Cada día, la relación comercial entre México y Estados Unidos moviliza alrededor de 25 mil millones de dólares, una cifra que no solo refleja el dinamismo del intercambio bilateral, sino la creciente dependencia de cadenas de suministro altamente integradas. En sectores críticos como el de la salud, esta interdependencia ha elevado la logística a un nivel estratégico: hoy define acceso, continuidad de tratamientos y capacidad de respuesta ante disrupciones.
Este cambio de paradigma fue el eje del panel “Tendencias y retos en la logística de la salud en México”, organizado por UPS, donde participaron Juan Carlos Ruiz, especialista comercial del US Commercial Service en la Embajada de Estados Unidos en México; María Luisa Boyce, vicepresidenta de Asuntos Públicos Globales de UPS; Susana Walczak, directora de Ventas de UPS Healthcare; y Héctor Valle, presidente ejecutivo de la Fundación Mexicana para la Salud (FUNSALUD). A lo largo de la conversación, los especialistas mostraron cómo la logística en salud en México evoluciona de función operativa a un habilitador estratégico de competitividad regional y seguridad sanitaria en Norteamérica.
De logística operativa a infraestructura crítica de la salud
En términos simples, la logística en salud en México se refiere a la gestión especializada del transporte, almacenamiento, trazabilidad y distribución de medicamentos, dispositivos médicos y suministros bajo condiciones estrictas de temperatura, regulación y tiempo. Sin embargo, su papel actual rebasa esa definición técnica.
Como explicó Juan Carlos Ruiz, la integración económica impulsada por el T-MEC y el fenómeno del nearshoring en salud han convertido a México en un nodo clave dentro de la cadena de suministro healthcare de Norteamérica. Ya no se trata solo de comercio: se trata de garantizar resiliencia regional frente a riesgos globales.
Logística de salud: la operación que no puede detenerse — ni siquiera ante una emergencia
“Estamos hablando de economías profundamente integradas, con cadenas de suministro interconectadas que requieren servicios logísticos capaces de responder a una creciente complejidad”, señaló.
Este contexto adquiere una dimensión adicional cuando la salud se posiciona como prioridad estratégica para Estados Unidos. La relocalización de capacidades productivas —particularmente en farmacéuticos y dispositivos médicos— está redibujando el mapa de la logística farmacéutica y de dispositivos médicos en la región.
Un sistema bajo presión que depende de la logística
México enfrenta un sistema de salud complejo, con más de 130 millones de habitantes y una estructura fragmentada entre lo público y lo privado. La demanda crece impulsada por el envejecimiento poblacional y la prevalencia de enfermedades crónicas, mientras que el presupuesto público mantiene restricciones.
La complejidad no radica únicamente en mover productos, sino en garantizar que lleguen en tiempo, forma y condiciones óptimas a un sistema bajo presión.
Héctor Valle lo planteó: “Estamos en un mercado donde el volumen está en el sector público y donde todo termina siendo extremadamente sensible al precio. Un centavo puede definir la adjudicación”.
La logística en salud exige precisión quirúrgica y así evolucionan las torres de control
Este factor redefine por completo la gestión empresarial. Las compañías no solo deben optimizar costos, sino también anticipar decisiones de compra pública, ajustar inventarios y evitar riesgos financieros derivados de procesos de licitación inciertos. La cadena de suministro en salud se convierte así en un ejercicio de sincronización entre demanda institucional, regulación y operación logística.
La nueva lógica: precisión absoluta y visibilidad total
Si bien el contexto estructural es retador, el cambio más profundo ocurre dentro de la operación logística. La logística healthcare ha evolucionado hacia un modelo donde la precisión no es deseable, es obligatoria.
“El margen de error es esencialmente cero”, afirmó Susana Walczak.
Esto se traduce en una gestión altamente especializada donde cada punto de contacto puede comprometer la integridad del producto. La logística farmacéutica y de dispositivos médicos exige condiciones que incluyen control térmico estricto, trazabilidad continua y cumplimiento normativo en entornos transfronterizos.
