Días atrás, el fabricante chino de juguetes coleccionables Pop Mart anunció la apertura de plantas de producción en México, Camboya e Indonesia, con el objetivo de ampliar su red de suministro global y atender una demanda que se disparó tras el éxito mundial, en 2025, de Labubu, un muñeco de dientes prominentes que impulsó la demanda de los llamados blind-box o cajas sorpresa desde Asia hasta Estados Unidos, llevando a la compañía a incrementar su producción mensual de peluches a unos 30 millones de unidades, más de diez veces el volumen de 2024.
Pop Mart está entrando con fuerza en el mercado estadounidense, con el objetivo de añadir decenas de tiendas este año a las 60 que ya tiene. “Se trata de un movimiento estratégico para ampliar y reforzar nuestra cadena de suministro con el fin de mejorar la resistencia, la eficiencia y el servicio a nuestros clientes”, declaró la compañía en un comunicado el pasado 6 de enero.
La decisión de Pop Mart no es un caso aislado, sino parte de una corriente de nearshoring o relocalización cercana que atrae a fabricantes de juguetes a México. El país se ha consolidado como el cuarto productor mundial de juguetes y se espera que su industria crezca a un ritmo del 5.69% anual entre 2023 y 2027, precisamente gracias a este fenómeno. Casi el 85% de las exportaciones mexicanas de juguetes se destinan a Estados Unidos y Canadá, de acuerdo con NYCE México, firma especializada con el cumplimiento de las normativas técnicas y de seguridad de esos mercados.
México, punto de lanzamiento
Anteriormente, todas las bases de producción de la empresa se concentraban en China y Vietnam. No obstante, Pop Mart, que no opera fábricas propias, sino que trabaja con socios locales, confirmó que su centro de fabricación en México ya inició operaciones, un movimiento estratégico que acerca su producción al crucial mercado norteamericano y se enmarca en una tendencia mayor de relocalización de cadenas de suministro que está redibujando el mapa manufacturero global.
Grandes actores globales ya han dado pasos similares. En 2022, la estadounidense Mattel anunció una inversión de alrededor de 1,000 millones de pesos (unos 50 millones de dólares) para expandir su planta en Monterrey, Nuevo León, convirtiéndola en su fábrica más grande a nivel mundial, por encima de sus centros en China, Vietnam y Malasia. Gabriel Galván, director gerente de Mattel para América Latina, explicó entonces la lógica en una entrevista con Reuters: “Poder tener el producto cerca de tu consumidor y no tener que transportarlo desde Asia va a ser más rentable y competitivo cuando se tienen en cuenta los costos”.
Agregó que la proximidad de la planta a su centro de distribución en Dallas-Fort Worth permite entregas en 24 horas, “lo que para nosotros es realmente conveniente”. Lego también ha realizado una fuerte apuesta, invirtiendo 507 millones de dólares para expandir su propia planta en Nuevo León y convertirla en la más grande de la firma.
Para las empresas logísticas y de cadena de suministro que operan en la región, esta tendencia representa una oportunidad sustancial. México concentra el 72% de los proyectos de nearshoring en América Latina, atrayendo inversiones que superan los 13,000 millones de dólares solo en el último año. Sus ventajas son multifacéticas: proximidad geográfica al mayor consumidor del mundo, costos laborales competitivos (con diferenciales salariales que pueden llegar al 80% frente a Estados Unidos), una red de 14 tratados comerciales con 50 países y los beneficios arancelarios del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (TMEC), advertía Antonio Tejedo, vicepresidente de Relaciones con Inversores de Traxión en una entrevista el año pasado.
Un análisis del Reshoring Institute señala que, para productos con alto contenido de mano de obra, México se presenta como una opción “convincente y rentable”.
Velocidad de respuesta al mercado
La llegada de Pop Mart refuerza esta dinámica y subraya la evolución del nearshoring hacia una fase más madura, a la que algunos analistas ya se refieren como “Nearshoring 2.0”. Este nuevo estadio se caracteriza por inversiones no sólo en manufactura, sino también en tecnología, automatización y soluciones logísticas integradas de extremo a extremo para cruzar la frontera de manera más fluida. Tejedo señala que la logística será la “columna vertebral” de esta integración regional y la gran beneficiada del fenómeno.
En resumen, la apertura de la planta de Pop Mart en México es un síntoma claro de una transformación estructural. Lejos de ser una estrategia defensiva ante tensiones comerciales, el nearshoring en la industria del juguete se consolida como una apuesta ofensiva por la eficiencia, la resiliencia y la velocidad de respuesta al mercado.
Para los proveedores de servicios logísticos, de transporte, almacenamiento y cumplimiento normativo en México, este movimiento reitera que el país se ha convertido en un nodo estratégico insustituible para la supply chain norteamericana. La jugada de Pop Mart no hace más que confirmar que, en el tablero global de la fabricación de juguetes, México ha pasado de ser una pieza más a ser una casilla ganadora.












