barrera, mientras 29% reporta acceso limitado a herramientas o infraestructura de IA de próxima generación.
En una cadena de suministro fragmentada entre múltiples sistemas, proveedores, centros de distribución y operadores, la calidad de los datos puede convertirse en un límite para escalar cualquier iniciativa.
2. Talento
La tecnología también está modificando las capacidades que requiere la fuerza laboral. El estudio señala que el impacto de la IA sobre el empleo en México probablemente estará más relacionado con cómo se realiza el trabajo que con la sustitución directa de puestos. Las empresas esperan que sus trabajadores colaboren con sistemas de IA, realicen tareas de mayor valor y combinen conocimientos técnicos y especializados.
Esto es especialmente relevante para operaciones donde la experiencia humana seguirá siendo necesaria, pero tendrá que complementarse con sistemas capaces de procesar información y detectar patrones a una velocidad mucho mayor.
3. Estrategia y liderazgo
La adopción de IA también necesita una dirección empresarial clara. El estudio señala que solo 24% de las organizaciones cuenta con una estrategia de IA formal y completa, mientras que 62% considera la adopción de IA una prioridad organizacional alta o máxima. La diferencia muestra que reconocer la importancia de la tecnología no siempre se traduce en una hoja de ruta para integrarla y escalarla.
En supply chain, esta definición estratégica es clave para evitar que cada área implemente soluciones de manera independiente. La IA debe responder a objetivos operativos concretos y formar parte de una arquitectura de transformación que conecte tecnología, procesos y resultados de negocio.

4. Medir el impacto
Aquí aparece una de las mayores contradicciones del avance de la IA.
Entre las organizaciones que ya la adoptaron, 88% reporta mejoras de productividad y 86% rendimientos positivos. Sin embargo, 46% reconoce que no tiene una manera confiable de medir el retorno de inversión.
El problema no es menor. Si una empresa no puede demostrar qué cambió después de implementar IA, resulta más difícil decidir qué proyectos escalar, cuáles modificar y cuáles detener.
El propio estudio señala que solo 33% de las organizaciones confía en su capacidad para medir con precisión el ROI de sus proyectos de IA, mientras 25% cuenta con un marco claramente definido para determinar qué constituye una implementación exitosa.
Para supply chain, esto significa dejar de medir únicamente cuántas personas utilizan una herramienta o cuánto tiempo ahorran y comenzar a relacionar la IA con indicadores operativos y financieros.
5. Gobernanza y flexibilidad tecnológica
La última capacidad es mantener control sobre cómo se utiliza la IA sin cerrar la puerta a las tecnologías que puedan aportar mayor valor. El estudio muestra que las empresas relacionan la soberanía digital con la protección de datos, la privacidad, la ciberseguridad, el control sobre el procesamiento de la información y la resiliencia frente a interrupciones de la cadena de suministro.
Esto implica evaluar no solo qué solución ofrece mejores capacidades hoy, sino también qué tan flexible es la arquitectura para incorporar nuevos modelos, cambiar de proveedor, proteger información crítica y mantener la continuidad operativa. Para una cadena de suministro, esa flexibilidad puede ser tan importante como el rendimiento de la herramienta.
La resiliencia también entra en la conversación
La madurez de la IA no depende únicamente de productividad. También está relacionada con la resiliencia de los ecosistemas digitales sobre los que descansan las operaciones.
El estudio muestra que 36% de las empresas relaciona la soberanía digital con la capacidad de resistir interrupciones geopolíticas, económicas o de la cadena de suministro. Además, 52% considera prioritarios los estándares de protección de datos, privacidad y ciberseguridad, mientras 46% destaca el control sobre dónde se almacenan y procesan los datos.
Esto introduce una dimensión estratégica para las cadenas de suministro: la infraestructura digital que sostiene una operación también forma parte de su resiliencia.
La discusión, por tanto, deja de ser únicamente qué proveedor de IA elegir. También implica evaluar la capacidad de cambiar de tecnología, proteger información crítica, mantener continuidad operativa y evitar que una dependencia tecnológica se convierta en un nuevo punto de vulnerabilidad.












