Este 2026, los reflectores están puestos sobre la revisión del T-MEC, el convenio comercial más importante del país, que regula nuestro intercambio con Estados Unidos y Canadá; sin embargo, en febrero se actualiza otro pacto que también será de gran relevancia para la economía nacional: El Acuerdo Global Modernizado, anteriormente conocido como Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM).
Cabe señalar que esta relación se formalizó con el Acuerdo de Asociación Económica, Concertación Política y Cooperación, firmado el 8 de diciembre de 1997, el cual entró en vigor el 1 de julio de 2000; esta alianza pionera, fue el primer tratado de libre comercio entre un país de América Latina y el continente europeo.
Este pacto, publicado el 26 de junio de 2000 en el Diario Oficial de la Federación (DOF), estaba cimentado en tres principales pilares:
- Asociación Económica: Liberalización progresiva del comercio de bienes y servicios.
- Concertación Política: Institucionalización de un diálogo político sobre temas de interés común.
- Cooperación: Fomento de la colaboración en áreas como ciencia, tecnología, educación y medio ambiente.
A 25 años de su implementación, el comercio bilateral entre México y la Unión Europea se multiplicó por cinco, pasando de 18,000 millones de dólares (mdd) a 90,000 mdd. De acuerdo con informes del Instituto Mexicano para la Competitividad (IMCO), en 2024, la UE fue el tercer socio comercial del país, representando 7% del comercio total.
Otro dato importante, es que más de la mitad del intercambio entre México y la Unión Europea se concentra en Alemania, España e Italia, con una fuerte integración en sectores como el automotriz, farmacéutico, maquinaria y servicios financieros.
¿Cuál es el contexto global en el que se firmará el acuerdo?
Los cambios arancelarios impulsados por Estados Unidos en 2025, bajo la administración de Donald Trump, han generado una reconfiguración caótica del comercio mundial, caracterizada por una alta volatilidad y el uso de los aranceles como arma de negociación política.
Aunque la llamada guerra comercial de EU se había dirigido principalmente a China, el pasado 2 de abril, nuestro vecino del norte impuso un arancel universal mínimo del 10% a todas las importaciones, pero la cifra fue cambiando a lo largo de los meses elevando la tasa arancelaria promedio al 14.4%, considerado el nivel más alto desde la Segunda Guerra Mundial.
El mayor golpe económico lo han recibido los países que no cuentan con un tratado comercial con Estados Unidos; sin embargo, las fluctuaciones han tenido efectos en el comercio mundial, incrementando costos operativos, generando incertidumbre en el transporte marítimo y aéreo, reconfigurando cadenas logísticas y mermando al sector tecnológico con restricciones a los semiconductores.
¿Qué importancia económica tiene EU para la Unión Europea y México?
Datos del Consejo de la Unión Europea, señalan que, en 2024, el comercio de mercancías con EU alcanzó un valor de 867,000 millones de euros. Las importaciones de productos estadounidenses por parte de la UE llegaron a los 334,000 millones de euros y las exportaciones (de la UE a Estados Unidos) alcanzaron los 532,300 millones de euros.
El año pasado, los principales destinos de las mercancías de la Unión Europea fueron Estados Unidos (representando el 20.6% de las exportaciones extracomunitarias de la UE), Reino Unido (13.2%), China (8.3%), Suiza (7.5%) y Turquía (4.3%), según Eurostat.
Por otro lado, en 2024, las exportaciones de Estados Unidos —reportadas por el U.S. Bureau of Economic Analysis (BEA)— estuvieron dirigidas, principalmente, a México (16.5%), Canadá (16.4%), China (6.8%), Países Bajos (4.3%) y Alemania (3.9%). Sin embargo, tomando en cuenta a la Unión Europea como bloque (y no a los 27 estados miembros de manera individual) la suma de las exportaciones estadounidenses alcanza 17.7%, siendo estos sus principales compradores:
- Países Bajos (4.3%)
- Alemania (3.9%)
- Francia (2.2%)
- Bélgica (2.18%)
- Italia (1.65%)
Con relación a las importaciones de Estados Unidos, las mercancías que compran llegan de México (15.2%), China (13.8%), Canadá (12.6%), Vietnam (4.4%) y Alemania (3.1%). Pero si tomamos en cuenta a la Unión Europea como bloque, las compras de EU suman 18.1%, las cuales provienen sobre todo de:
- Alemania (4.9%)
- Irlanda (3.1%)
- Italia (2.3%)
- Francia (1.8%)
- Países Bajos (1.0%)
No obstante que, tanto México como la Unión Europea se encuentran entre los principales socios comerciales de Estados Unidos, ambos presentan un déficit comercial que Donald Trump ha señalado en reiteradas ocasiones. Según cifras del BEA, en 2024, el de EU con nuestro país ascendió a 166,000 millones de dólares y con la UE a 235,000 millones de dólares.

