El modelo económico lineal enfocado en “producir-usar-desechar" tiene sus días contados en México. El pasado 19 de enero se publicó en el Diario Oficial de la Federación (DOF) la recién aprobada Ley General de Economía Circular (LGEC) la cual entró en vigor el 20 de enero y le otorga al Gobierno de México 180 días naturales para expedir su reglamento y el Programa Nacional de Economía Circular, que marcarán sus definiciones y lineamientos clave, pero ¿qué es y cuál será su impacto en la supply chain?
Técnicamente, la LGEC constituye un nuevo marco legal de orden público, interés social y observancia, para transitar de un modelo lineal hacia uno circular, diseñado para extender la vida útil de los productos, minimizar la generación de residuos y darles un valor como insumos productivos.
Sin embargo, más allá del enfoque ambiental, la LGEC introduce obligaciones que afectan directamente flujos físicos, contratos logísticos, diseño de producto, trazabilidad y costos operativos, obligando a las empresas a repensar cómo mueven, recuperan y reincorporan materiales a lo largo del ciclo de vida.
¿Qué cambia en México con la Ley General de Economía Circular?
Recordemos que la gestión de residuos en México no tenía un enfoque de economía circular, sino de control ambiental y disposición final; es decir, el objetivo de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) era decidir y gestionar qué hacer con los residuos, pero no cómo evitar que se generen ni reincorporarlos a la supply chain.
Para gestionar los desechos, SEMARNAT operaba a través de dos instrumentos clave:
- La Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR)
- La Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA)
El sistema estaba diseñado para clasificar los residuos (urbanos, manejo especial o peligrosos), autorizar su transporte, tratamiento y disposición, así como vigilar rellenos sanitarios, confinamientos y reciclaje.
Asimismo, la gestión se dividía en tres niveles de gobierno: El Federal estaba al frente de SEMARNAT enfocado en residuos peligrosos, así como en la regulación general y las normas técnicas, los estados se encargaban de los residuos de manejo especial (industriales, empaques, construcción, etc.), mientras que los municipios tenían la responsabilidad de los residuos sólidos urbanos (recolección, traslado y disposición final).
Bajo esa óptica, no existía una coordinación sistémica sobre el manejo de residuos, algo que la LGEC busca transformar, pero no solo desde lo ambiental, tiene varias diferencias:
- Su diseño incluye el ámbito económico, productivo y logístico
- Se creará un Sistema Nacional de Economía Circular (SNEC)
Cabe señalar que, el SNEC también estará liderado por la SEMARNAT, pero en coordinación con: la Secretaría de Economía (SE), la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), la Secretaría de Energía (Sener), la Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu), la Secretaría de Infraestructura, Comunicaciones y Transportes (SCT), la Secretaría de Educación Pública (SEP) y la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación (SECIHTI).
También es importante destacar que, esta nueva ley modifica y adiciona diversas disposiciones de la Ley General del Equilibrio Ecológico y la Protección al Ambiente (LGEEPA) y de la Ley General para la Prevención y Gestión Integral de los Residuos (LGPGIR) para alinear el marco regulatorio existente con un enfoque de circularidad.
El Gobierno Federal también mencionó que, por conducto de la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa), la SEMARNAT promoverá auditorías ambientales voluntarias.
¿Cómo funcionará la Ley General de Economía Circular?
Primero, la ley establece principios clave que van a guiar la economía circular en México:
- Eliminación de residuos y contaminación
- Mantener productos y materiales en uso por más tiempo
- Regeneración de sistemas naturales
Segundo, para implementar estos objetivos, la LGEC contempla:
- Programa Nacional de Economía Circular. Integra, coordina e impulsa políticas públicas, subprogramas, proyectos y actividades bajo los criterios de circularidad, que deberá publicarse en el DOF dentro de los plazos reglamentarios (180 días a partir de su entrada en vigor).
- Plataforma del Sistema Nacional de Información Pública de Economía Circular. Es una herramienta de seguimiento y transparencia sobre registros, metas e indicadores.
- Distintivo Nacional de Economía Circular. Sello para identificar productos que cumplen los criterios de circularidad, con vigencia y posibilidad de renovación.

