El pasado mes de noviembre, la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT) presentó el NDC 3.0; es decir, la Actualización de la Contribución Determinada a nivel Nacional que marcará el rumbo climático de México hacia 2030. Los cambios que presenta el documento impactarán a sectores intensivos en energía y emisiones, entre ellos el transporte pesado y la operación de centros logísticos.
Aunque este instrumento forma parte de la agenda climática del país, sus efectos más tangibles se sentirán en el terreno operativo, especialmente a partir de este 2026, cuando las empresas deberán alinear costos, activos e infraestructura a estándares energéticos y ambientales más exigentes.
Recordemos que el NDC es un instrumento surgido en 2015, como parte del Acuerdo de París, a través del cual los países miembros (“Partes”) de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC) anuncian las metas climáticas —para un periodo de cinco años— a las que se comprometen para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero (GEI).
A diferencia de versiones anteriores, el NDC 3.0 no se limita a objetivos agregados de reducción de emisiones, sino que introduce presión indirecta pero creciente sobre cadenas de suministro completas, particularmente aquellas vinculadas a comercio exterior, nearshoring y exportaciones hacia mercados con mayores exigencias ambientales.
¿Cómo impactará el NDC 3.0 a transporte pesado, emisiones y energía en centros logísticos?
El documento identifica al sector transporte como el principal emisor de GEI del país, representando el 23% de las emisiones totales en 2024. Debido a esto, el NDC 3.0 establece una hoja de ruta crítica que impactará profundamente al transporte pesado, la gestión de emisiones y el consumo de energía en centros logísticos y corredores estratégicos.
1). Transformación del transporte pesado y de carga. El NDC 3.0 prioriza la modernización y descarbonización de la flota de carga mediante diversas líneas de acción:
- Renovación de flota: Se promoverá la sustitución progresiva de camiones de carga que operan con combustibles fósiles por unidades eléctricas, de biodiésel o con tecnología Euro-VI o superior.
- Programa de chatarrización: Se implementará un programa específico de chatarrización y renovación para el transporte de carga para acelerar el retiro de unidades ineficientes.
- Estándares de eficiencia: Se impulsará la creación de una Norma Oficial Mexicana (NOM) de eficiencia energética específica para vehículos pesados nuevos.
- Combustibles de transición: Se fomentará la producción y distribución de diésel de ultra bajo azufre (DUBA) para abastecer al transporte de carga actual mientras ocurre la transición tecnológica.
En la práctica, esto se traduce en:
- Mayor presión para renovar flotas hacia unidades más eficientes.
- Incremento en costos de capital y mantenimiento, especialmente para empresas con flotas antiguas.
- Ventaja competitiva para transportistas con activos más modernos frente a operadores rezagados.
- Mayor escrutinio por parte de clientes internacionales, que comienzan a exigir información sobre huella de carbono logística.
Para las empresas cargadoras, esto implica que el costo por kilómetro recorrido tenderá a incrementarse gradualmente, no solo por combustible, sino por inversión en activos y cumplimiento de expectativas ambientales.

