En México, la seguridad logística dejó de ser un tema periférico para convertirse en una variable crítica de rentabilidad. Hoy, se comete un robo al autotransporte de carga cada 50 minutos, de acuerdo con la Cámara Nacional del Autotransporte de Carga (CANACAR). A esto se suman pérdidas anuales superiores a 7,000 millones de pesos por robo de mercancías, según la Asociación Mexicana de Empresas de Seguridad Privada e Industria Satelital (AMESIS).
Sin embargo, no todo ocurre en carretera. Dentro de los centros de distribución (CeDis), las empresas enfrentan un enemigo más silencioso: el robo hormiga y las fallas operativas que, acumuladas, erosionan los márgenes sin ser detectadas a tiempo.
Frente a este escenario, la videovigilancia ya no es solo un sistema de monitoreo. Es, cada vez más, una herramienta de inteligencia operativa.
¿Cómo reducir el robo hormiga en centros de distribución con videovigilancia inteligente?
El robo hormiga representa uno de los mayores puntos ciegos en la cadena logística. En México, puede significar hasta el 15% del inventario en retail y pérdidas por más de 13,000 millones de pesos anuales, de acuerdo con datos del INEGI y la Secretaría de Seguridad Ciudadana, citados por la industria de seguridad privada. Además, hasta 78% de estos delitos no se denuncian, según la Encuesta Nacional de Victimización de Empresas del INEGI.
Es precisamente este tipo de pérdida acumulativa la que describe Ernesto Sodi, experto en Tecnología de Seguridad de Motorola Solutions: “El robo hormiga… si lo sumas, es un costo gigantesco. Y muchas veces el cliente no lo ve porque no tiene los ojos donde tienen que estar”.
Aquí es donde entra la IA integrada a la videovigilancia. A diferencia de los sistemas tradicionales, hoy las plataformas inteligentes pueden identificar comportamientos irregulares, discrepancias en movimientos de mercancía o patrones atípicos en tiempo real. En algunos entornos, este tipo de tecnología ha demostrado reducir el robo hasta en 30%, de acuerdo con proveedores globales de soluciones de video analítico.

Del monitoreo reactivo a la prevención: el verdadero cambio de paradigma
Durante años, la videovigilancia fue equivalente a una evidencia postmortem: grabar para revisar después. Hoy, el enfoque ha cambiado radicalmente.
“La bioseguridad ya no es un tema de ver qué pasó, sino de prevenir. Que el sistema te avise: ‘esto está sucediendo’, ‘esto se está desviando’”, explica Sodi.
Este cambio está impulsado por la integración de inteligencia artificial, que permite no solo detectar eventos, sino también generar alertas y sugerencias de acción. En términos operativos, esto se traduce en decisiones más rápidas y mejor fundamentadas.
La evidencia respalda esta transición. Estudios en criminología muestran que los sistemas CCTV están asociados con una reducción significativa del crimen, especialmente cuando son monitoreados activamente.
En logística, el impacto va más allá: también se reducen los tiempos de investigación de incidentes —de horas a minutos— y se mejora la trazabilidad de procesos.
¿Dónde están los principales riesgos en la infraestructura logística?
Uno de los aportes más claros de la entrevista es la identificación de los puntos críticos dentro de un CeDis. Sodi lo resume como tres círculos de riesgo que se repiten en prácticamente cualquier operación logística:
- Perímetro: accesos vulnerables, intrusiones y control de entradas
- Andenes de carga y descarga: interacción entre personal interno y externo, manipulación de mercancía
- Operación interna: movimientos de inventario, prácticas del personal y seguridad física
Esta segmentación no solo es técnica, sino estratégica. Permite diseñar esquemas de vigilancia y analítica específicos para cada zona, maximizando el retorno de inversión.
Seguridad operativa: la otra cara de la videovigilancia
Reducir robos es solo una parte de la ecuación. La otra, igual de relevante, es la seguridad laboral.
El sector de transporte y almacenamiento registró 232,000 casos de lesiones laborales en 2024, según análisis de datos industriales del sector logístico. En este contexto, el monitoreo continuo mediante visión computarizada permite reducir incidentes en algunos centros de trabajo.
Esto conecta directamente con lo que plantea Sodi: “No es solo seguridad contra robos, también es seguridad física. Puedes detectar si una tarima está mal colocada o si hay riesgo de accidente antes de que ocurra”.
Así, la videovigilancia evoluciona hacia una herramienta de prevención integral: protege activos, pero también personas.
Una de las barreras más comunes en la adopción de estas tecnologías es la percepción de dependencia o sobreinversión. Sin embargo, cuando las pérdidas por robo y merma son constantes, el enfoque cambia.
“Más que una dependencia, es una necesidad. A nadie le gusta perder dinero… y esas mermas, si la conversación también deja claro que el siguiente paso ya está en marcha: la evolución hacia sistemas que combinan analítica, inteligencia artificial generativa y automatización. Hoy ya no es solo analítica. Es analítica con inteligencia artificial que incluso te puede decir qué hacer ante una situación”, señala Sodi.













