México y China son socios estratégicos... bajo estrés. En 2024, el comercio bilateral alcanzó cerca de 139,731 millones de dólares (mdd) consolidando a China como el segundo socio comercial de México, con importaciones por 130,000 mdd equivalentes a más del 20% de las compras externas del país, según cifras de un reporte de la LXVI Legislatura de la Cámara de Diputados.
La paradoja es evidente: mientras crece la presión regulatoria —particularmente en trazabilidad, reglas de origen y cumplimiento bajo el T-MEC—, también crece la dependencia operativa de Asia.
En este contexto, surge una pregunta crítica para líderes de logística y supply chain: ¿Cómo seguir operando con China sin comprometer el cumplimiento de los acuerdos comerciales, sin aumentar costos, ni perder eficiencia?
Trazabilidad y cumplimiento, esenciales en el TMEC y la relación China-EU
Para Karla Loyo, Consultora Principal de Invest Hong Kong para México y Centroamérica, en entrevista con The Logistics World©, la respuesta no pasa por desconectarse, sino por rediseñar la arquitectura operativa: “Hay miles de mercancías e insumos que continuarán produciéndose en China y nadie más las puede hacer”, comentó.
Hong Kong hub logístico Asia: ¿por qué es clave en supply chain global?
Hong Kong juega un rol único en la cadena global: no es un centro manufacturero, sino un nodo de articulación internacional que facilita la operación entre China, Asia y el resto del mundo.
Su peso no es menor. En 2024, Hong Kong registró importaciones por 673,000 mdd y exportaciones por 147,000 mdd, posicionándose entre las economías más relevantes en comercio global. Además, su puerto se mantiene como uno de los más activos del mundo, con más de 13.6 millones de TEUs manejados en 2024, incluso en un entorno de alta competencia regional.
En términos operativos, su valor para supply chain radica en cuatro atributos:
- Libertad de movimiento de capital
- Sistema legal internacional y contratos en inglés
- Operaciones multimoneda y pagos crossborder
- Entorno fiscal simple y competitivo
Como explica Loyo: “En Hong Kong puedes abrir una aplicación desde tu teléfono y mover dinero, pagar a proveedores en cualquier moneda… cosa que en China continental es mucho más compleja”.
¿Es necesario salir de China? La pregunta equivocada
La narrativa dominante ha sido el nearshoring como sustituto de Asia. Pero en la práctica, esto no está ocurriendo a la velocidad esperada.
De hecho, gran parte de las importaciones mexicanas desde China —más del 70% en algunos sectores— son bienes intermedios fundamentales para la manufactura de exportación.
Esto cambia completamente la discusión. No se trata de eliminar a China, sino de reposicionar cómo interactúas con ella. Loyo lo resume con claridad: “No podemos seguir esperando a ver qué pasa… hay que explorar nuevas formas de operar”.
Aquí es donde Hong Kong emerge como una solución estructural.
Trazabilidad supply chain T-MEC: ¿cómo anticiparte desde origen?
Uno de los cambios más profundos en la logística internacional no está en los flujos, sino en la visibilidad. La trazabilidad dejó de ser un valor agregado para convertirse en un requerimiento operativo crítico, especialmente en el marco del T-MEC y el endurecimiento de las reglas de origen.
La pregunta que hoy domina las decisiones logísticas es clara: ¿cómo asegurar trazabilidad completa desde Asia sin comprometer tiempos ni costos?
Hong Kong redefine el punto de partida de la cadena. En lugar de reaccionar cuando la mercancía llega a destino, las empresas pueden adelantar los procesos críticos directamente desde origen. Esto implica validar proveedores, inspeccionar producto, integrar documentación y coordinar embarques desde un entorno mucho más ágil que el de China continental.
Karla Loyo lo explica: “Adelantar toda la trazabilidad desde allá, desde que sale la mercancía, para que cuando llegue aquí salga inmediatamente.”
Este cambio de enfoque tiene implicaciones directas en eficiencia. En un entorno donde los retrasos portuarios, la congestión y los costos de almacenaje afectan la rentabilidad, la capacidad de liberar mercancía sin fricción se convierte en una ventaja competitiva tangible.
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Hong Kong, al operar sin barreras arancelarias internas y con estándares internacionales, permite construir esa visibilidad sin añadir complejidad. Como resultado, la trazabilidad se transforma en un proceso estratégico integrado y no en un requisito correctivo.
Financiamiento logístico internacional: ¿cómo reducir fricción en la cadena global?
