Durante los últimos años, el comercio electrónico de alimentos fue presentado como una de las grandes fronteras del crecimiento digital en América Latina.
La promesa era clara: eliminar intermediarios, digitalizar la relación con proveedores, optimizar inventarios y transformar la experiencia de compra a través de plataformas tecnológicas apoyadas en una logística altamente eficiente.
En ese contexto, Jüsto se posicionó como uno de los proyectos más ambiciosos del ecosistema mexicano: un supermercado 100 % digital, sin tiendas físicas, con centros de distribución propios y una propuesta que apostaba por productos frescos, proveedores locales y entregas programadas directamente al consumidor final.
Sin embargo, el cierre anunciado por la compañía en diciembre de 2025 y el posterior rescate para reactivar sus operaciones revelaron con crudeza los desafíos estructurales que enfrenta este modelo de negocio, particularmente cuando la escala, la rentabilidad y la logística deben convivir en un mercado altamente competitivo, dominado por gigantes omnicanal con infraestructura consolidada.
Más allá del impacto mediático del anuncio, el caso de Jüsto expuso vulnerabilidades profundas en la gestión de la cadena de suministro, especialmente en la relación con proveedores, los flujos de pago y la comunicación operativa en escenarios de crisis.
Para la industria logística, lo ocurrido con Jüsto no puede analizarse únicamente como el fracaso —o la pausa— de una startup tecnológica.
Se trata de un caso de estudio sobre cómo las decisiones financieras y estratégicas impactan directamente a la red de abastecimiento, desde productores y pymes hasta operadores logísticos y equipos de última milla.
El anuncio de cierre no solo implicó la suspensión del servicio al consumidor, sino también acusaciones de adeudos a proveedores, interrupción de pagos y ausencia de comunicación, elementos que generan efectos en cascada dentro de un ecosistema que depende de certidumbre operativa para funcionar.
El posterior rescate de la compañía por parte de un nuevo grupo inversionista abrió un segundo capítulo igual de relevante: ¿es posible relanzar un supermercado digital sin reconstruir primero la confianza de su cadena de suministro? ¿Qué ajustes logísticos, financieros y operativos son indispensables para evitar repetir los errores que llevaron al cierre?

Y, más aún, ¿qué lecciones deja este episodio para otras plataformas de ecommerce, operadores logísticos y proveedores que participan en modelos digitales de distribución de alimentos?
El impacto operativo y financiero del cierre
La decisión de Jüsto de dejar de operar respondía, según la empresa, a factores financieros, operativos y estratégicos que hicieron insostenible su modelo de negocio en México.
Sin embargo, el anuncio y la forma en que se ejecutó la salida del mercado dejaron huellas más profundas que el simple cierre de una startup: más del 85 % de los proveedores locales —principalmente pymes— quedaron con facturas sin pagar y sin comunicación clara por parte de la compañía.
Empresas distribuidoras de mariscos frescos, fabricantes de pasta fresca, de productos de limpieza e higiene, así como de higiene femenina reportaron que no recibieron ningún aviso previo sobre la terminación de operaciones ni sobre la falta de pago de facturas pendientes, y se enteraron del cierre por la publicación en el sitio web y redes sociales de Jüsto el mismo día que cesó actividades.
Los proveedores señalaron que, en muchos casos, la relación comercial había sido estable y puntual en pagos hasta antes del cierre, lo que agrava la percepción de incumplimiento y falta de ética empresarial.
Algunos ya dan por perdidos los pagos adeudados, mientras enfrentan la imposibilidad de comunicarse con representantes de la empresa, cuyos canales han permanecido inactivos desde el anuncio.
Efectos en la cadena de suministro y relaciones comerciales
El impago a proveedores no solo constituye un problema financiero para las empresas locales, sino también una señal de alerta para la gestión de cadenas de suministro en modelos de retail digital.
En ecosistemas logísticos complejos donde los inventarios, entregas y flujos de efectivo deben sincronizarse con precisión, la falta de pago y comunicación puede generar efectos dominó en pymes que dependen de esos ingresos para sostener su operación y capacidad productiva.
Especialistas señalan que este tipo de eventos expone riesgos sistémicos más amplios dentro del ecosistema emprendedor y de comercio electrónico: si los participantes de la cadena no tienen garantías mínimas de flujo de pagos y comunicación transparente, la confianza en modelos digitales y su integración con redes de proveedores locales se deteriora, lo que podría inhibir futuras colaboraciones entre plataformas y productores mexicanos.
Rescate y nueva estrategia bajo Grupo OMNi
En un giro inesperado, apenas un mes después del cierre, Grupo OMNi compró Jüsto USA, el holding que controlaba la operación de la plataforma, con un plan de inyección de hasta 100 millones de dólares para reactivar el supermercado digital y retomar operaciones en México.
La empresa anunció que revisará las relaciones comerciales con proveedores y colaboradores para retomar la operación de manera ordenada y garantizar la continuidad del servicio.
Este movimiento incluye además la reactivación de más de 500 colaboradores de Jüsto, lo que sugiere una estrategia de reorganización logística y de capital humano con miras a reconstruir la propuesta de valor de la empresa bajo un nuevo liderazgo.
Lecciones para la logística y el retail digital
El caso de Jüsto ofrece varias lecciones clave para el sector:
- Cadenas de suministro resilientes: La salud de un modelo digital depende tanto de la eficiencia interna como de la solidez de las relaciones con proveedores y la gestión financiera responsable.
- Transparencia operativa: La comunicación clara y oportuna con proveedores y colaboradores es crítica durante transiciones operativas, especialmente en situaciones de cierre o reestructuración.
- Gestión de riesgo comercial: Los contratos y acuerdos con terceros deben contemplar cláusulas que protejan a ambos lados ante discontinuidades, particularmente cuando se trabaja en sectores de bajo margen como el retail de alimentos.
- Confianza del ecosistema: Eventos como este pueden tener efectos colaterales en la confianza general de pymes para integrarse a plataformas tecnológicas de distribución si no perciben salvaguardas adecuadas.

A medida que Jüsto se prepara para reiniciar operaciones bajo nueva administración, el reto será recuperar credibilidad no solo con los consumidores finales, sino también con la red de proveedores que formaron parte de su ecosistema, y que reflejan una parte esencial de la infraestructura logística que sostiene el retail digital en México.












