Todo elemento disruptivo trae consecuencias y la previsión de cómo manejarlo, es un reto no menor, para solo recibirlo como una tarea más. Si bien los fenómenos imprevistos, son en esencia sobrevenidos, el cómo los enfrentamos otorga la ventaja de estar en un estado de alerta prospectivo.
Y es precisamente el mismo al que nos remite Peter Drucker: La planificación a largo plazo no es pensar en decisiones futuras, sino en el futuro de las decisiones presentes.
Prepararnos para las consecuencias de las decisiones actuales es medular para enfrentarnos a la turbulencia. La cadena de suministro requiere que cada proceso que la integra se posicione en cómo prepararse, cómo comprender que toda acción y toda decisión se concreta en un estadio límite.
Para desplegar el mejor método de accionamiento, nos ubicamos en la realidad de las cadenas de suministro, que se han venido transformando en redes de suministro, alimentadas por niveles de demanda de amplísima variedad, de fuentes de suministro tanto físicas como de información, de análisis avanzados realizados en tiempo real con soporte de modelos estructurados y escenarios calculados muy, pero muy rápidamente.
La siguiente Figura nos “resume” la realidad descrita:

Lo principal es que las cadenas de abastecimiento deben ser establecidas y analizadas no solo como flujos interconectados de actividades procesales, sino que ahora se agregan sus redes, tanto de funciones como de relaciones.
Es desde este ángulo que se ejecutan las mejores prácticas que permiten preparar la planificación de la cadena en momentos de disrupción.
Red de suministro
Esta red de interconexión es la clave de un adecuado suministro. Donde el rol de materiales y sus proveedores asociados, es el aspecto medular. Para ello es menester emplear una metodología ágil que derive en su clasificación, desde la posición de baja importancia hasta el hecho de ser clave.
El cambio de esquema pasando desde lo tradicional a este nuevo proceder aporta una visual estratégica, tan necesaria en un modelo relacional de redes. Soportada por métricas en tiempo real, análisis avanzado de datos, historia de costos y gastos, entre los elementos más relevantes.
Red de integración operativa
La convergencia de la acción de compras (Procura – Abastecimiento – Análisis de consumo), atención al cliente (Entregas – Devoluciones) en un modelo integrado de redes asociadas a los procesos logísticos, ilustra la agilidad necesaria de aplicar.
Adicional sin descuidar acciones de corrección, como rutas o productos alternativos, y cambios procesales ad hoc. No queda exento de lo descrito, el proceso operativo de fabricación. Incluyendo las rutas de transformación principales y alternativas.
En tiempos disruptivos, dichos caminos han de estar perfectamente definidos. Todo lo anterior siguiendo los enlaces correctos y según los escenarios analizados y colocados en nuestro banco de alternativas.
La integración de la red operativa inicia con la planificación de la demanda y enlaza con los planes operacionales sobre el soporte de la tecnología de información, para pasar a la ejecutoria operacional.
La red de distribución
El siguiente paso en el flujo de la cadena de abastecimiento, lo constituye la red de distribución. La atención a los canales de entrega es la interrelación más cercana de la cadena.
La misma cumple con la misión de capturar datos, entregar materiales y servicios, gestionar las devoluciones y nuevamente capturar datos, con fines de retroalimentar el sistema de planificación de la demanda.
En tiempos de turbulencia, es el punto más demandante de atención y el más sensible de cara al mercado atendido en términos del nivel de servicio exigido.
Adicional, esta red canaliza la transcripción o captura de datos desde los clientes que van directo al banco de información del proceso de mercadeo, permitiendo análisis de tendencias en consumo, vigencia de gusto del producto o presencia de competidores.
General
Las cadenas de suministro en tiempos turbulentos se enfrentan a disrupciones no vistas previamente. Por ello, el enfoque de redes integradas permite que las actividades del flujo logístico sean cada vez más interdependientes en acción – flujo de materiales – retroalimentación – flujo de información – y análisis avanzado.
La aplicación de inteligencia artificial es un paso clave para iniciar lo anterior. Aún estamos a cierta distancia, en términos de tiempo, para comprender más cabalmente lo reseñado. Pero como toda innovación en la historia de la logística integrada, en un punto hemos de comenzar.













