Recientemente, por medio de su cuenta de X, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, confirmó que Estados Unidos no tiene la intención de renovar el Tratado con México y Canadá por otros 16 años.
"Por lo tanto nos vamos a ir por el carril de la revisión anual por los próximos 10 años que es la vigencia acordada del Tratado". Explicó también que el día 20 de julio van a tener una siguiente conversación que ahora si está relacionada con la revisión del tratado con "nuestra contraparte norteamericana".
Señaló que se prevé que ahora si comience la revisión para que se pueda concluir en un plazo razonable, esto debido a que si bien no se tiene prisa, tampoco hay interés en que se alargue más de lo previsto provocando incertidumbre.
"¿En qué cambia de hoy para mañana esta circunstancia? Ustedes se preguntarán. Bueno mañana 2 de julio cómo me amanezco, qué sucede. Bueno pues va a seguir funcionando el tratado tal y como está previsto hoy, no habría ninguna modificación. Y el comercio entre México y Estados Unidos primordialmente se hace apegados a ese tratado que seguirá vigente como ya lo dije, por los próximos 10 años, así está previsto y haremos una revisión anual pues como la que estamos llevando a cabo ahora y nuestro objetivo será que cada año esa revisión tenga menos asuntos pendientes", señaló el mandatario.
Los dos escenarios que estaban sobre la mesa
Hasta antes del inicio de la revisión formal del T-MEC, prevista en el artículo 34.7 del tratado, los tres socios tenían dos rutas principales para definir el futuro del acuerdo. La primera consistía en que México, Estados Unidos y Canadá manifestaran conjuntamente su intención de extender la vigencia del tratado por otros 16 años, lo que habría llevado su horizonte hasta 2042 y mantendría el mecanismo de revisión sexenal.
La segunda posibilidad era que alguno de los tres países no respaldara esa extensión, sin que ello implicara abandonar el tratado. En ese caso, el T-MEC continuaría vigente, pero entraría en un esquema de revisiones anuales a partir de 2027 y hasta 2036. Durante cualquiera de esas revisiones, los tres gobiernos todavía podrían alcanzar un consenso para renovar el acuerdo por 16 años adicionales; de no ocurrir, el tratado concluiría su vigencia en julio de 2036.
Ese era precisamente el escenario que el secretario de Economía, Marcelo Ebrard, había explicado en semanas previas.

El funcionario sostuvo que el objetivo de México era lograr una extensión inmediata para ofrecer mayor certidumbre a la inversión y a las cadenas de suministro de Norteamérica, aunque reconoció que también existía la posibilidad de transitar hacia un periodo de revisiones anuales.
Eso fue justamente lo que ocurrió este 1 de julio. Estados Unidos optó por no respaldar, por ahora, la renovación automática del acuerdo por otros 16 años. En consecuencia, el T-MEC permanece vigente, pero inicia una nueva etapa marcada por revisiones anuales y una negociación que podría prolongarse durante la próxima década.