2). Energía y eficiencia en centros logísticos y parques industriales. Bajo el marco del Plan México, el NDC 3.0 contempla la creación de cien nuevos parques industriales y doce "Polos de Bienestar". Estos centros logísticos e industriales se verán afectados por:
- Electrificación de procesos: Se facilitará e incentivará la electrificación de usos finales y la instalación de sistemas fotovoltaicos en micro, pequeñas y medianas empresas (PyMEs) industriales.
- Cogeneración y eficiencia: Se optimizarán los procesos industriales mediante ajustes operativos, cogeneración y mejoras térmicas para reducir el consumo energético.
- Infraestructura de recarga: La Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica incluirá el establecimiento de corredores eléctricos diseñados específicamente para el transporte de carga, asegurando puntos de recarga rápida.
En este contexto, la energía deja de ser un costo fijo secundario y se convierte en un factor estratégico de operación y expansión. El NDC 3.0 refuerza la necesidad de:
- Mejorar eficiencia energética en nuevas y existentes instalaciones.
- Garantizar acceso a energía confiable y suficiente en zonas industriales.
- Integrar esquemas de autogeneración o eficiencia para reducir vulnerabilidad ante costos y restricciones de red.
Para operadores logísticos, la disponibilidad energética comenzará a influir directamente en decisiones de localización, ampliación y capacidad operativa.
3). Reducción de emisiones y nuevas metas. El impacto en las emisiones será monitoreado bajo un nuevo esquema de transparencia:
- Metas absolutas: Por primera vez, México establece metas de reducción en términos absolutos, comprometiéndose a un rango de 404 a 364 MtCO2e en emisiones netas para 2035 de forma no condicionada.
- Carbono negro: Se establece una meta específica para el carbono negro (partículas de hollín comunes en motores diésel pesados), buscando emitir un máximo de 39,700 toneladas para 2035.
- Optimización logística: Se incentivará la optimización de las entregas de última milla y el uso de bicicletas de carga para reducir la huella de carbono en la distribución urbana.
Esto significa que, uno de los efectos más relevantes del NDC 3.0 será la normalización del reporte de emisiones en las cadenas de suministro. Aunque no todas las empresas estarán obligadas de inmediato, muchas empresas —especialmente multinacionales— sí lo estarán.
Esto implica que operadores logísticos deberán:
- Medir emisiones por ruta, embarque u operación.
- Integrar datos de consumo de combustible y energía.
- Colaborar en reportes de emisiones de alcance 3.
Organismos como el World Economic Forum han señalado que la trazabilidad ambiental en supply chain dejará de ser voluntaria y se convertirá en un requisito operativo para participar en cadenas globales de valor.

4). Resiliencia de la infraestructura logística. Desde el componente de Adaptación, el NDC 3.0 busca proteger los activos logísticos:
- Monitoreo en tiempo real: Se fortalecerán los sistemas de monitoreo para corredores logísticos de importancia nacional expuestos a eventos climáticos extremos.
- Protección de infraestructura estratégica: Se define a la infraestructura de comunicaciones y transportes como estratégica, lo que implica el desarrollo de planes de adaptación específicos y blindaje contra desastres para asegurar la continuidad de las cadenas de suministro.
5). Cambio modal hacia el ferrocarril. Un pilar fundamental para reducir el impacto del transporte pesado por carretera es el fortalecimiento del sistema ferroviario:
- Programa Nacional Ferroviario: Se impulsará el transporte ferroviario de carga basado en energías limpias, expandiendo su cobertura y conectividad con otros modos de transporte para aumentar la competitividad de los productos nacionales.
Nearshoring y NDC 3.0: oportunidad con condiciones
México llega a 2026 con una posición favorable en nearshoring, impulsada por tensiones geopolíticas y la búsqueda de cadenas más cortas; sin embargo, el NDC 3.0 introduce condiciones implícitas para capturar ese crecimiento logístico e industrial:
- Flotas de transporte más eficientes.
- Infraestructura energética suficiente.
- Centros logísticos con menor intensidad energética.
Las empresas que no integren estas variables enfrentarán mayores costos, restricciones operativas y menor atractivo como socios logísticos para clientes internacionales.

¿Qué deberían hacer las empresas logísticas desde 2026?
Desde una perspectiva operativa, el NDC 3.0 exige acciones concretas:
En transporte
- Evaluar renovación gradual de flotas.
- Optimizar rutas y consolidación de carga.
- Reducir dependencia de transporte urgente y reactivo.
En centros logísticos
- Medir consumo energético real por operación.
- Mejorar eficiencia en iluminación, refrigeración y automatización.
- Incorporar energía como variable estratégica en planes de expansión.
En planeación
- Integrar costos energéticos y ambientales en pricing logístico.
- Prepararse para requerimientos de trazabilidad de clientes.
- Evitar decisiones de inversión sin análisis energético previo.
El NDC 3.0 no transformará la logística de un día para otro, pero sí alterará progresivamente las condiciones de operación del transporte pesado, la energía y los centros logísticos. Para 2026, el mayor riesgo no será la regulación en sí, sino operar sin anticipar cómo estos compromisos impactan costos, capacidad y competitividad.
En un entorno de nearshoring, presión energética y mayores exigencias internacionales, la logística que incorpore al NDC 3.0 en su planeación operativa tendrá ventaja, mientras que quienes lo ignoren enfrentarán más fricciones, más costos y menos margen de maniobra a largo plazo.













