- Cada excursión de temperatura no solo pone en riesgo un producto; también multiplica emisiones, desperdicio y costos logísticos.
- La sustentabilidad en la cadena de frío depende tanto de la eficiencia operativa como de las estrategias de descarbonización.
- Monitoreo en tiempo real, análisis de datos y diseño térmico son tres herramientas para disminuir mermas antes de que ocurran.
Mientras muchas estrategias de sustentabilidad en logística siguen enfocándose en reducir emisiones mediante flotas eléctricas, combustibles alternativos o energías renovables, existe una fuente de impacto ambiental que suele pasar desapercibida: las ineficiencias dentro de la cadena de frío.
Cada desviación de temperatura implica mucho más que un incumplimiento operativo. Cuando un medicamento, una vacuna o un alimento pierde sus condiciones de conservación, no solo existe el riesgo de desechar el producto.
También se desperdicia toda la energía utilizada para fabricarlo, almacenarlo, transportarlo y volver a producirlo, además de generar movimientos logísticos adicionales, devoluciones y mayores emisiones.
Este enfoque cobra relevancia en un contexto donde las empresas buscan cumplir objetivos ESG y metas de carbono sin comprometer la continuidad de sus operaciones. De acuerdo con especialistas de Kryotec, mejorar la eficiencia térmica puede convertirse en una de las formas más directas de reducir tanto pérdidas económicas como impacto ambiental.
La relación entre eficiencia y sustentabilidad también está respaldada por investigaciones internacionales. Un estudio del Center for Sustainable Systems de la Universidad de Michigan estima que una infraestructura deficiente de cadena de frío puede contribuir a la pérdida de hasta 620 millones de toneladas métricas de alimentos al año, lo que equivale a 1.8 gigatoneladas de emisiones de CO₂ equivalente.
En economías con menor desarrollo industrial, además, más del 40% de las pérdidas ocurre durante las primeras etapas de la cadena de suministro debido a fallas logísticas y problemas de control térmico. Sin embargo, el verdadero aprendizaje para las empresas va más allá de conocer las cifras.
La sustentabilidad comienza antes de hablar de emisiones
En muchas organizaciones, la conversación sobre sustentabilidad suele comenzar con el cálculo de la huella de carbono. No obstante, existe una pregunta previa que puede generar resultados más inmediatos:
¿Cuántas pérdidas podrían evitarse simplemente mejorando el control de la operación? Cuando una empresa reduce excursiones de temperatura también disminuye:
- reposiciones de producto;
- devoluciones;
- retrabajos;
- consumo de combustible por movimientos adicionales;
- uso innecesario de materiales de empaque;
- desperdicio de mercancía.
Es decir, una operación más estable termina generando beneficios ambientales como consecuencia de una mejor ejecución logística, no únicamente por la incorporación de tecnologías "verdes".
Carlos Humberto Infante y Loya, fundador y presidente del Consejo de Administración de Kryotec, resume esta relación al señalar que la sustentabilidad y la eficiencia térmica son "dos caras de la misma moneda", pues cada desviación de temperatura representa también desperdicio de recursos y emisiones acumuladas durante toda la cadena de suministro.

Antes de invertir en nuevas tecnologías, revisa estas preguntas:
✔ ¿Conoces en qué punto de la operación ocurren más excursiones de temperatura?
✔ ¿Tus indicadores incluyen mermas asociadas al desempeño térmico?
✔ ¿Monitoreas únicamente cuando ocurre una falla o cuentas con información en tiempo real para anticiparla?
✔ ¿El empaque y la configuración logística cambian según la ruta, la temporada y el tiempo de tránsito?
En muchos casos, responder estas preguntas genera mejoras más rápidas que implementar proyectos de gran escala.
De reaccionar a prevenir
Otro cambio importante consiste en dejar atrás los modelos que actúan únicamente cuando ocurre una desviación térmica.
Cada vez más empresas están migrando hacia esquemas preventivos basados en monitoreo continuo, sensores IoT, análisis de datos y trazabilidad durante todo el recorrido del producto. El objetivo es detectar tendencias antes de que se conviertan en pérdidas.
Este enfoque también implica revisar aspectos que tradicionalmente permanecían aislados dentro de la operación, como la evaluación de infraestructura, los mapeos térmicos, la validación de empaques, la capacitación del personal y el diseño de configuraciones específicas para cada tipo de producto, ruta o temporada.

La información obtenida mediante sensores y plataformas de monitoreo permite ajustar variables como tiempos de tránsito, exposición térmica o cantidad de material refrigerante utilizado, optimizando simultáneamente la estabilidad del envío y el consumo de recursos.
Lo que realmente debería medirse
Durante años, los indicadores de la cadena de frío se han concentrado en entregas a tiempo, cumplimiento regulatorio o número de incidencias.
Pero conforme aumentan las exigencias ambientales, las organizaciones pueden incorporar métricas que reflejen el impacto de una operación más eficiente:
- porcentaje de excursiones de temperatura evitadas;
- reducción de mermas por fallas térmicas;
- disminución de devoluciones relacionadas con conservación;
- ahorro de energía por optimización de la operación;
- reducción de movimientos logísticos correctivos.
Estos indicadores permiten vincular directamente la eficiencia operativa con los objetivos de sustentabilidad, demostrando que ambos pueden avanzar de manera conjunta.
Más que una tendencia ambiental, la eficiencia térmica comienza a consolidarse como una estrategia de negocio. En sectores como el farmacéutico, alimentos, biotecnología o salud animal, preservar la integridad del producto significa también reducir desperdicios, evitar costos adicionales y fortalecer la resiliencia de la cadena de suministro.
Al final, una cadena de frío más sustentable no necesariamente es la que incorpora más tecnología, sino la que logra conservar más productos, desperdiciar menos recursos y evitar que pequeños errores operativos se conviertan en un problema ambiental y financiero.