En esencia, la operación debe garantizar:
- Integridad del producto de extremo a extremo
- Continuidad en cadena de frío
- Visibilidad en tiempo real de los embarques
- Cumplimiento regulatorio en cada tránsito
- Reducción de puntos de transferencia para minimizar riesgo
Pero el cambio más relevante es conceptual. La cadena de suministro ya no termina en el hospital.
“El modelo ahora tiene que garantizar continuidad hasta el paciente, incluso en su hogar”, explicó Walczak.
Esto redefine el alcance de la logística en salud en México, que pasa de ser un sistema de distribución a convertirse en un habilitador directo del tratamiento.
Regulación, compras públicas y presión de costos
A esta complejidad operativa se suma un entorno regulatorio dinámico. Si bien COFEPRIS ha avanzado en la agilización de procesos, las empresas continúan enfrentando incertidumbre en tiempos, requisitos y ejecución.
Además, el predominio del sector público introduce una lógica altamente competitiva basada en precio. Las decisiones se toman bajo esquemas donde la eficiencia de la cadena de suministro impacta directamente en la viabilidad del negocio.
Valle explicó uno de los principales riesgos: “Si pierdes una licitación, puedes quedarte con inventario crítico sin salida en un mercado donde el sector privado no tiene la capacidad de absorción”.
Este entorno obliga a las empresas a replantear sus estrategias logísticas, no solo para operar eficientemente, sino para sobrevivir en un mercado altamente condicionado por procesos gubernamentales. A ello se suman factores externos como la dependencia de principios activos provenientes de Asia, cuya disponibilidad puede verse afectada por tensiones geopolíticas o disrupciones logísticas globales.

México como nodo estratégico en la cadena sanitaria
A pesar de los retos, el posicionamiento de México es sólido. El país se ha consolidado como el séptimo exportador de dispositivos médicos a nivel global, con clústeres industriales especializados que abastecen tanto a Estados Unidos como a otros mercados.
El nearshoring en salud está acelerando esta tendencia. Empresas farmacéuticas y manufactureras están incrementando inversiones en infraestructura, impulsadas por la necesidad de acortar cadenas de suministro y reducir dependencias en Asia.
La logística decide el éxito del turismo médico
“México tiene la capacidad de aportar valor al mercado de Estados Unidos, especialmente en la producción de genéricos”, señaló Valle.
La siguiente frontera: anticipar en lugar de reaccionar
El futuro inmediato de la cadena de suministro healthcare está definido por la digitalización. Tecnologías como inteligencia artificial, analítica avanzada y monitoreo en tiempo real están llevando la logística a un nivel predictivo.
“Ya no se trata de saber dónde está el envío, sino de anticipar riesgos antes de que ocurran”, explicó Walczak.
Esta capacidad de anticipación permite intervenir antes de fallas, optimizar rutas y proteger la integridad del producto en todo momento. Cada entrega impacta directamente al paciente, la visibilidad es un requisito.
El nuevo estándar: acceso como resultado
El cierre del panel dejó una conclusión contundente: el verdadero objetivo no es solo eficiencia, sino acceso. La logística en salud en México se ha convertido en el mecanismo que conecta oferta y necesidad en un sistema fragmentado.
Héctor Valle lo resumió de forma precisa: “Se trata de tener a las personas, la infraestructura y los productos en el lugar correcto, al precio correcto y en el momento correcto.”
Para la audiencia de TLW, esto redefine las reglas del juego. La logística ya no puede entenderse como un centro de costos. Es un componente estratégico que determina la capacidad de competir, escalar y, en última instancia, responder a una necesidad crítica: garantizar el acceso a la salud.
En un entorno marcado por el nearshoring, la presión regulatoria y la creciente demanda sanitaria, quien logre dominar la cadena de suministro en salud en México —con visión estratégica, ejecución precisa y capacidad de anticipación— estará mejor posicionado dentro del ecosistema sanitario de Norteamérica.













