La logística y la distribución han entrado en una etapa crítica de transformación estructural impulsada por dos fuerzas convergentes: la presión para reducir la huella ambiental y la necesidad de optimizar costos operativos en contextos macroeconómicos cada vez más volátiles.
En este escenario, la eficiencia energética se consolida como uno de los principales ejes estratégicos de innovación y competitividad para el sector en 2025.
A diferencia de enfoques reactivos o meramente normativos del pasado, hoy las empresas líderes en logística están incorporando criterios energéticos en el diseño mismo de sus operaciones, desde la selección de tecnologías hasta la arquitectura de sus redes de distribución.
Esto responde tanto a la urgencia climática como a un cambio estructural en los modelos de negocio logístico, que ahora deben ser más flexibles, resilientes y responsables con el entorno.
¿Qué significa eficiencia energética en logística?
La eficiencia energética en logística se refiere al uso óptimo de la energía en todas las etapas de la cadena de suministro: transporte, almacenamiento, distribución y última milla. Implica reducir el consumo energético por unidad de carga transportada, por operación de almacén o por pedido entregado, sin comprometer la calidad del servicio ni la velocidad de respuesta.
Este enfoque incluye la incorporación de tecnologías limpias, la automatización de procesos, el rediseño de rutas logísticas, el uso de energías renovables, la electrificación del transporte y la monitorización en tiempo real del consumo energético mediante sistemas IoT e inteligencia artificial.
Contexto regulatorio y compromiso climático para 2025
Los marcos regulatorios nacionales e internacionales están acelerando la transición energética en la industria. En México, la Estrategia Nacional de Movilidad Eléctrica y el Programa Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (PRONASE) han establecido metas claras de reducción de emisiones y consumo.
A nivel global, el Acuerdo de París y las metas de reducción de CO₂ impulsan la adopción de prácticas logísticas sostenibles. La Unión Europea, por ejemplo, exigirá a partir de 2025 reportes más estrictos de huella de carbono para empresas importadoras y exportadoras, afectando directamente a las cadenas logísticas latinoamericanas que operan en ese mercado.
Tecnologías emergentes que impulsan la eficiencia energética
La adopción de tecnologías emergentes es uno de los principales catalizadores para alcanzar mayores niveles de eficiencia energética en la cadena logística.
Desde la electrificación del transporte hasta la automatización de almacenes y el uso de inteligencia artificial, estas innovaciones están transformando la forma en que las empresas gestionan su consumo energético, reducen emisiones y mejoran su rentabilidad operativa.
Electrificación del transporte de carga
Los vehículos eléctricos de carga están ganando terreno, especialmente en rutas urbanas. Marcas como Volvo, BYD y Tesla ya ofrecen modelos de camiones eléctricos con autonomía suficiente para operaciones regionales.
Según la Agencia Internacional de Energía (IEA), para 2025 se espera que más del 10% de la flota urbana de reparto en América Latina sea eléctrica. Esto responde tanto a incentivos fiscales como a los menores costos operativos por kilómetro.
Hibridación e hidrógeno verde
En rutas de media y larga distancia, los camiones híbridos y las pruebas piloto con celdas de hidrógeno están marcando el rumbo. Empresas como DHL, Maersk y Femsa Logística ya integran estas tecnologías en sus operaciones regionales.
IoT y digitalización energética
El uso de sensores IoT para la gestión energética en almacenes, flotillas y centros de distribución permite identificar pérdidas, predecir mantenimiento y optimizar la demanda energética.
La integración de plataformas de gestión energética (EMS) con inteligencia artificial está permitiendo tomar decisiones automatizadas en tiempo real que reducen el consumo hasta en un 30%, según datos de McKinsey.
Almacenamiento eficiente: de pasivo a activo energético
Los centros de distribución están evolucionando hacia infraestructuras inteligentes, donde la eficiencia energética es parte del diseño.
Certificaciones LEED y EDGE: Los nuevos proyectos logísticos incorporan certificaciones como LEED o EDGE, que avalan eficiencia en iluminación, ventilación natural, aislamiento térmico, uso de energías renovables y gestión hídrica.