En supply chain, el flujo físico de mercancías y el flujo financiero están completamente interconectados. Sin embargo, este segundo componente suele ser subestimado hasta que se convierte en un cuello de botella.
En China continental, los movimientos de capital están sujetos a regulación estricta, lo que implica procesos largos y justificaciones constantes para transferencias internacionales. Esta fricción impacta directamente en tiempos de operación, pagos a proveedores y ciclos de negocio.
Además, el entorno fiscal simplificado —sin IVA y con impuestos corporativos competitivos— permite reinvertir utilidades y mantener liquidez para seguir operando y creciendo. “El sistema fiscal permite reinvertir las ganancias en seguir produciendo… eso es muy atractivo para las empresas”.
En cadenas de suministro, esta capacidad de mover capital con agilidad no es un beneficio adicional, sino un habilitador clave de competitividad.

Hong Kong como puerta de entrada a Asia: ¿por qué facilita la expansión?
Para muchas empresas mexicanas, Asia sigue representando una oportunidad clara, pero también un territorio complejo en términos regulatorios, culturales y operativos.
La pregunta es inevitable: ¿cuál es la forma más eficiente de entrar a Asia sin asumir todos los riesgos de forma directa?
Hong Kong, al ser un mercado completamente abierto —sin aranceles ni restricciones a importaciones o exportaciones— permite a las empresas probar productos, validar demanda y establecer relaciones comerciales en un entorno accesible.
Además, su carácter internacional reduce las barreras típicas que enfrentan las empresas en China continental: idioma (ahí puede negociarse en inglés), marcos legales complejos o protocolos de negocio más rígidos. “Es más dinámico, más rápido, más fluido… no es tan protocolario como en China continental”, asegura Loyo.
El mayor error estratégico: ¿por qué las empresas siguen sin considerarlo?
A pesar de sus ventajas operativas, Hong Kong sigue fuera del radar de muchas empresas en América Latina. No por falta de oportunidades, sino por una percepción equivocada.
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La idea de distancia geográfica sigue pesando en la toma de decisiones, incluso en un mundo donde la logística global es rutina. Loyo identifica claramente este obstáculo: “El principal reto es que la gente lo ve muy lejos, pero es por falta de información”.
Esta percepción contrasta con la realidad de los flujos comerciales. México mantiene acuerdos de protección de inversión y doble tributación con Hong Kong, lo que reduce significativamente las barreras de entrada y brinda certidumbre jurídica a las operaciones.
Más aún, la creciente interdependencia con Asia muestra que el verdadero riesgo no está en acercarse, sino en quedarse fuera de la reconfiguración en curso.
Para las empresas interesadas, la oficina de Invest Hong Kong en México, encabezada por Karla Loyo, ofrece acompañamiento gratuito en todas las etapas, desde la planeación hasta la expansión, incluyendo vinculación con socios, asesores y ecosistemas de negocio en Asia. En palabras de Loyo, en entrevista con TLW ©: “Guiamos a las empresas en todo el proceso… desde planificación hasta expansión.”
Hong Kong como superconector global: el nodo que articula la nueva cadena
En el rediseño del comercio internacional, China ha reforzado el papel de Hong Kong como plataforma de conexión global. No es un concepto teórico. Es una estrategia estructural donde Hong Kong funciona como punto de entrada y salida de capital, tecnología y operaciones internacionales.
“Se utiliza a Hong Kong como súper conector de China con el mundo… todas las grandes empresas tienen presencia ahí para poder operar internacionalmente”.
Para la industria logística, esto significa que cada vez más transacciones, inversiones y movimientos de mercancía pasan —directa o indirectamente— por este nodo. En otras palabras, no integrarlo en la estrategia no elimina su impacto; simplemente deja a las empresas fuera de una parte crítica del flujo global.
Hong Kong, estratégico para los logísticos
Más que una estrategia de diversificación tipo China +1, el acercamiento a Hong Kong responde a una evolución más sofisticada en la gestión de la cadena de suministro. No se trata de sustituir a China, sino de optimizar la forma en que se opera con ella en un entorno más regulado, exigente y competitivo.
En este sentido, Hong Kong funciona como una capa operativa que permite mantener acceso a proveedores, tecnología y capacidad productiva china, mientras se mejora la trazabilidad, la eficiencia financiera y el cumplimiento normativo. Dicho de otro modo, si la lógica de China +1 responde a la pregunta “¿cómo reduzco mi dependencia?”, integrar a Hong Kong en la estrategia responde a una más relevante hoy: “¿cómo opero mejor lo que no puedo reemplazar?”