¿Cómo han impactado los aranceles a la Unión Europea y a México?
El arancel del 10% que EU anunció el 2 de abril para todas las importaciones, se elevó a 20% para la Unión Europea. Tras varias negociaciones, el 27 de julio, el presidente Trump y Ursula von der Leyen, presidenta de la Comisión Europea, firmaron un acuerdo que fijó los aranceles en 15% para productos europeos e incluyó 750,000 millones de dólares en compras energéticas estadounidenses y 600,000 millones en inversiones adicionales de la UE.
La tasa del 15% se estableció como la referencia para los socios “aliados” y la tensión culminó en un “alivio relativo” para la Unión Europea, que interpretó esta baja como una “ventaja relativa” frente a otros bloques más castigados. Además, le permitió revisar al alza su pronóstico de crecimiento económico para 2025, situándolo en 1.4%.
A pesar de la reducción, analistas como José Juan Ruiz, presidente del Real Instituto Elcano, señalan que la negociación fue una victoria táctica indiscutible para Trump, pero sienta un desastroso precedente estratégico para la Unión Europea porque el haber cedido tanto no puso fin a las hostilidades y sí legitima futuras demandas aún más extremas por parte de EU.
¿Más extremas? Sí, para fijar el arancel en 15% y proteger sus industrias más lucrativas como la química o la automotriz, la Unión Europea no sólo se comprometió a mayores inversiones y compras de energéticos en EU, también le dio un acceso preferente a los alimentos agrícolas estadounidenses.
El acuerdo contempla cuotas específicas y reducción de aranceles ad valorem, aunque se mantienen cargos por volumen; por ejemplo, en el sector lácteo, EU puede vender hasta 10,000 toneladas sin impuestos, lo cual representa un duro golpe para la industria europea —que en 2024 lideró las exportaciones mundiales de queso, leche y crema— porque ahora tendrá un menor acceso al mercado estadounidense (al que se dirigieron la mayoría de sus exportaciones lácteas) que elevará el arancel en 15% y en sus propias fronteras se abrirá a una mayor competencia con productos de EU más baratos.
Por otro lado, para México, los aranceles han funcionado principalmente como un mecanismo de presión política y un freno a la inversión debido a la incertidumbre:
Uso Político (Migración). Estados Unidos utilizó la amenaza arancelaria para obligar a México a endurecer el control sobre su frontera, demostrando el uso de estos impuestos como herramienta para obtener réditos políticos ajenos al comercio.
Freno Económico. La falta de certeza generada por esta postura proteccionista provocó una desaceleración económica en 2025. Se estima que el crecimiento del PIB de México será bajo (entre 0.7% y 1.3%), debido a que la incertidumbre ha frenado la inversión fija bruta y ha moderado el consumo.
Dependencia y Resiliencia. A pesar de las amenazas, las exportaciones hacia EU siguen siendo el principal soporte de la economía mexicana. No obstante, funcionarios mexicanos han señalado que EU no impondría aranceles a la "mayoría" de los productos (probablemente tras las negociaciones políticas), pero la incertidumbre reina con relación al T-MEC que se revisará este año.
Ante este volátil panorama, tanto México como la Unión Europea —cuyo comercio es ampliamente dependiente de las compras y ventas a Estados Unidos—, se han visto impulsados a buscar una pronta diversificación de sus mercados. En este sentido, el Acuerdo Global Modernizado, que se firmará en México el próximo mes de febrero, representa una oportunidad para minimizar el impacto de los aranceles estadounidenses.
¿Cuáles son las diferencias entre el TLCUEM y el Acuerdo Global Modernizado?
La modernización del Tratado de Libre Comercio entre México y la Unión Europea (TLCUEM) hacia el Acuerdo Global Modernizado introduce cambios profundos respecto al tratado original de 2000, ampliando su alcance en comercio, inversión, nuevas disciplinas regulatorias y estructura legal.
1). Comercio de bienes. El tratado de 2000 liberalizó principalmente productos industriales y mantuvo cuotas y excepciones agrícolas. La versión 2026 elimina estas restricciones: 86% de los bienes agropecuarios quedarán libres de arancel de inmediato y otro 10% en siete años, beneficiando a sectores como aguacate, carne y procesados.
2). Comercio digital y servicios. El acuerdo original no contemplaba comercio electrónico. El nuevo incluye un capítulo completo sobre comercio digital, protección de datos y telecomunicaciones modernas, facilitando la exportación de servicios y el uso de plataformas digitales.
