- La obligatoriedad de la Manifestación de Valor Electrónica (MVE) volvió a aplazarse y ahora será exigible a partir del 1 de agosto de 2026, tras una nueva extensión otorgada por el SAT y la ANAM.
- Los primeros días de implementación dejaron al descubierto problemas relacionados con contratos, pagos, documentación soporte y criterios operativos, más que con la transmisión tecnológica del trámite.
- Especialistas advierten que la MVE se está convirtiendo en una herramienta de fiscalización documental que obliga a demostrar la historia completa de cada importación.
La Manifestación de Valor Electrónica (MVE) volvió a ganar tiempo.
Luego de que su obligatoriedad estaba prevista para el 1 de junio de 2026, el Servicio de Administración Tributaria (SAT) y la Agencia Nacional de Aduanas de México (ANAM) anunciaron una nueva prórroga que extiende el periodo de transición hasta el 31 de julio, por lo que la presentación electrónica obligatoria comenzará a exigirse a partir del 1 de agosto.
No es la primera vez que ocurre. La autoridad ya había postergado previamente la entrada en vigor del esquema al mover la fecha originalmente prevista para marzo hacia el 1 de junio de este año, argumentando la necesidad de brindar más tiempo a los usuarios de comercio exterior para adecuar sus procesos y sistemas.
Sin embargo, el aplazamiento no significa que los desafíos hayan desaparecido.
Durante el webinar “Manifestación de Valor Electrónica sin filtro: la realidad operativa, organizado por AduanaNetas y conducido por Sandra Bello, el especialista en comercio exterior y cumplimiento aduanero, Dr. Israel Díaz Escobar Sánchez, analizó las dudas, incidencias y problemas reportados por la comunidad aduanera durante los primeros días de implementación.
La principal conclusión fue contundente: transmitir la MVE no resultó ser el mayor obstáculo. Lo complejo ha sido demostrar documentalmente cada elemento que integra una operación de importación.
1. Formalizar relaciones comerciales que durante años funcionaron sin contrato
Uno de los temas más recurrentes fue la dificultad para acreditar contratos con proveedores extranjeros.
De acuerdo con Díaz Escobar, muchas operaciones internacionales han funcionado durante años mediante órdenes de compra, cotizaciones, correos electrónicos o acuerdos comerciales que nunca se formalizaron mediante un contrato firmado.
La nueva obligación está obligando a las empresas a revisar y documentar relaciones comerciales que antes operaban bajo esquemas mucho más flexibles.

2. Lograr que todos los documentos cuenten la misma historia
Para los especialistas, el verdadero cambio que introduce la MVE es la necesidad de construir expedientes documentales coherentes.
Factura comercial, orden de compra, contrato, Incoterm, comprobantes de pago y documentos complementarios deben mantener consistencia entre sí. Cualquier diferencia puede generar observaciones o cuestionamientos posteriores.
Como resumió Sandra Bello durante el webinar: “Ya no basta con tener la factura y el pedimento; todos los documentos deben contar la misma historia”.
3. Documentar pagos que todavía no existen
Otro desafío importante está relacionado con las condiciones de pago.
Las empresas reportaron dudas sobre cómo declarar fechas de vencimiento, créditos comerciales, pagos diferidos o modificaciones posteriores en las condiciones pactadas con proveedores.
En muchos casos, las áreas de comercio exterior deben capturar información que todavía no se ha materializado al momento del despacho.
4. Adaptar sistemas internos y procesos de captura
La implementación también ha obligado a revisar procesos tecnológicos.
Durante el webinar se compartieron casos de empresas que tuvieron que modificar sistemas internos para incorporar información que anteriormente no se registraba o no se encontraba centralizada.
La digitalización de la MVE no sólo implica cargar archivos a la VUCEM; también exige integrar información proveniente de compras, finanzas, tesorería, logística y comercio exterior.
Lo que realmente está evaluando la autoridad
La experiencia reportada por usuarios durante los primeros días de implementación apunta a que la autoridad no está observando únicamente si la MVE fue transmitida.
Los casos compartidos por la comunidad aduanera muestran interés en revisar:
✓ Contratos comerciales
✓ Órdenes de compra
✓ Condiciones de pago
✓ Evidencia de pagos realizados
✓ Incrementables
✓ Operaciones entre partes relacionadas
✓ Consistencia entre documentos soporte
5. Resolver operaciones que no encajan en escenarios tradicionales
Consignaciones, mercancías de garantía, muestras, bonificaciones, operaciones vinculadas, notas de crédito y mercancías sin costo continúan generando preguntas entre importadores y agentes aduanales.
La complejidad radica en justificar adecuadamente el valor declarado y mantener evidencia documental suficiente para sustentar la operación.
6. Mantener expedientes vivos después del despacho
Uno de los hallazgos más relevantes del webinar fue que la gestión documental no termina cuando la mercancía cruza la aduana.
Pagos posteriores, facturas complementarias, servicios adicionales o documentos emitidos con posterioridad pueden obligar a actualizar el expediente asociado a la MVE.
Esto representa un cambio importante frente a modelos de cumplimiento donde la documentación se concentraba únicamente al momento del despacho.

7. Prepararse para una fiscalización más profunda
Los participantes también compartieron reportes sobre revisiones documentales en algunas aduanas, particularmente relacionadas con contratos y soporte de valoración.
Para Díaz Escobar, el mensaje es claro: la MVE está elevando el nivel de trazabilidad exigido a los importadores.
Más que una nueva obligación tecnológica, la herramienta está obligando a las empresas a demostrar documentalmente cómo se construyó el valor de cada operación.
Más tiempo, pero no menos trabajo
La nueva prórroga hasta el 31 de julio ofrece una ventana adicional para que importadores, agentes aduanales y áreas de comercio exterior ajusten procesos, capaciten personal y fortalezcan sus expedientes documentales.
Sin embargo, la experiencia acumulada durante las primeras semanas de implementación sugiere que el principal desafío no será aprender a transmitir la Manifestación de Valor Electrónica.
Será demostrar que toda la documentación que respalda una importación cuenta exactamente la misma historia.
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