México quintuplicó sus exportaciones de vehículos eléctricos hacia Estados Unidos en 2024, según datos presentados por Antoine Vagneur-Jones, Head of Trade and Supply Chains en BloombergNEF. Este crecimiento acelerado revela una oportunidad industrial sin precedentes, pero también expone una vulnerabilidad crítica: la cadena de suministro nacional aún depende casi por completo de la importación de baterías de ion-litio, principalmente desde China y EU.
Para los operadores logísticos que buscan electrificar sus flotillas —especialmente en última milla y transporte urbano— esta dependencia representa un riesgo operativo y financiero, agravado por la falta de infraestructura local y la incertidumbre comercial derivada de los nuevos aranceles impuestos por Estados Unidos.
Esta información se dio en el marco del BloombergNEF Forum, un encuentro internacional organizado por Bloomberg New Energy Finance, enfocado en analizar las tendencias globales en energía, movilidad sostenible, transición tecnológica y economía verde. Este artículo se construye a partir de tres intervenciones clave en ese foro: una entrevista de TLW© con Antoine Vagneur-Jones; el panel “Vehículos eléctricos en México, ¿Qué sigue?” y la participación de Rafael Rabioglio, Head of Latin America, BloombergNEF.
Un boom eléctrico con raíces frágiles
México ha experimentado un crecimiento exponencial en la exportación de vehículos eléctricos hacia Estados Unidos, según Vagneur-Jones. Este dato refleja una oportunidad industrial significativa, pero también revela una dependencia estructural que podría comprometer la sostenibilidad del crecimiento.
Actualmente, México no cuenta con fábricas de baterías de ion-litio, el componente esencial para vehículos eléctricos y sistemas de almacenamiento energético. “México depende muy fuertemente de importaciones, que sea de China o en la gran mayoría de los casos los Estados Unidos”, explicó Antoine. Esta dependencia no responde a una lógica económica, ya que: “Los costos de producción de baterías en México pueden ser bastante más bajos que en Estados Unidos”, pero la falta de proyectos serios impide capitalizar esa ventaja.
La cadena de suministro, entre la oportunidad y la vulnerabilidad
La ausencia de infraestructura local para la fabricación de baterías tiene implicaciones directas en la cadena logística. “Si hubo como proyectos serios de baterías, sería algo que podría ayudar a México a tener un poco más de independencia en cuanto a su producción de vehículos eléctricos”, afirmó Antoine. Esta independencia permitiría reducir costos, mejorar tiempos de entrega y fortalecer la resiliencia logística ante disrupciones geopolíticas.
Aranceles, proteccionismo y el efecto dominó en la logística
Durante su participación, Rafael Rabioglio, señaló que el entorno macroeconómico mexicano está marcado por una creciente incertidumbre comercial. En la misma línea, durante el panel dedicado a los vehículos eléctricos —en donde participaron Roberto Rocha, cofundador y director general de VEMO; Diego Camargo, director general de BMW Group México y Gustavo Lara Oriani, director de marketing de Zeekr México— también se indicó como uno de los factores más críticos para México al cambio en las políticas de comercio, migración y seguridad frente a Estados Unidos.
Uno de los factores más críticos es el aumento de los aranceles. Hace un año solo 10% de lo que importaba Estados Unidos de México pagaba aranceles. Con los últimos datos, ese número ha aumentado a cerca del 20% y el arancel promedio ha saltado de menos de 5% a alrededor del 25%. Este incremento tendrá un efecto negativo en el segundo semestre del año, especialmente en sectores como el automotriz y el logístico, que dependen de cadenas de suministro transfronterizas.
¿Electrificación de flotas pesadas? Un terreno aún incierto
Uno de los temas más relevantes para la audiencia B2B especializada en logística es la electrificación de vehículos de mayor tonelaje. Antoine fue claro al respecto: “Hay una incertidumbre muy grande sobre ese tema… la industria también no sabe”. Esta falta de claridad representa un obstáculo para la planificación estratégica de flotas de transporte pesado, que requieren soluciones robustas y escalables.
Mientras tanto, los vehículos eléctricos de última milla y flotas ligeras sí están ganando terreno, pero su adopción masiva depende de la disponibilidad de infraestructura de carga, incentivos fiscales y una cadena de suministro más integrada.
¿Hay luz al final del túnel?
A pesar del entorno desafiante, hay señales de estabilización en la inversión. “Aunque a niveles mucho más bajos de donde estábamos hace uno o dos años, la inversión se ha empezado a estabilizar”, indicó Rabioglio. Sin embargo, advirtió que “probablemente no va a crecer” debido a la falta de espacio fiscal y a la incertidumbre sobre las relaciones comerciales con Estados Unidos.
En este contexto, la diversificación de socios comerciales se vuelve urgente. “México tiene la voluntad de alinearse con Estados Unidos… pero esa estrategia puede aislar o hacer más difícil que México crezca su comercio con países diferentes”, advirtió el panelista. Para la cadena de suministro, esto implica riesgos de concentración y vulnerabilidad ante cambios políticos en EU.
¿Qué deben monitorear los líderes logísticos?
Antoine Vagneur-Jones recomendó prestar atención a tres categorías de datos clave:
- Impacto de aranceles en costos tecnológicos.
- Flujos comerciales: “Hubo un periodo bien volátil… hoy en día estamos viendo muchísimas compras y ventas de equipos”.
- Proyectos de fábricas en México. “Queremos tener una idea de si van a dar un efecto bueno en que sea la construcción de una fábrica de baterías de litio o una planta de vehículos eléctricos”.
Estos indicadores permiten anticipar disrupciones, evaluar oportunidades de inversión y tomar decisiones estratégicas en logística y supply chain.
Electrificación sí, pero con estrategia
México se encuentra en una encrucijada. Por un lado, tiene una oportunidad histórica de posicionarse como hub de manufactura y exportación de vehículos eléctricos. Por otro, enfrenta desafíos estructurales que amenazan con frenar ese impulso: dependencia tecnológica, incertidumbre comercial, falta de infraestructura y vacíos normativos.
Para la audiencia B2B especializada en logística y supply chain, el mensaje fue claro: la electrificación de la logística no es solo una tendencia, es una transformación que exige visión estratégica, monitoreo constante y capacidad de adaptación ante un entorno volátil.