Paneles solares y microredes: Un número creciente de almacenes en México, Colombia y Brasil están implementando techos solares para autoconsumo. También se están desarrollando microredes que permiten operar de forma independiente de la red eléctrica, optimizando el uso de energía y reduciendo costos.


Última milla sostenible: innovación para reducir la huella energética
La última milla representa hasta el 50% de los costos logísticos y una proporción significativa del consumo energético total.
- Vehículos de bajas emisiones: En ciudades como Ciudad de México, Monterrey o Bogotá, se están implementando flotas de bicicletas eléctricas, scooters y vans eléctricas para el reparto urbano.
- Consolidación de entregas y lockers inteligentes: Reducir el número de viajes mediante la consolidación de pedidos o el uso de lockers inteligentes (como los de Amazon, Walmart o 99Minutos) permite disminuir el consumo energético por entrega.
Indicadores clave de eficiencia energética (KPI) en logística
Las empresas líderes están incorporando indicadores específicos para medir y gestionar su desempeño energético:
- kWh por tonelada-kilómetro transportada
- Índice de consumo energético por pedido entregado
- Reducción porcentual de emisiones de CO₂
- Factor de carga promedio de vehículos
- Consumo energético por m² en almacenes
Estos KPI permiten vincular el desempeño energético con la rentabilidad y mejorar la toma de decisiones operativas.
Casos de éxito en América Latina
Diversas empresas en América Latina están demostrando que la eficiencia energética no solo es viable, sino altamente rentable cuando se integra estratégicamente en las operaciones logísticas. Estos casos de éxito muestran cómo la innovación tecnológica, la inversión en infraestructura sostenible y la visión a largo plazo pueden generar impactos positivos tanto en el desempeño ambiental como en la competitividad del negocio.
- Grupo Bimbo: Implementó una de las flotas eléctricas más grandes de reparto urbano en Latinoamérica (más de 500 unidades) y desarrolló su propio modelo de vehículos eléctricos en alianza con Moldex. Esto ha reducido en más del 40% su consumo de diésel en ciertas rutas.
- Mercado Libre: Con su red de fulfillment centers y más de 1,000 vehículos eléctricos operando en la región, ha reducido en más del 30% la intensidad energética por paquete entregado. Además, emplea paneles solares en sus centros logísticos.
- FEMSA Logística: Incorpora prácticas de eficiencia energética desde el diseño de rutas optimizadas hasta el uso de vehículos híbridos y tecnologías de monitoreo continuo, logrando ahorros de hasta 15% en consumo energético anual.
Desafíos y barreras para 2025
Aunque el avance es notable, persisten retos importantes:
- Inversión inicial alta, muchas tecnologías eficientes requieren CAPEX significativo.
- Falta de infraestructura de carga eléctrica y suministro energético confiable.
- Escasa capacitación técnica en gestión energética logística.
- Marco regulatorio desigual en América Latina.
Superar estos desafíos requerirá colaboración público-privada, incentivos gubernamentales y financiamiento verde.
Oportunidades para la industria logística en México
México tiene una posición estratégica para liderar la transición energética en logística:
- Acceso a energías renovables competitivas (solar y eólica).
- Clústers logísticos en crecimiento (Bajío, Norte, CDMX).
- Nearshoring que exige cadenas de suministro resilientes y sostenibles.
Integrar la eficiencia energética como eje de la estrategia logística permitirá a las empresas mexicanas mejorar su competitividad, atraer inversión y cumplir con los estándares internacionales.
Hacia una logística energética inteligente en 2025
La eficiencia energética ya no es un lujo, sino una necesidad estratégica para el sector logístico. Las empresas que lideren esta transición lograrán ventajas competitivas claras: menores costos operativos, mejor reputación ambiental, cumplimiento normativo y resiliencia frente a las fluctuaciones energéticas.
De cara a 2025, la digitalización, la electrificación, el rediseño de infraestructuras y la adopción de indicadores energéticos permitirán construir una logística más inteligente, verde y rentable. Para los líderes del sector en México y América Latina, el momento de actuar es ahora.