El Día de las Madres se ha consolidado como uno de los momentos de mayor presión para las entregas de última milla en México. Cada 10 de mayo, el incremento en pedidos impulsado por el e-commerce y el consumo estacional no solo eleva el volumen operativo, sino que pone a prueba la capacidad de respuesta, visibilidad y eficiencia en ruta.
De acuerdo con información de SimpliRoute, plataforma especializada en optimización logística, durante la semana del Día de las Madres la demanda de entregas crece en promedio 8% y puede alcanzar hasta 9.4% en sectores como retail y consumo masivo, lo que tensiona directamente la última milla.
Este comportamiento se da en un contexto donde el comercio electrónico en América Latina crece a una tasa 1.5 veces superior al promedio global, según Endeavor Data Unit con apoyo de Mercado Libre.
A partir de estos datos, analizamos los impactos operativos de estos picos de demanda, el papel de la inteligencia artificial en la optimización de rutas y los desafíos estructurales que enfrenta la última milla en México ante el crecimiento sostenido del comercio digital.
Más volumen, más fricción operativa
El aumento en la demanda no solo implica más entregas, sino también una mayor exposición a fallas operativas, pues cuando el volumen crece, también lo hacen los retrasos, los desvíos de ruta, las entregas fallidas y las incidencias en campo.
“Las fechas de alta demanda exponen los límites de una planificación tradicional. Cuando el volumen crece, ya es una necesidad tener la capacidad de reaccionar en tiempo real”, señaló Álvaro Echeverría, CEO y cofundador de SimpliRoute .
Este tipo de picos revela una debilidad estructural: muchas operaciones aún dependen de modelos estáticos de planeación que no pueden adaptarse a condiciones dinámicas como tráfico, saturación de rutas o cambios en la demanda durante el día.

Visibilidad en tiempo real: el nuevo estándar operativo
Ante este escenario, la visibilidad en tiempo real se posiciona como un elemento crítico para sostener la operación; toda vez que, saber dónde está cada unidad, anticipar incidencias y ajustar rutas sobre la marcha permite reducir el impacto de los picos de demanda.
El uso de inteligencia artificial (IA) aplicada a la logística permite no solo optimizar recorridos, sino también mejorar la toma de decisiones en campo. Según datos de SimpliRoute, estas tecnologías pueden generar:
- Hasta 34% de reducción en costos logísticos
- 80% de ahorro en tiempos de ruteo
- Disminución del 10% en el uso de vehículos
- Mejora de hasta 25% en las visitas por entrega
Además, el monitoreo continuo permite detectar desvíos, evitar paradas no planificadas y reducir uno de los principales costos ocultos de la última milla: las visitas fallidas.
El cliente transforma la exigencia logística
Cabe mencionar que, el impacto de estos picos no se limita a la operación, sino que influye directamente en el comportamiento del consumidor. De acuerdo con Americas Market Intelligence, 65% de los compradores en América Latina toma decisiones de compra en función del tiempo de entrega.
Esto implica que la logística deja de ser un área de soporte para convertirse en un factor determinante en la conversión y la fidelización.
“El cliente no distingue entre la empresa de compra y la de entrega, por eso la importancia de asegurar la mayor satisfacción en todo el circuito de venta”, explicó Echeverría.
Frente a este panorama, México se consolida como uno de los mercados de comercio electrónico más dinámicos de la región; sin embargo, este crecimiento plantea un desafío claro: la necesidad de escalar la infraestructura logística y tecnológica al mismo ritmo que la demanda.
Bajo esta lógica, fechas como el Día de las Madres funcionan como indicadores adelantados de esta brecha. Si bien el mercado crece, la capacidad operativa aún enfrenta limitaciones en términos de flotas, planeación dinámica y adopción tecnológica.
De la velocidad a la adaptabilidad
La evolución de la última milla apunta a un cambio de enfoque. Ya no se trata únicamente de entregar más rápido, sino de construir operaciones capaces de adaptarse en tiempo real a condiciones cambiantes.
En este contexto, la inteligencia artificial y el monitoreo en tiempo real se consolidan como herramientas clave no solo para mejorar la eficiencia, sino para garantizar la continuidad operativa en momentos de alta presión.
“La logística se está convirtiendo en un factor estructural de competitividad”, concluyó Echeverría.













