- Prestar atención al flujo de automóviles. La reducción de tránsito en carreteras se ha traducido en una mayor confianza del conductor al volante y en conducción a mayor velocidad. Respetar los límites de velocidad reduce hasta un 50% las posibilidades de sufrir un accidente vial.
- Mantener protocolos de revisión de hábitos de conducción. A través de comités de seguridad y herramientas tecnológicas de telemetría y asistencia satelital, se logrará una visibilidad adecuada de los hábitos de conducción de operadores y, por consiguiente, la reducción de los índices de siniestralidad.
- Poner atención a la salud física y mental del conductor. Con los cambios que estamos viviendo es importante saber cuál es su situación actual y saber si lo está afectando. Los sentimientos tienen un efecto directo en la forma de manejo y convivencia con otros automovilistas.
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