A principios de enero, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) publicó el World Economic Situation and Prospects (WESP) 2026, un informe que anticipa un crecimiento moderado, comercio fragmentado, presión financiera y riesgos geopolíticos persistentes para este año. Ante este panorama, que no luce muy positivo, ¿cómo podemos enfocar la planeación logística?
Lo primero que debemos saber es que no hay una respuesta universal, cada sector enfrenta desafíos específicos ante la volátil situación geopolítica, pero a lo largo de este artículo exploraremos el panorama económico y los insights del WESP para buscar caminos que mejoren el desempeño del sector.
Cabe mencionar que, sólo han pasado tres semanas desde la publicación de este reporte de la ONU, pero el mundo ya se ha enfrentado a una escalada de tensiones comerciales entre Estados Unidos y la Unión Europea por Groenlandia, con serias amenazas arancelarias y un replanteamiento de varios países europeos sobre el retiro de sus reservas en activos estadounidenses.
Asimismo, la situación política y social en EU se ha tornado compleja, alcanzando su punto más álgido en fechas recientes, ante la ofensiva antiinmigrante en Minneapolis, que ha derivado en detenciones arbitrarias y muertes de ciudadanos estadounidenses a manos de agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
Respecto de la economía, desde que asumió su segundo mandato como presidente, Donald Trump mantiene una tensa relación con la Reserva Federal (Fed), cuestionando su naturaleza como órgano independiente, presionando para bajar las tasas e incluso buscando un sucesor para el presidente de este organismo, Jerome Powell.
Trump también intenta destituir a la gobernadora de la Fed, Lisa Cook, quien ha llevado el caso a la Corte Suprema de Estados Unidos, en busca de mantener la independencia del organismo sobre importantes decisiones financieras del país. En este contexto, pese a la coacción del presidente de EU, el pasado miércoles 28 de enero, en su primera reunión del año, el Comité Federal de Mercado Abierto (FOMC) de la Fed decidió mantener la tasa de interés sin cambios, en un rango de 3.50 a 3.75%, lo cual ha hecho que las tasas se mantengan en otros Bancos Centrales, como el europeo o el de México.
De la expansión a la precisión, el nuevo rol de la planeación logística
Aunque la Fed logró contener las tasas y les dio un respiro a los mercados internacionales; a nivel global, crece la desconfianza en Estados Unidos ante la inestabilidad dentro del país, las amenazas arancelarias y sus recientes acciones expansionistas. Ante este panorama, las prospecciones de la ONU para la economía en 2026 anticipan un crecimiento mundial del 2.7%, una cifra por debajo de los niveles de 2025, que confirma un entorno “sin colapso”, pero también “sin aceleración”.
Para las cadenas de suministro y la logística, este punto medio es especialmente exigente porque los volúmenes no desaparecen; por lo cual, las empresas deberán ser estrictas con su planeación para mantener sus márgenes, pues ante la incertidumbre arancelaria, los errores serán muy costosos.
Además, al crecimiento moderado se suma un entorno de costos financieros elevados, presiones climáticas crecientes y una fragmentación geopolítica que altera rutas, flujos y tiempos. Estos factores en su conjunto transforman el papel de la planeación logística, que deja de ser una función táctica —orientada a ejecutar lo que demanda el negocio— para convertirse en un eje estratégico que define costos, niveles de servicio y resiliencia operativa.
En 2026, el margen para improvisar se reduce y planear mal puede resultar más costoso que ejecutar lento, porque los errores se traducen directamente en sobrecostos financieros, incumplimientos contractuales o pérdidas de continuidad operativa.

Inventarios: menos volumen, más inteligencia
Otro insight importante del WESP, es que la inversión global se mantendrá contenida y el capital más caro, especialmente en sectores intensivos en infraestructura y activos físicos, lo cual limita la posibilidad de absorber ineficiencias mediante inventarios elevados.
Para la logística, esto implica que:
- Hay menos espacio para inventarios inflados
- Mayor presión sobre la rotación
- Una necesidad de actualizar los inventarios de seguridad
Como podemos notar, en lugar de inventarios masivos, la planeación 2026 apunta a inventarios selectivos, diseñados con base en riesgo, criticidad y exposición a disrupciones. No todos los productos ni todas las rutas requieren el mismo nivel de protección.
Sin embargo, desde la perspectiva de las cadenas de suministro, esto exige:
- Segmentar inventarios por impacto operativo y financiero
- Fortalecer la coordinación entre compras, planeación y logística
- Utilizar datos para decidir qué sí conviene proteger y qué no, en función de escenarios realistas, no de proyecciones lineales
Rutas y redes: del “más barato” al “más confiable”
El reporte de la ONU también menciona una transformación estructural del comercio internacional, en donde se espera más regionalización, mayor fragmentación geopolítica y riesgos climáticos recurrentes.
