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Columna MIT: ¿Cómo se preparan las empresas manufactureras para enfrentar una recesión en América Latina?

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COLUMNA MIT

Contenido Exclusivo del Massachusetts Institute of Technology MIT-SCALE GCLOG para THE LOGISTICS WORLD

Las compañías tienden a olvidar los malos momentos y a asumir que es sencillo implementar planes estratégicos para incrementar sus ganancias. Sin embargo, las empresas manufactureras han enfrentado varias recesiones en el último siglo. Una recesión ocurre “cuando la economía sufre al menos dos trimestres consecutivos de crecimiento negativo en capital de mercado, producción, empleo, ingresos reales y ventas” (NBER, 2008). Estos eventos traen desafíos a las cadenas de suministro dada la oscilación de los precios, incertidumbre en la demanda, y la lucha por la supervivencia de las empresas.

Por ejemplo, países Latinoamericanos como Brasil y Argentina no estaban preparados para enfrentar la crisis económica del 2008. Ambos países fueron impactados por la reducción del capital privado en los mercados financieros y haber sufrido la crisis económica regional en 2016. Esto provocó una reducción masiva del producto interno bruto (PIB).

Nuestro propósito es comprender si las empresas están mejor preparadas para enfrentar una nueva crisis económica e identificar las mejores prácticas financieras y de cadena de suministro para que las empresas mejoren su desempeño durante estos tiempos.

Para obtener resultados más sólidos, se combinaron métodos cualitativos y cuantitativos para determinar cómo las empresas podrían estar mejor preparadas para las próximas recesiones. Se realizaron entrevistas a gerentes ejecutivos de la cadena de suministro de empresas de Brasil y Argentina. A fin de entender si las estrategias fueron acertadas, se analizaron las métricas financieras de estas empresas antes y después de los colapsos financieros, para deducir si aprendieron de recesiones anteriores y si están mejor preparadas para una nueva recesión.

Entendiendo el reto de la industria manufacturera

Para comprender la situación de las empresas, primero se analizaron las respuestas de las entrevistas recolectadas a 12 gerentes ejecutivos de distintas compañías. Luego, se examinaron aspectos financieros como ingresos, utilidades, apalancamiento, capital de trabajo, estructuras de costos variables, ingresos por empleado y días de ventas de 35 compañías en América Latina y El Caribe entre 2007 y 2017.

Durante las entrevistas, ejecutivos de sectores tales como petróleo y gas, minería, automotriz y maquinaria, compartieron su opinión sobre cuáles fueron las mejores prácticas que utilizaron antes y durante los colapsos económicos. El 80% de los entrevistados ha experimentado más de una crisis.

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Todos ellos han podido controlar los gastos, pero sólo el 60% cree que su empresa estaba mejor preparada para la recesión de 2016. Todos han pedido a sus proveedores que extiendan sus plazos de pago y, lamentablemente, todas las empresas han tenido que despedir empleados, mientras que la mitad de la muestra invirtió en fusiones y adquisiciones entre 2008 y 2016.

Para aportar claridad, para el informe de estados analizamos la variación de índices financieros en tres períodos diferentes:

  • Antes de cada crisis
  • Después de cada crisis,
  • Todo el período bajo análisis (es decir, 2007 y 2018).

Si la variación fue: igual o superior a + 50%, se clasificó como “más fuerte”; entre 0% y + 49%, como “ligeramente más débil” y por debajo del 0%, como “más débil”.

Los resultados muestran que la ganancia fue el criterio más afectado, seguido por el apalancamiento financiero y los días de ventas pendientes. Se observa que la recesión económica de 2008 afectó más a las empresas de la muestra, que en 2016. Sin embargo, esto no puede ser generalizado.

6 estrategias empresariales para hacer frente al Covid-19

Después del 2008, sólo el 20% de las empresas se clasifican como “significativamente mejores” (es decir, con mejoras superiores al 15%). Después de la segunda recesión en 2016, se observa un aumento del 6% de empresas a “significativamente mejor”. Entre 2007 y 2017, el 29% de las empresas muestran mejoras sustanciales. A pesar que el número de empresas con mejor desempeño ha aumentado a lo largo de los años, todavía hay un gran número de empresas (14%) que fueron “significativamente peores” (es decir, con desempeño por debajo del -15%) entre 2007 y 2017. Asimismo, hay 3% de las empresas sin cambios observables y otro 54% que requiere más investigación y análisis.

Las estrategias identificadas como mejores prácticas son:

  1. Focalizarse en la construcción de acuerdos y relaciones a largo plazo con proveedores y clientes
  2. Controlar riesgos, gastos y costos en la red de valor
  3. Desarrollar proveedores o generar proveedores alternativos
  4. Utilizar las cuentas por pagar y las cuentas por cobrar en beneficio de la empresa
  5. Invertir en fusiones y adquisiciones como también en tecnologías confiables
  6. Mantener un flujo de caja alto para respaldar los pagos. Estas prácticas permitirán mantener la liquidez, un apropiado balance financiero y evitar la quiebra.

¿Qué ocurre con la crisis por el Covid-19?

Hoy en día, el mundo probablemente se enfrenta a la peor recesión del siglo. Es muy pronto para averiguar cómo las empresas latinoamericanas enfrentarán este reto, pero es posible destacar algunos hechos. Argentina y otros países como Perú, entraron en estrictas cuarentenas a mediados de marzo. Estas decisiones interrumpieron repentinamente los canales de distribución tradicionales de varias industrias. Además, la combinación de sistemas de salud deficientes con la falta de conciencia o la necesidad de algunos estratos de la población de no acatar el confinamiento, aumentaron el número de infecciones. Esto hizo que las empresas no pudieran preparar una estrategia para superar un bloqueo de semejante magnitud e incrementar el daño sobre la economía, o crear canales alternativos.

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Por otro lado, Uruguay cerró fronteras, canceló todos los vuelos, cerró escuelas y pospuso eventos masivos; pero la economía y las industrias uruguayas siguieron funcionando. Con esto han logrado el menor número de personas infectadas y muertes por COVID-19 en América Latina y han creado procesos de coordinación para estar mejor preparados para la recesión que se avecina.

En Brasil, el gobierno nacional no declaró una situación de emergencia y no estableció los bloqueos y cuarentenas a tiempo. Por lo cual las exportaciones se vieron afectadas y algunas industrias de diferentes sectores decidieron cerrar, aumentando el desempleo y afectando drásticamente las cadenas de suministro de múltiples industrias y el consumo.

A pesar de los desafíos mencionados anteriormente, varias empresas pudieron desarrollar soluciones remotas para fortalecer las cadenas de suministro y mejorar la experiencia de compra de los consumidores finales. Estas empresas continúan creciendo exponencialmente, pero deberán prepararse para la Nueva Normalidad, con la necesidad de empujar a las nano y pequeñas empresas que atienden a segmentos más vulnerables de la población a una nueva era tecnológica, social y financiera. Las compañías tendrán que aprender de las experiencias aprendidas en estos seis meses, ser más proactivas y aprender esquemas preventivos ante la recesión.

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