Tercero, esta ley incluye nuevas obligaciones y líneas regulatorias que tendrán un impacto muy importante para las empresas:
- Responsabilidad Extendida del Productor (REP). Obliga a fabricantes, importadores y distribuidores a organizar y financiar la recuperación y valorización de sus productos al final de su vida útil.
- Gestión Circular y Registro de Gestión Circular. Inscripción obligatoria de procesos y metas de circularidad ante SEMARNAT, con reporte de indicadores y mecanismos para reutilización, reciclaje y valorización.
- Diseño Circular. Incentivo o requerimiento de desarrollar productos diseñados para ser duraderos, reparables y reciclables cuando sea viable técnica y económicamente.
- Implementación gradual por sectores. Permite fijar plazos, metas y excepciones según la naturaleza y capacidad de cada industria.
¿Cuál será el impacto de la Ley General de Economía Circular en la supply chain?
El mayor impacto de la Ley General de Economía Circular en la supply chain es que rompe definitivamente con la lógica lineal de abastecimiento, producción y distribución, y obliga a las empresas a incorporar el retorno de materiales, productos y residuos como parte estructural de su operación, no como una actividad secundaria o voluntaria.
Para fines prácticos, la cadena de suministro deja de terminar en el punto de venta o consumo y se extiende hacia nuevos flujos inversos, donde la recolección, clasificación, almacenamiento, transporte y valorización de materiales se convierten en procesos permanentes que deben planearse, medirse y auditarse.
1). Logística inversa: de costo marginal a función estratégica. Bajo la LGEC, las empresas deberán diseñar esquemas para recuperar productos, empaques o materiales al final de su vida útil, lo que implica replantear rutas, contratos logísticos y capacidades operativas.
Esto no solo eleva la complejidad de la operación, sino que exige:
- Mayor coordinación con operadores logísticos especializados
- Infraestructura para acopio, separación y almacenamiento temporal
- Integración de la logística inversa a la planeación de inventarios
- Control documental y trazabilidad de los flujos de retorno
La logística deja de ser un flujo unidireccional y se transforma en un sistema bidireccional, con implicaciones directas en costos, tiempos y capacidad instalada.

2). Trazabilidad y datos: el nuevo eje del cumplimiento. La implementación de la gestión circular y su registro ante la autoridad coloca a la trazabilidad en el centro de la supply chain. Las empresas deberán contar con información precisa sobre el origen de los insumos, el destino de los residuos y los volúmenes recuperados, reciclados o valorizados.
Esto incrementa la relevancia de:
- Sistemas de gestión de datos logísticos
- Integración entre ERP, inventarios y reportes ambientales
- Métricas más allá de tiempo y costo, incorporando indicadores de circularidad
Para la cadena de suministro, además de la evaluación por eficiencia operativa, también se tomará en cuenta el desempeño ambiental y de recuperación de valor.
3). Impacto en proveedores, contratos y abastecimiento. La LGEC empuja a las empresas a revisar materiales, empaques y componentes desde su origen, lo que obligará a:
- Seleccionar proveedores con capacidad de cumplir criterios de circularidad
- Renegociar contratos que incluyan recuperación, reutilización o reciclaje
- Reducir la dependencia de insumos no reciclables o de difícil valorización
El abastecimiento deja de basarse únicamente en precio y disponibilidad, y comienza a incorporar riesgos regulatorios y operativos asociados al fin de vida del producto.
4). Costos, planeación y resiliencia de la cadena. En el corto plazo, la adaptación a la LGEC implicará mayores costos de planeación, rediseño de procesos y ajustes contractuales. Sin embargo, en el mediano plazo, las empresas que integren la circularidad desde la supply chain podrán:
- Disminuir la dependencia de materias primas vírgenes
- Estabilizar costos ante la volatilidad de insumos
- Fortalecer la resiliencia de sus cadenas de suministro
En este sentido, la economía circular no representa solo una obligación regulatoria, sino un nuevo marco de eficiencia y gestión de riesgos para la logística y el abastecimiento.

Preparando el terreno para el nuevo reglamento
Con la publicación del Programa Nacional de Economía Circular en el horizonte cercano, las empresas deben comenzar a auditar sus procesos actuales y evaluar su capacidad de respuesta ante la Responsabilidad Extendida del Productor.
El impacto en la logística y el abastecimiento será profundo, exigiendo una integración sin precedentes entre las áreas de operaciones, finanzas y sustentabilidad.
La Ley General de Economía Circular es el inicio de una nueva forma de entender la producción y el consumo en México; por ello, estar preparados para este cambio no es opcional, es el requisito indispensable para garantizar la continuidad y el éxito del negocio en el largo plazo.
Preguntas frecuentes
¿Qué obliga a las empresas la Ley General de Economía Circular?
La ley obliga a las empresas a recuperar y valorizar productos y materiales al final de su vida útil, así como a registrar y reportar sus procesos de circularidad ante la autoridad.
¿Cómo impacta la Ley General de Economía Circular a la logística y la supply chain?
Impacta al exigir logística inversa, mayor trazabilidad de materiales, nuevos esquemas de recuperación y ajustes en contratos, costos y planeación operativa.
¿Cuándo entrarán en vigor las obligaciones de la Ley General de Economía Circular?
La ley ya está vigente, pero sus obligaciones operativas se definirán con el reglamento y el Programa Nacional de Economía Circular, que se publicarán en los próximos meses.