3). Inversión y energía. En 2000 se garantizaban pagos y transferencias, pero sin abrir sectores estratégicos. El acuerdo modernizado incorpora un sistema de tribunales de inversión más robusto y genera debate por el posible “blindaje” a inversiones europeas en energía y renovables.

4). Propiedad intelectual e indicaciones geográficas. La protección se amplía significativamente. El nuevo acuerdo reconoce y protege indicaciones geográficas mexicanas —como vainilla de Papantla, mango ataúlfo y arroz de Morelos— fortaleciendo su valor en Europa.
5). Compras públicas. Lo que antes se limitaba al nivel federal ahora se amplía a gobiernos estatales y municipales, permitiendo a proveedores de ambos lados acceder a licitaciones con mayores estándares de transparencia.
6). Nuevas disciplinas. Por primera vez se integran capítulos sobre sostenibilidad, cumplimiento ambiental y laboral, PyMEs y anticorrupción, alineando el acuerdo con estándares globales actuales.
7. Estructura legal. En 2000 se firmó un solo instrumento, para 2026, el acuerdo se divide en dos:
Acuerdo Global Modernizado. Este documento concentra todo el pilar político, de cooperación, gobernanza, sostenibilidad, derechos laborales, diálogo institucional y coordinación en política exterior entre México y la Unión Europea.
Incluye:
- Mecanismos de diálogo político de alto nivel
- Cooperación en ciencia, tecnología, educación y cultura
- Compromisos ambientales y laborales
- Cooperación en anticorrupción
- Capítulos sobre igualdad de género
- Gobernanza técnica del tratado (consejos, comités, paneles, revisiones)
Toda vez que aborda competencias mixtas (no solo comerciales), requiere la ratificación del Parlamento Europeo y de los 27 parlamentos nacionales de los Estados miembro; este proceso puede ser largo, en la UE, acuerdos similares han tomado entre 2 y 5 años. Por ello, se creó un segundo instrumento.
Acuerdo Interino sobre Comercio. Este documento funciona como un acuerdo espejo que incluye únicamente los componentes comerciales cuya competencia recae exclusivamente en la Unión Europea, tales como:
- Liberalización arancelaria
- Acceso a bienes y servicios
- Reglas de origen
- Comercio digital
- Propiedad intelectual
- Reglas sanitarias y fitosanitarias
- Competencia
- PyMEs
- Compras públicas
- Protección a inversiones (en la parte estrictamente comercial)
Al ser competencia exclusiva de la UE, solo necesita aprobación del Parlamento Europeo, no de los parlamentos nacionales, lo cual permite que la parte comercial entre en vigor casi de inmediato, apenas concluya la revisión jurídica y se firme en 2026.

¿Por qué es importante esta división? Sin esta estructura dual, México tendría que esperar años para que el nuevo tratado reemplazara al TLCUEM actual. En cambio:
- Los beneficios comerciales (aranceles, servicios, compras públicas, IGs, digital, PyMEs) podrán activarse rápidamente.
- La certidumbre jurídica para inversión, reglas digitales y apertura agrícola podrían aplicarse desde 2026.
- La parte política, de cooperación e institucional podrá avanzar en un calendario separado, sin frenar lo comercial.
Esto significa que México y la UE podrán comenzar a operar bajo el nuevo marco económico sin quedar atrapados en los tiempos legislativos europeos, asegurando que las oportunidades de diversificación y reducción de riesgos se activen en el corto plazo.
¿Qué beneficios se esperan para la UE y para México?
Los beneficios del Acuerdo Global Modernizado se prospectan de manera distinta para cada una de las partes:
Unión Europea. Para el bloque europeo, este acuerdo representa asegurar sus inversiones y ampliar su acceso a mercados previamente restringidos en la segunda economía más grande de América Latina:
- Acceso ampliado a compras públicas: Las empresas europeas podrán participar en licitaciones federales, estatales y municipales en México bajo reglas de transparencia y previsibilidad, abriendo un mercado antes restringido.
- Mayor seguridad jurídica para inversiones: Como segundo mayor inversionista en México (277,000 millones de dólares acumulados), la UE obtiene mecanismos reforzados de protección para más de 11,000 empresas europeas instaladas en el país.
- Protección de indicaciones geográficas: Se reconocen más de 350 productos europeos (vinos, quesos, embutidos), blindándolos contra imitaciones.
- Apertura agroalimentaria: Se eliminan aranceles para exportaciones europeas como quesos, vinos, leche en polvo y aceite de oliva.
