En un momento de alta incertidumbre geopolítica, tensiones comerciales y elecciones clave en Estados Unidos, la revisión del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC) hacia 2026 ha dejado de ser un ejercicio técnico para convertirse en un punto de inflexión para las cadenas de suministro de la región.
Lejos de limitarse a ajustes normativos, la conversación entre gobierno, empresas y consultores revela una realidad más profunda: Norteamérica está rediseñando la forma en que compite frente a Asia, y ese rediseño pasa directamente por la logística, la infraestructura y la capacidad operativa de sus cadenas de valor.
El panel reunió tres visiones clave del ecosistema: Paulina Aranzazu Contreras Godínez, de la Dirección General de Planeación del Gobierno del Estado de Jalisco; Emilio Cadena, CEO de Grupo Prodensa y Diego Desentis, socio y asesor estratégico de Kearney, con la moderación de:
Tony Icaza, presidente del Roundtable de CSCMP Guadalajara y Pablo Silva, director de contenidos de The Logistics World.
No se trató de revisar un acuerdo comercial, sino de entender cómo está cambiando la arquitectura de la competitividad regional.
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“En el papel era una actualización técnica, pero lo que estamos viendo es un rediseño estratégico”, advirtió Paulina Contreras, sintetizando uno de los consensos centrales del panel.
La logística va del libre comercio a la regionalización estratégica
Durante décadas, la lógica dominante fue la optimización global. Hoy, ese paradigma cede terreno frente a una nueva lógica donde la resiliencia y la seguridad económica pesan más que el costo.
Como explicó Diego Desentis, el contexto actual no puede entenderse sin una mirada más amplia: “Hay una reconfiguración completa del orden económico y geopolítico, influida por acceso a recursos estratégicos, resiliencia y seguridad”.
El TMEC deja de ser únicamente un acuerdo comercial para convertirse en una plataforma estratégica de reconfiguración productiva. En este nuevo entorno, las decisiones no responden solo a eficiencia, sino a control, estabilidad y acceso a capacidades críticas.
El TMEC bajo presión política
Más que una renegociación formal, lo que hoy enfrenta el TMEC es una fuerte presión política que introduce incertidumbre en su ejecución.
Emilio Cadena fue directo al respecto: “Esta coyuntura es 100% política. No es un manejo de datos ni de lógica económica, es un manejo político”.
Este entorno ha generado un efecto inmediato en la toma de decisiones empresariales. Las inversiones no se han detenido, pero sí se han ralentizado ante la falta de claridad sobre reglas futuras, aranceles y condiciones regulatorias.
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En otras palabras, el TMEC no está bloqueado por su contenido, sino por el contexto que lo rodea.
Nearshoring: una oportunidad que exige profundidad
México mantiene una posición privilegiada dentro del proceso de relocalización productiva. Sin embargo, el panel dejó claro que el fenómeno enfrenta límites estructurales importantes.
Paulina Contreras lo explicó desde la perspectiva gubernamental: “La capacidad de los proveedores locales para integrarse a las cadenas globales representa uno de los principales retos”.
El problema no es solo atraer inversión, sino sostenerla con capacidades locales. En este punto, Cadena complementó con una visión crítica: “Necesitamos traer la cadena de valor completa, no solo la manufactura final; hoy seguimos dependiendo de Asia en componentes clave”.
El riesgo es evidente: sin proveeduría regional, el nearshoring se queda en ensamblaje y no en integración productiva.
Cómo están cambiando las decisiones de inversión
Las empresas han evolucionado su forma de evaluar ubicaciones. La cercanía geográfica ya no es suficiente si no viene acompañada de certidumbre operativa. Factores que hoy definen las decisiones de localización:
- Seguridad jurídica e institucional
- Disponibilidad energética confiable
- Acceso a talento especializado
- Infraestructura logística funcional
- Velocidad de respuesta al mercado
- Capacidad de adaptación ante disrupciones
Como resumió Paulina Contreras: “Hoy todo se puede centralizar en una palabra: seguridad, no solo física, sino institucional y operativa”.
Esto marca un cambio profundo: las cadenas de suministro ya no buscan ser más baratas, sino más resistentes.

Infraestructura: el verdadero cuello de botella
Uno de los puntos de mayor consenso fue que la competitividad regional no depende tanto del tratado como de la capacidad de ejecutarlo.
Para Emilio Cadena, el problema empieza en lo institucional: “La infraestructura más importante es la arquitectura regulatoria: claridad en reglas y facilitación comercial”.
Sin embargo, también hay retos físicos relevantes. La frontera entre México y Estados Unidos —la de mayor comercio en el mundo— sigue operando con una infraestructura que no ha evolucionado al mismo ritmo.
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Cadena lo ilustró claramente: “Seguimos operando con los mismos cruces de hace 25 años, a pesar de que el comercio se ha multiplicado”.
A esto se suman limitantes en energía y agua, donde el problema no es la disponibilidad absoluta, sino su distribución y gestión.
Logística, trazabilidad y compliance: el nuevo estándar
El entorno actual exige cadenas de suministro mucho más transparentes, medibles y confiables.
Diego Desentis destacó la importancia de este cambio: “La digitalización, la trazabilidad y el cumplimiento de reglas de origen serán cada vez más críticos”.
Esto responde a una preocupación creciente en Estados Unidos: asegurar que la regionalización sea real y no un mecanismo indirecto de importación desde Asia.
En este contexto, México tiene una ventaja clave. Como defendió Cadena: “México no es un país de transshipment; somos un sistema manufacturero integrado con Estados Unidos”.
Qué pueden hacer las empresas frente a los ajustes del TMEC
El panel coincidió en que el verdadero reto no está en renegociar el TMEC, sino en acelerar capacidades estructurales.
- Desarrollar proveedores locales que completen cadenas de valor
- Fortalecer el talento especializado en sectores críticos
- Expandir y modernizar infraestructura logística fronteriza
- Garantizar certidumbre regulatoria y facilitación comercial
- Impulsar digitalización y trazabilidad en supply chain
Estos elementos serán determinantes para que la región capture plenamente el potencial del nearshoring.
El TMEC como plataforma de competitividad
En un entorno de incertidumbre, la recomendación para las organizaciones es clara: actuar con visión de mediano plazo.
Emilio Cadena lo resumió con contundencia: “El error es esperar a que haya certidumbre total. Hay que tomar decisiones estratégicas desde ahora”.
Las empresas que logren anticipar escenarios, invertir en capacidades tecnológicas y construir resiliencia operativa serán las que capitalicen este momento de transformación.
La revisión del TMEC hacia 2026 no definirá únicamente nuevas reglas comerciales. Definirá qué tan profunda será la integración productiva de Norteamérica.













