En el sector aduanero y de comercio exterior en México, la presencia femenina sigue siendo menor en posiciones operativas estratégicas. Aun cuando existen mujeres en agencias aduanales, terminales aéreas y áreas de despacho, la percepción de que se trata de un terreno predominantemente masculino persiste en el imaginario colectivo. Esa narrativa ha marcado trayectorias y expectativas profesionales durante años.
Desde Hermosillo, Sonora, una joven supervisora de operaciones aéreas decidió romper esa inercia también desde las redes sociales. Con apenas 26 años y casi cuatro de experiencia en una agencia aduanal, trabaja de lunes a viernes en el aeropuerto de Hermosillo, gestionando despachos de exportación hacia Estados Unidos. Su nombre digital es La Morra Aduanera.
Para ella, el punto de partida es claro: “somos muy pocas las mujeres” en el rubro aduanero. En el despacho aéreo donde opera, explica que son contadas las mujeres que participan directamente en las operaciones, y en su empresa es la única que acude de manera regular al despacho.
Esa realidad evidencia que la inclusión aún es un proceso en construcción en algunas áreas muy definidas dentro del comercio exterior mexicano.
La percepción de las mujeres en aduanas
El impacto de su presencia en redes sociales reveló una percepción arraigada. Cuando uno de sus primeros videos se volvió viral, los comentarios se concentraron en una pregunta recurrente: qué hacía una mujer tan joven trabajando en un entorno que muchos consideran “para hombres”. Esa reacción exhibe la brecha cultural que todavía atraviesa la industria.
Lejos de incomodarla, ese cuestionamiento se convirtió en una oportunidad para dialogar. Comenzó a responder dudas sobre qué estudiaba, cómo llegó al sector y qué implica trabajar en despacho aéreo. Las preguntas no provenían solo de hombres; muchas mujeres querían entender si ese camino era posible para ellas.
La exposición en redes le permitió visibilizar un rol que suele permanecer tras bambalinas. El despacho aduanero, la coordinación de exportaciones y la interacción con autoridades son tareas críticas para la cadena de suministro. Mostrar a una mujer ejecutándolas con solvencia contribuye a desmontar estereotipos sobre liderazgo técnico en comercio exterior.
Redes sociales como herramienta de influencia positiva
Su incursión digital fue accidental. Subió un video a TikTok con fotos y clips de sus despachos en el aeropuerto, incluso con errores de ortografía, sin mayor estrategia. Días después, descubrió que había alcanzado un millón de reproducciones. El interés no era superficial; giraba en torno a su trabajo y a su edad.
Ese punto marcó un giro. Entendió que la audiencia respondía cuando hablaba de aduanas y comercio exterior. Decidió profundizar en contenidos relacionados con su experiencia diaria. Con el tiempo, las visualizaciones se repitieron y comenzó a consolidar una comunidad interesada en la operación real del sector.
La etiqueta de influencer no le incomoda, pero la redefine. “Estoy muy feliz de tener presencia en redes sociales porque muchas veces los influencers -que así les llaman-… no aportan a la sociedad o algo inteligente”.
En su caso, afirma sentir orgullo cuando recibe mensajes que dicen “wow me inspiras” o “elegí la carrera de comercio por ti”. Para ella, esa respuesta implica una responsabilidad mayor que la simple popularidad.
De Aylín Rubí a 'La Morra Aduanera'
El crecimiento en redes también trajo retos. Surgieron cuentas falsas y apropiaciones de contenido. En ese proceso entendió la necesidad de construir una identidad clara. Así nació el nombre que hoy la identifica: La Morra Aduanera. “Morra” es una palabra común en Sonora y decidió apropiarse del término para darle fuerza a su marca.
El camino no fue lineal. Subió contenidos que no tuvieron impacto y enfrentó la incertidumbre de no saber qué funcionaría. La viralidad inicial pudo haber sido un golpe de suerte, pero la constancia y el enfoque en su experiencia profesional consolidaron su presencia.
La visibilidad digital abrió nuevas puertas. Universidades comenzaron a invitarla a compartir su experiencia, luego llegaron conferencias en diferentes ciudades del país y, más recientemente, cursos especializados. La exposición en redes se convirtió en plataforma de liderazgo profesional dentro del comercio exterior.
Inspirar desde la operación
Más allá de los números, el mayor impacto radica en la narrativa que construye. Cuando comparte su día a día en el aeropuerto, muestra una rutina técnica, exigente y estratégica. No se trata solo de un trabajo operativo; es un eslabón crítico en la cadena logística internacional.
Al visibilizar esa función, ofrece un referente tangible para mujeres jóvenes interesadas en logística y aduanas. La representación importa en sectores donde históricamente no abundan modelos femeninos en posiciones técnicas o de supervisión.
Su experiencia confirma que el liderazgo también puede ejercerse desde la exposición responsable. Las redes sociales, bien utilizadas, permiten amplificar historias que transforman percepciones y amplían horizontes profesionales.
Mujeres que abren camino a otras mujeres
En sectores tradicionalmente dominados por hombres, el avance femenino suele ser gradual. Cada mujer que alcanza un puesto estratégico abre una puerta simbólica para las siguientes. Cuando además comparte ese proceso públicamente, el efecto multiplicador se potencia.
La Morra Aduanera representa una nueva generación de profesionales del comercio exterior que combina operación técnica con comunicación digital. Su influencia no se basa en entretenimiento, sino en mostrar que la especialización en aduanas es una opción real y viable para mujeres jóvenes.
En un entorno donde la logística y el comercio exterior enfrentan retos regulatorios, tecnológicos y de talento, ampliar la base femenina en posiciones estratégicas no es solo un asunto de equidad. Es una decisión que fortalece la competitividad del sector.













