En 2026, la gestión de datos e IA se perfila como la ventaja competitiva que definirá a las empresas capaces de sostener rentabilidad en un entorno de consumo cambiante, presión de costos y cadenas de suministro cada vez más complejas.
Más que una tendencia tecnológica, la convergencia entre información de calidad e inteligencia artificial se está convirtiendo en un habilitador estratégico para optimizar costos, anticipar la demanda y elevar la eficiencia operativa a escala.
Un análisis conjunto de NielsenIQ (NIQ) y Mint.AI advierte que entender al consumidor y optimizar la asignación de recursos ya no es una ventaja táctica, sino una condición de liderazgo empresarial.
El costo oculto de decidir mal
A escala global, cerca de un billón de dólares se destina cada año a publicidad y activación comercial; sin embargo, el análisis revela que 40% de ese gasto se desperdicia por mala asignación presupuestal y baja calidad de datos.
Para las áreas de logística, planeación y operaciones, esta ineficiencia se traduce en pronósticos erróneos, sobreinventarios, quiebres de stock y decisiones reactivas.
El problema no es la falta de inversión, sino la ausencia de integración y gobernanza de la información, un reto que se replica en cadenas de suministro cada vez más complejas.

Un consumidor distinto exige otra planeación
Por otro lado, el reporte subraya que el hogar mexicano atraviesa una transformación estructural porque ahora es más pequeño, más longevo y más selectivo en su gasto.
La reducción del tamaño promedio del hogar y el aumento en la edad del jefe de familia están reorientando el consumo hacia salud, cuidado personal y productos funcionales, incluso cuando los precios crecen por encima de la inflación. Este cambio impacta directamente la planeación logística y comercial.
Categorías como “higiene y belleza” muestran resiliencia, mientras otras caen en volumen, obligando a revisar portafolios, rutas, inventarios y niveles de servicio con mayor precisión.
IA, de la promesa a la eficiencia medible
Desde la perspectiva tecnológica, el análisis advierte que adoptar IA ya no es opcional. Más de la mitad de las organizaciones a nivel global la están desplegando a escala, y aquellas que lo hacen reportan reducciones de hasta 30% en horas operativas mensuales, así como ahorros relevantes en costos indirectos, desarrollo de productos y gestión de riesgos.
Para logística y supply chain, esto significa automatizar procesos intensivos en datos —como planeación de demanda, asignación de recursos y evaluación de proveedores— con sistemas que aprenden del contexto y no solo ejecutan reglas rígidas.
No obstante, el informe también reporta otro hallazgo crítico: la brecha entre adopción formal y uso real de IA. Aunque solo una parte de las empresas ha contratado soluciones corporativas, la mayoría de los empleados ya utiliza herramientas de IA generativa en su trabajo diario, generando riesgos de privacidad, cumplimiento y control de la información.
En este entorno, las organizaciones que integren IA con gobernanza desde el diseño —en lugar de soluciones aisladas— estarán mejor preparadas para escalar sin perder control operativo.

Claves para liderar en 2026
El mensaje central del análisis es que el liderazgo empresarial en 2026 no dependerá únicamente de adoptar nuevas tecnologías, sino de convertir datos confiables e inteligencia artificial en decisiones operativas superiores.
1). Entender al consumidor en un entorno demográfico y económico cambiante. Los cambios en tamaño de los hogares, envejecimiento de la población, mayor sensibilidad al precio y reconfiguración de prioridades de gasto están alterando la estructura de la demanda.
Para las empresas, esto implica fortalecer sus capacidades de analítica para detectar microtendencias, anticipar sustituciones entre categorías y ajustar portafolios, precios e inventarios con mayor precisión.
2). Integrar datos e IA para reducir desperdicios y mejorar la asignación de recursos. La falta de integración entre sistemas comerciales, financieros y operativos sigue generando sobrecostos, inventarios mal posicionados y campañas con bajo retorno.
La convergencia de datos e IA permite optimizar desde la planeación de la demanda y la asignación de inventarios hasta la inversión en marketing y el uso de capacidad logística, reduciendo horas operativas y costos indirectos.
3). Pasar de pilotos a casos de negocio con impacto directo en costos y eficiencia. El reto ya no es experimentar con IA, sino desplegarla en procesos críticos como planeación, compras, gestión de proveedores, transporte y almacenamiento.
Las organizaciones que logren escalar estos casos de uso con métricas claras de ROI serán las que capturen beneficios tangibles en márgenes, niveles de servicio y velocidad de respuesta al mercado.












