Durante años, la sostenibilidad en logística fue una conversación que ocurría “puertas adentro”: optimización de rutas, reducción de emisiones o electrificación de flotas.
Sin embargo, el Estudio de Venta Online 2026 de la Asociación Mexicana de Venta Online (AMVO) apunta a un cambio relevante: el consumidor comienza a incorporar el impacto ambiental como un criterio en su decisión de compra, particularmente al momento de elegir cómo quiere recibir su pedido.
Este giro, aunque todavía en fase temprana, tiene implicaciones profundas. Por primera vez, la sostenibilidad deja de ser un atributo operativo o reputacional y empieza a formar parte de la experiencia de compra. Es decir, la logística verde deja de ser invisible y se vuelve una variable tangible en el checkout.
Del costo y la velocidad… al impacto ambiental
Históricamente, el ecommerce ha competido bajo dos grandes promesas: rapidez y bajo costo. El envío gratuito y las entregas cada vez más rápidas han sido los principales motores de conversión. No obstante, el estudio muestra que comienza a emerger una tercera variable: el impacto ambiental de la entrega.
Algunos consumidores ya están dispuestos a considerar alternativas más sostenibles, incluso si implican esperar más tiempo o modificar el punto de entrega.

Este cambio no sustituye a la conveniencia, pero sí introduce una nueva tensión en la operación logística: cómo equilibrar velocidad, costo y sostenibilidad sin deteriorar la experiencia del cliente.
Para las empresas, esto implica repensar su propuesta de valor. No basta con ofrecer envíos rápidos; ahora es necesario ofrecer opciones y explicar sus implicaciones.
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La sostenibilidad entra al diseño operativo de la última milla
La incorporación de la variable ambiental no puede resolverse únicamente en el discurso. Requiere cambios estructurales en la forma en que se diseñan y ejecutan las operaciones de última milla.
Entre las estrategias que comienzan a ganar relevancia destacan:
- la consolidación de pedidos, que reduce viajes individuales y mejora la eficiencia de rutas
- el uso de ventanas de entrega más amplias, que permite planificar recorridos con menor impacto
- el impulso a puntos de recolección, lockers y click & collect, que concentran entregas en ubicaciones estratégicas
- la adopción de flotas eléctricas o de bajas emisiones, especialmente en entornos urbanos
Estas iniciativas no solo reducen la huella ambiental, también pueden generar eficiencias operativas. Sin embargo, su implementación exige mayor sofisticación tecnológica, visibilidad de inventarios y capacidad de planificación dinámica.
El checkout como punto de decisión ambiental
Uno de los cambios más disruptivos es el rol que adquiere el checkout. Este momento, tradicionalmente enfocado en cerrar la transacción, se convierte ahora en un espacio donde el consumidor toma decisiones logísticas con implicaciones ambientales.
Ofrecer alternativas como entrega express, envío programado o recolección en punto físico no solo amplía la flexibilidad, sino que abre la puerta a comunicar el impacto de cada opción.
De esta forma, el usuario no solo elige cómo recibir su pedido, sino también qué tipo de huella logística está dispuesto a generar.

Este nivel de personalización implica un reto importante: las plataformas deben ser capaces de calcular, comparar y comunicar variables complejas en tiempo real, desde emisiones estimadas hasta eficiencia de rutas, sin friccionar la experiencia de compra.
De la eficiencia operativa a la transparencia logística
La sostenibilidad en ecommerce ya no se limita a hacer más eficiente la operación, sino a hacerla visible para el consumidor. Esto introduce una nueva capa de complejidad: la necesidad de traducir procesos logísticos en información clara, comprensible y relevante para el usuario final.
En este sentido, la transparencia se vuelve un diferenciador. Las empresas que logren comunicar de forma efectiva el impacto de sus opciones de entrega podrán no solo cumplir con expectativas ambientales, sino también generar confianza y lealtad.
Al mismo tiempo, esto obliga a las organizaciones a respaldar sus promesas con datos reales. La logística verde deja de ser un discurso aspiracional para convertirse en una capacidad medible y auditable.
De la presión regulatoria a la presión del mercado
Hasta hace poco, las iniciativas de sostenibilidad en logística estaban impulsadas principalmente por regulaciones, compromisos ESG o eficiencia de costos. El cambio que sugiere el estudio de la AMVO apunta hacia un nuevo detonador: la presión directa del consumidor.
Aunque todavía no es un comportamiento dominante, su crecimiento es significativo. A medida que más compradores valoren opciones sostenibles, las empresas que no puedan ofrecerlas podrían enfrentar una desventaja competitiva, especialmente en segmentos más jóvenes y digitalizados.
Esto marca el inicio de una transición: la sostenibilidad deja de ser opcional y comienza a perfilarse como un componente esperado de la experiencia de compra.

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La logística como decisión compartida
El ecommerce está entrando en una etapa donde la logística ya no se define exclusivamente desde el centro de distribución. Ahora, parte de esa decisión se traslada al consumidor, quien elige entre distintas alternativas según sus prioridades.
Este cambio redefine el rol de la última milla. Ya no se trata solo de mover productos del punto A al punto B, sino de diseñar sistemas capaces de adaptarse a decisiones individuales en tiempo real, incorporando variables operativas, económicas y ambientales.
En este nuevo escenario, la sostenibilidad no empieza en la flota ni en el almacén.
Empieza en un momento mucho más simple, pero determinante: cuando el consumidor elige cómo quiere recibir su compra.













