Durante décadas, el comercio global funcionó bajo reglas claras y una estrategia consolidada, donde occidente proveía el diseño tecnológico y oriente se encargaba de la manufactura; en ese contexto, una de las preguntas más comunes en las áreas logísticas era: ¿quién ofrece el flete más barato?. Sin embargo, desde el año pasado, la volatilidad geopolítica, los nuevos aranceles, la congestión portuaria y la creciente presión por garantizar el abastecimiento, obligaron a las empresas a replantear ese criterio.
Actualmente, el verdadero indicador para medir la salud financiera y la rentabilidad de una operación es el blended cost (costo total integrado), una métrica que consolida todas las variables que impactan el costo real de poner una mercancía en el anaquel.
“Mientras las empresas sigan viendo la logística como un elemento de compra, van a perder dinero”, aseguró Mario Veraldo, cofundador y CEO de MTM Logix, durante su participación en el foro Electronics & Home México 2026.
En su ponencia "Riesgos en la Cadena de Suministro en 2026: Geopolítica, Aranceles y Resiliencia en la Industria Electrónica", el ex CEO de Maersk para México y Centroamérica, advirtió que la logística ha dejado de ser un proceso operativo subordinado al área de compras para convertirse en una función estratégica de la alta dirección, con impacto directo en los estados financieros.

El costo logístico no termina en el flete
Veraldo explicó que, el concepto de blended cost parte de una premisa contundente: la tarifa del transporte marítimo ya no refleja la realidad de una cadena de suministro.
En un entorno volátil, las organizaciones deben incorporar al análisis financiero variables críticas como:
- Aranceles y cambios regulatorios repentinos
- Reglas de origen y cumplimiento aduanero (compliance)
- Costos financieros por excesos de inventario
- Demoras portuarias y almacenajes extraordinarios
- Penalizaciones comerciales por incumplimiento de entrega
- Ventas perdidas a causa del desabasto
- Capital inmovilizado durante el tiempo de tránsito (lead time)
Bajo este enfoque, una tarifa marítima aparentemente baja puede terminar siendo la más costosa si detona retrasos en puertos o rupturas de inventario.
“El costo total es más importante que el valor FOB”, señaló el experto, mencionando que el diseño de las redes de suministro actuales deben calcular el impacto regulatorio desde el origen.
¿Qué cuesta más, pagar un flete caro o perder una venta?
La ponencia planteó un cambio de paradigma para los tomadores de decisiones: en lugar de obsesionarse con exprimir el costo del transporte, las empresas deben evaluar el impacto económico de no tener producto disponible cuando el mercado lo demanda.
"El desabasto es el mayor riesgo que hay", subrayó Veraldo, al advertir que la falta de producto desencadena una serie de costos que rara vez aparecen en una factura logística:
- Pérdida inmediata de la venta y fuga de clientes hacia la competencia
- Penalizaciones contractuales y cargos por desatención a cadenas de retail
- Deterioro del nivel de servicio y de la reputación de marca
- Costos logísticos de emergencia (como recurrir a la carga aérea urgente, con tarifas considerablemente superiores) para corregir una mala planeación
En sectores de alta rotación, un consumidor insatisfecho no espera: simplemente cruza la calle y elige a otro proveedor.

El blended cost incorpora el costo del capital
Otro componente crítico que el blended cost saca a la luz es el costo del inventario debido a que, históricamente, las empresas han usado el inventario de seguridad como un escudo contra las disrupciones; sin embargo, acumular meses de mercancía inmoviliza un flujo de caja vital.
Veraldo citó el caso de una compañía que mantenía siete meses de stock en sus almacenes por una falsa sensación de protección: "Ese es flujo de caja, capital que no tengo", advirtió, recordando que el exceso de inventario castiga severamente la rentabilidad y la liquidez.
Por otro lado, el especialista aclaró que el nearshoring no es un sinónimo automático de resiliencia. Aunque México goza de una posición geográfica privilegiada, la relocalización de proveedores debe evaluarse minuciosamente.
"Reubicar proveedores tiene mucho que ver con otros elementos clave como los tiempos de entrega (lead times), las capacidades de producción reales y los estándares de calidad", dijo.
Del costo del transporte al costo total del negocio
Uno de los mensajes centrales de la conferencia fue que la logística debe medirse por su impacto sobre el negocio completo y no únicamente por la tarifa de transporte.
Esto implica analizar la operación desde una perspectiva integral donde convergen:
- Finanzas
- Abastecimiento
- Cumplimiento regulatorio
- Inventarios
- Servicio al cliente
"La logística dejó de ser un elemento de compras y se mueve hacia un elemento de control del negocio", sostuvo Veraldo.

De la visibilidad al control: El rol de la IA
Migrar hacia un modelo de gestión basado en blended cost exige una capacidad superior para procesar e integrar datos en tiempo real, un volumen de información que supera el ancho de banda humano.
Para resolver este desafío, Veraldo compartió que MTM Logix opera mediante un ecosistema de 62 agentes de inteligencia artificial. Estas herramientas automatizadas validan documentación aduanal, detectan riesgos en las rutas, anticipan cuellos de botella y conectan la operación logística con variables financieras de forma inmediata.
El objetivo final no es solo saber en qué coordenada está un contenedor (visibilidad), sino anticiparse a la disrupción y tomar decisiones antes de que afecte al costo total del negocio (control).
“La próxima ventaja competitiva será la velocidad de ejecución”, concluyó el especialista, al destacar que las empresas necesitarán combinar automatización, inteligencia artificial y análisis de datos para responder a un entorno donde los riesgos geopolíticos, comerciales y logísticos seguirán presentes durante los próximos años.