Para la planeación logística, esto se traduce en replantear cómo se diseñan las redes de transporte, las cuales, por décadas, estuvieron optimizadas con base en los costos; aunque, la realidad actual exige migrar hacia la confiabilidad como parámetro clave:
- Rutas alternas dejan de ser planes de contingencia y se integran desde el diseño
- Se reduce la dependencia de trayectos únicos o nodos críticos
- Aumenta la relevancia del transporte terrestre y regional, especialmente en cadenas más cortas y cercanas al mercado final
Aquí vale la pena hacer un paréntesis, para abordar el caso específico de México, dado que, según el balance comercial del país en 2025, publicado hace unos días por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), las exportaciones mexicanas tuvieron un crecimiento anual de 7.6%, alcanzando un valor de 664,837 millones de dólares.
De ese total exportado, el 91.6% proviene de la manufactura; es decir, se trata de la actividad productiva que mayor valor aporta en términos de comercio internacional. Otro dato importante es que, más de la mitad de las exportaciones manufactureras se concentran en estados como Chihuahua, Coahuila, Nuevo León, Baja California y Guanajuato.
¿Por qué esta información es relevante? El reporte de la ONU confirma que el mundo se mueve hacia la regionalización y, desde hace unos años, México se menciona como el sitio idóneo para aprovechar el nearshoring en América del Norte, pero el WESP también destaca la importancia de la confiabilidad logística.
Entonces, las cifras de INEGI revelan que México tiene el potencial para aprovechar la ola de la relocalización manufacturera, pero, dado que la mayor actividad se concentra en el Norte y Bajío, el país debe reforzar la infraestructura ante desastres naturales, impulsar el desarrollo de rutas alternas y blindar la seguridad en el transporte de mercancías.

Contratos logísticos: flexibilidad como cláusula clave
El entorno que describe la ONU —tasas de interés elevadas, incertidumbre en volúmenes y mayor variabilidad en tiempos de tránsito— también impacta directamente en la forma en que se estructuran los contratos logísticos.
Los esquemas rígidos, diseñados bajo supuestos de crecimiento estable y flujos predecibles, pierden efectividad; en su lugar, la planeación 2026 exige contratos capaces de adaptarse a escenarios cambiantes.
Entre las cláusulas que ganan relevancia destacan:
- Ventanas flexibles de volumen
- Mecanismos de ajuste ante disrupciones climáticas o geopolíticas
- Revisiones periódicas de SLAs alineadas al contexto operativo real
Para las cadenas de suministro, esto implica alinear los contratos a escenarios y rangos, no a proyecciones únicas, y avanzar hacia un reparto más equilibrado de riesgos entre cargadores y operadores.
Tecnología y datos: planeación en tiempo real
El WESP reconoce que la IA y la digitalización pueden elevar la productividad, aunque de forma desigual entre países y sectores; en logística, ese impacto es más inmediato porque ataca ineficiencias estructurales en la planeación.
La planeación estática, basada en revisiones periódicas y datos históricos, ya no es suficiente. En 2026, se vuelve clave para:
- Visibilidad end-to-end de inventarios y flujos
- Simulación de escenarios ante cambios en demanda, costos o rutas
- Ajustes dinámicos de inventarios y redes de transporte
Para las cadenas de suministro, la tecnología habilita una planeación integrada entre demanda, abastecimiento y distribución, reduciendo silos y permitiendo decisiones más coherentes a lo largo de toda la red.
Quienes adopten tarde estas herramientas quedarán más expuestos a disrupciones, sobrecostos y pérdida de competitividad en un entorno que ofrece poco margen para el error.
Como hemos podido notar, ante el panorama económico mundial, los insights que ofrece el reporte de la ONU para 2026 apuntan a que, para el sector logístico, el movimiento de mercancías debe priorizar la precisión. Ante crecimiento moderado, costos financieros elevados y riesgos estructurales —geopolíticos, climáticos y operativos—, la planeación logística deja de ser un soporte operativo para convertirse en una palanca directa de competitividad.
En este contexto, las empresas que logren integrar inventarios más inteligentes, redes confiables, contratos más flexibles y decisiones basadas en datos, estarán mejor preparadas para convertir la incertidumbre en ventaja competitiva.
¿Quieres conocer con mayor profundidad el WESP? Te invitamos a leer: Prospecciones económicas ONU para 2026, ¿cómo impactarán al sector logístico?