- Diversificación de cadenas de suministro: El acuerdo facilita que industrias europeas utilicen a México como socio confiable en el reacomodo global de manufactura (nearshoring).

México. El acuerdo es una herramienta estratégica de defensa comercial y modernización económica:
- Liberalización agropecuaria sin precedentes: 86% del sector agrícola quedará libre de aranceles de inmediato y otro 10% en siete años, impulsando exportaciones de aguacate, berries, carne, miel y procesados.
- Diversificación comercial frente a EU: El acuerdo funciona como un mecanismo de blindaje ante medidas proteccionistas estadounidenses. Se prevé un aumento del 10–15% en exportaciones mexicanas hacia la Unión Europea.
- Protección de productos emblemáticos: La UE reconocerá indicaciones geográficas mexicanas como vainilla de Papantla, mango ataúlfo, arroz de Morelos, café y tequila.
- Salto digital y de servicios: Por primera vez, se incluyen capítulos sobre comercio digital y servicios que facilitan exportar servicios tecnológicos y financieros al mercado europeo.
- Impulso a PyMEs: Se introduce un capítulo para apoyar la integración de PyMEs mexicanas a cadenas transatlánticas, reduciendo la concentración del comercio en grandes corporativos.
El acuerdo actualiza disciplinas regulatorias clave como sostenibilidad, ASG, derechos laborales, cambio climático y anticorrupción, que modernizan el marco institucional bilateral y alinean la relación comercial con los estándares globales del siglo XXI.
¿Cuáles son las limitaciones del Acuerdo Global Modernizado?
Las críticas hacia el Acuerdo Global Modernizado, así como las evaluaciones de su versión anterior (TLCUEM) provienen tanto de organizaciones civiles como de análisis académicos y políticos. Estos cuestionamientos se centran en el impacto social, la soberanía energética y las limitaciones estructurales de la economía mexicana.
1). Críticas sociales y de organizaciones civiles. Han expresado su oposición a la ratificación del tratado modernizado, argumentando que profundiza aspectos negativos del acuerdo original. Han señalado cinco puntos críticos principales:
- Protección a corporaciones extranjeras por encima de objetivos climáticos, comunitarios y ambientales.
- Riesgo de violaciones de derechos humanos, sin mecanismos suficientes para sancionar a empresas.
- Ausencia de avances significativos en igualdad de género.
- Afectación a la agricultura campesina, lo que comprometería la soberanía alimentaria.
- Amenazas a servicios públicos, que podrían abrirse a corporaciones europeas en detrimento de su función social.
2). Controversia por el sector energético. Este es uno de los puntos más polémicos:
- El acuerdo es acusado de “blindar” la privatización impulsada en 2013, restringiendo la capacidad del Estado para modificar su política energética.
- Un texto publicado en el Latin American Center of European Studies (LACES), bajo su portal Euro Latin Studies, firmado por Manuel Becerra Ramírez, investigador del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, señala que el acuerdo favorece a empresas europeas (Iberdrola, Naturgy, Enel, Engie) y legitima proyectos que pueden generar: privatización de tierras comunales, conflictos con comunidades, impactos ambientales y prácticas corruptas.
- Para algunos sectores, el acuerdo limitaría la recuperación de la rectoría estatal sobre energía.
3). Limitaciones económicas y estructurales. Análisis académicos y económicos cuestionan la capacidad del tratado para detonar desarrollo interno:
- El modelo exportador no ha generado encadenamientos nacionales, pues gran parte del comercio es intrafirma (filiales europeas que comercian entre sí).
- Persisten salarios bajos como principal atractivo para la inversión, reforzando la maquila y no la innovación.
- La balanza comercial con la UE ha sido históricamente deficitaria y concentrada en pocos países.
- Las reglas de propiedad intelectual favorecen la protección tecnológica europea, sin garantizar transferencia tecnológica real.
- Se critica que el tratado refuerza un patrón donde México exporta manufacturas ensambladas y depende de importaciones de alto valor.
Cabe mencionar que, además del acuerdo con México, la Unión Europea también negocia una actualización de su tratado con el Mercosur, al que pertenece la mayor economía de América Latina: Brasil. El presidente Lula da Silva, también ha sido crítico con las exigencias ambientales de la UE para la firma del pacto, a las que ha calificado como “amenazas de sanciones” inaceptables entre socios comerciales, lo que refleja una tensión compartida sobre la imposición de estándares europeos en la región.
Sin embargo, aún con las limitaciones, el Acuerdo Global Modernizado representa una ventana alterna para México, ante las presiones de Donald Trump rumbo a la revisión del T-MEC que, igualmente, está prevista para este 2026.













